Hubo un tiempo en que Rocío Jurado vivió pendiente
de una demanda que podía haber cambiado por completo el destino económico de su
familia. Antonio David Flores, entonces exmarido de Rocío Carrasco y padre de
los dos nietos de la cantante, llegó a reclamarle mil millones de pesetas por
unas declaraciones realizadas en televisión. La cifra era tan desorbitada para
la época que se convirtió en uno de los procesos judiciales más comentados de
la prensa del corazón.
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| Antonio David Flores, en Telecinco |
El origen del litigio se encontraba en una
entrevista concedida por Rocío Jurado a la televisión argentina en el año 2000.
En aquella intervención, la artista habló del sufrimiento de su hija tras la
ruptura matrimonial. Aseguró que cuando Rocío Carrasco se separó de Antonio
David "se quedó muy mal", que éste le había hecho "la vida
insoportable" y que había sido una persona "nefasta" para la
familia. Aquellas palabras fueron posteriormente reproducidas en España y
terminaron llegando a los tribunales.
Antonio David Flores entendió que las
declaraciones vulneraban su derecho al honor y a la intimidad personal y
familiar. Por ello presentó una demanda contra la cantante y contra la revista
que había difundido el contenido de la entrevista. La reclamación económica
ascendía a mil millones de pesetas, una cantidad sin precedentes en la crónica social española.
La batalla judicial se prolongó durante años.
Mientras el procedimiento seguía su curso, Rocío Jurado convivió con la
incertidumbre de una reclamación multimillonaria. Sin embargo, la artista
falleció el 1 de junio de 2006 sin conocer el desenlace definitivo del caso. La
resolución del Tribunal Supremo no llegaría hasta marzo de 2009, casi tres años
después de su muerte.
La trascendencia económica del pleito era enorme
porque Rocío Carrasco había sido designada heredera universal de su madre. En
caso de que Antonio David hubiera obtenido una sentencia favorable en los
términos planteados en su demanda, la obligación económica habría recaído sobre
la herencia de la cantante y, por tanto, sobre la propia Rocío Carrasco como
heredera principal.
Pero los tribunales no dieron la razón al
exguardia civil. Primero fue el Juzgado de Primera Instancia número 10 de
Madrid. Después la Audiencia Provincial confirmó aquella decisión en octubre de
2004. Finalmente, el Tribunal Supremo cerró definitivamente el asunto
ratificando las resoluciones anteriores y rechazando todas las pretensiones de
Antonio David Flores.
La sentencia consideró que las manifestaciones
realizadas por Rocío Jurado estaban amparadas por la libertad de expresión. El
Alto Tribunal sostuvo que no existían expresiones formalmente injuriosas ni
innecesarias y subrayó que el asunto se desarrollaba en un contexto de interés
público debido a la notoriedad de las personas implicadas y al seguimiento
mediático que había tenido la ruptura matrimonial.
La resolución supuso un enorme alivio para Rocío
Carrasco. Quedaba descartada definitivamente cualquier obligación
indemnizatoria derivada de una reclamación que superaba los seis millones de
euros y que había permanecido durante años sobre el patrimonio familiar.
La derrota judicial de Antonio David tuvo además
consecuencias económicas para él. El Tribunal Supremo le condenó al pago de las
costas procesales, confirmando las decisiones adoptadas en las instancias
anteriores. Según explicó años después el abogado de Rocío Jurado, Marcos
García Montes, la cantante ganó el procedimiento en todas las instancias, pero
las costas nunca llegaron a cobrarse, acumulándose con el paso del tiempo
importantes intereses.
De hecho, ya tras la sentencia de la Audiencia
Provincial se informó de que Antonio David debía asumir cuantiosas costas
procesales derivadas del procedimiento. Años más tarde, el propio letrado de
Rocío Jurado sostuvo públicamente que seguían pendientes de cobro.
Con la sentencia firme de 2009 terminó una de las demandas más sorprendentes de la historia de la prensa rosa española. Antonio David Flores no consiguió la indemnización de mil millones de pesetas que reclamaba, perdió en todas las instancias judiciales y fue condenado a pagar las costas. Rocío Jurado, aunque ya no pudo conocer el fallo definitivo, vio respaldadas por la Justicia las palabras que pronunció defendiendo a su hija en uno de los momentos más difíciles de su vida.










