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El Almería jugará el partido definitivo del playoff de ascenso

Juan Folío
@opinionalmeria

El UD Almería Stadium rugió como nunca. Una noche de infarto, de esas que se recuerdan durante generaciones, culminó con el pase a la final del playoff de ascenso a LaLiga EA Sports. Los rojiblancos, con un corazón que no cabe en el pecho, superaron al CD Castellón por 3-2 en un partido épico y sellaron el billete para el duelo definitivo. Aggregate: 4-3. La provincia entera sueña ya con el regreso a Primera.

3-2 / UD Almería

El guion fue de película. La ida en Castalia había dejado un empate a uno (gol de Arribas para los indálicos). En la vuelta, el Almería partía con la ventaja del factor campo y la mejor clasificación, pero el Castellón llegó con la ambición de dar la sorpresa. Y lo intentó con todo.

Los primeros 45 minutos fueron de tanteo, con los locales dominando la posesión pero sin claridad. Todo cambió tras el descanso. Embarba, en el 41’, abrió el marcador para el Almería con un gol que desató la euforia en las gradas. Parecía que el camino se allanaba. Sin embargo, el Castellón reaccionó con fiereza: Cala (minuto 57) y Agustín Sienra (69’) voltearon el marcador y pusieron a los visitantes a las puertas de la final. El 1-2 dejaba al Almería contra las cuerdas.

Ahí emergió el carácter de este equipo. Rubi, desde el banquillo, y sus jugadores sobre el césped sacaron orgullo. Álex Muñoz, en el 80’, empató con un tanto que valió oro y devolvió la esperanza. El Stadium se convirtió en una caldera. Y en el minuto 94, cuando todo parecía abocado a la prórroga, llegó el momento mágico: Stefan Dzodic, con un testarazo monumental, sentenció el partido y desató la locura. 3-2. Explosión rojiblanca.

Los jugadores se abrazaron, el público invadió el césped con cánticos y banderas. “¡A Primera! ¡A Primera!” retumbaba en cada rincón. El Almería, que descendió la pasada temporada y ha vivido un curso de reconstrucción, vuelve a estar a dos partidos de recuperar su sitio en la élite. Ahora espera rival: el ganador de la eliminatoria entre Málaga y Las Palmas. La final, con ida y vuelta, será el broche a una temporada intensa.

Rubi y su plantilla han demostrado temple, capacidad de reacción y ese plus competitivo que se necesita en estas eliminatorias. Sergio Arribas, Embarba, Muñoz, Dzodic... héroes de una noche histórica. La afición, que llenó el estadio y agotó las entradas, fue un jugador más. Ese empuje desde la grada resultó decisivo.

El Almería ya tiene el partido definitivo en el horizonte. No hay margen para el error. Dos encuentros que pueden cambiar la historia reciente del club. La ciudad está unida. El sueño, más vivo que nunca. El próximo rival conocerá su suerte pronto, pero una cosa está clara: el Almería llega con la moral por las nubes y el convencimiento de que este equipo está hecho para grandes gestas.¡Vamos Almería! La final espera.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es  La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es  Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-, Diario de Almería, que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluzas:




Las portadas de las cinco revistas semanales

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Ya están en los puntos de venta las revistas semanales. Cuatro de ellas (Lecturas, ¡Hola!, Diez Minutos y Semana) salen los miércoles, mientras la revista Pronto se adelanta sobre sus compañeras y se pone a la venta los lunes. Estas son las portadas de esta semana:






Los platos vacíos del milagro almeriense

Ignacio Ortega
@opinionalmeria

Algo debe estar pasando para que la pobreza infantil crezca de manera tan alarmante en Almería. Ya no se trata de la mendicidad tradicional a la puerta de un centro comercial sino de una realidad silenciosa de niños y adolescentes almerienses que parecen ignorarse en los despachos oficiales. Hay una red de solidaridad de comedores sociales y maestros de centros educativos en los barrios más vulnerables de la ciudad  que claman en el vacío. Un vacío institucional convertido en silencio político que apenas ocupa espacio en el diálogo municipal.

Según la tasa AROPE, más del 40,5 % de los menores de la provincia almeriense estaba en riesgo de exclusión en 2025, la cifra más alta del país. Resulta una paradoja indigerible que la gran despensa de Europa mantenga a sus propios niños con el plato vacío. Ante esto, las administraciones juegan a diluir competencias: la Junta arrastra los pies con las ayudas de emergencia y los ayuntamientos se atrincheran en el silencio, ignorando que la primera línea de auxilio debe ser local.

En los presupuestos municipales de 2026 de la capital  la contabilidad del dolor se diluye: la partida para la infancia apenas representa un 2,2 % del gasto total. Es incomprensible que la provincia que encabeza la pobreza infantil carezca de una estrategia pública y evaluable. El Ayuntamiento de Murcia, por ejemplo, dispone de un plan con seguimiento público. Aquí sufrimos la burocracia de la invisibilidad: si no se delimita la herida, el presupuesto no sangra.

Incluso el Ingreso Mínimo Vital resulta insuficiente ante la escalada de precios y vivienda. Frente a la urgencia social, las respuestas de la Junta y el Ayuntamiento siguen atrapadas en una lentitud burocrática exasperante.

El Ayuntamiento y la Junta no necesitan más diagnósticos ni más mesas de estudio. Necesitan un plan de choque contra la pobreza infantil con objetivos medibles, presupuesto suficiente y rendición pública de cuentas. Porque Almería no puede considerarse próspera mientras una parte tan amplia de su infancia crezca al borde de la exclusión.

El verdadero milagro almeriense no será batir récords de exportación, sino conseguir que ningún menor  quede abandonado a la pobreza en la tierra que alimenta a media Europa. Mientras eso no ocurra, seguirán siendo más elocuentes los platos vacíos que los discursos oficiales.

A Miguel Vizcaino le tocó despedir institucionalmente al papa Juan Pablo II

Antonio Torres
Periodista 

Mientras el papa León XIV nos acompaña, rememoramos la primera visita que hizo en 1982 un papa a España. Fue Juan Pablo II. Hoy recordamos esa primera visita papal a Granada con protagonismo almeriense. El consejero de Estado, general consejero togado, máxima categoría del Cuerpo Jurídico Militar de las Fuerzas Armadas, Miguel Vizcaíno Márquez (Ohanes, 1913-Madrid, 2014), fue la persona encargada de despedir al papa Wojtyla, Juan Pablo II, hoy santo, en las escalerillas del avión en representación del Reino de España. En 2003, me recibió en su casa madrileña de la calle Santander. Austero, disciplinado y exigente. Su residencia familiar siempre olió a Almería con las pinturas del padre del Movimiento Indaliano, Jesús de Perceval, la escultura de su íntimo amigo y paisano el prestigioso arquitecto y escultor, Juan González Quesada, conocido popularmente por Juan Cristóbal y “del busto del obispo Diego Ventaja, mi paisano al que le dije que no se moviera de Granada y nos lo asesinaron”, confesó con mucha pena. En su casa me mostró cartas y libros enviados por sus amigos, como el Cronista de Canjáyar, el letrado Emilio Esteban Hanza, o el editor Juan Grima de Turre, entre otros. Contó una anécdota que tuvo con Juan Pablo II en la despedida de su última visita a España en 2003. Tras un emotivo encuentro con un millón de jóvenes en el aeródromo de Cuatro Vientos, Vizcaino fue institucionalmente el último en despedirle en la escalerilla del avión y quien me recreó las últimas palabras: “Bueno don Miguel, muchas gracias por todo, ya nos veremos en el cielo”. “Santidad, con todo respeto, el cielo puede esperar”, me comentó con su retranca y respeto al pontífice que tuvo la humildad de pedir perdón al mundo por los errores y crímenes que la Iglesia cometió a lo largo de la su historia. Desde las persecuciones a científicos, las crueldades de la Inquisición, las guerras de religión, entre otras. Galileo tuvo que abjurar de su opinión de que la Tierra gira en torno al Sol. Juan Pablo II marcó historia y en su estancia en Granada fue acompañado por el entonces arzobispo de Granada, el padre José Méndez Asensio (Vélez Rubio, 1921-Granada, 2006) y el obispo de la diócesis de Almería Manuel Casares Hervás (Láchar, Granada, 1917-Almería, 1990).

Miguel Vizcaíno Márquez, en el Consejo de Estado / A. Torres

Tuve la oportunidad de conversar en varias ocasiones con el sabio Miguel Vizcaino, un hombre que mandó en Almería, especialmente en buena parte del siglo pasado. Es una persona que evolucionó a valores democráticos, tal como observé con actos diversos y documentación gráfica con Franco, Carrero, Suárez, Felipe, Aznar, Zapatero. Vizcaino fue un católico practicante y un enamorado de su tierra. Nacido en una humilde familia de agricultores, obtuvo siempre excelentes calificaciones para poder disfrutar de las becas que le permitirían hacer la carrera de Derecho en Granada. Vizcaíno ejerció el cargo político de consejero del Movimiento, representando a la provincia de Almería. Fue candidato por Alianza Popular (AP) en las primeras elecciones democráticas, el 15 de junio de 1977, para el puesto de senador junto al que fue jefe provincial del Movimiento en Almería, Antonio Andújar Rodríguez, y Rafael Viciana Aráez. Ninguno de los tres consiguió acta, pero en un artículo titulé que Miguel Vizcaino fue un general para todos los tiempos con el denominador común de amar a toda Almería. De hecho, su secretaria en el Consejo de Estado era de Antas. Me atreví a preguntar quien se la había recomendado y me confesó que fue su amigo y exalcalde de Antas Francisco Pérez Casquet al que ayudó a fortalecer su empresa de transportes, referente en la provincia. “Aquí, en el Consejo de Estado hay tapices de gran valor artístico, muchas obras de arte como has podido comprobar y que el pueblo de Madrid desconoce”, me dijo. El primer Papa que visitó España fue Juan Pablo II, en 1982. Tuve la oportunidad de viajar en tren, junto a cientos de almerienses como enviado especial de La Crónica, dirigida por Joaquín Abad y cuyo redactor-jefe, Pedro Manuel de la Cruz, en la actualidad director del periódico decano de la provincia, tuvo la tolerancia de esperar la crónica dictada desde un teléfono de la redacción de Radio Granada, entonces liderada por Miguel Ángel del Hoyo y Agustín Martínez. Eran tiempos analógicos, de máquinas de escribir, llamadas desde teléfonos fijos y de ruido en las redacciones con mucho humo por el tabaco. Recuerdo muchas ilusiones de ciudadanos anónimos por ver en directo al Papa. Acudí para informar del acontecimiento, junto al reportero gráfico el añorado Juan Luis del Olmo y de mi paisano, hoy compañero en el Fútbol Andando, Juan Diego Gómez Molina. En el tren, captamos la autenticidad de muchas personas humildes, el sentido de humor que mostró uno de los organizadores del viaje el añorado Luis Fernández Revuelta, impulsor del turismo y fundador de la primera agencia Viajes Alysol, el paisaje entre desierto, minas y nieve que nos describía el catedrático y exSubdelegado del Gobierno Andrés García Lorca, junto a miles de almerienses. El pontífice tuvo que adaptarse a las circunstancias por una avería en el papamovil. Miles de personas asistieron a su llegada y a la liturgia en el Recinto Ferial de Almanjáyar, ante unas 700.000 mil personas. ”Me subo en el autobús, así voy más alto. Quiero ver a la gente y que la gente me vea”. Con estas palabras, Juan Pablo II inició su recorrido por las abarrotadas calles de Granada el 5 de noviembre de 1982. En una Alsina, Karol Wojtyla marcó para la historia su estancia en la capital granadina para siempre.

Dinero de su patrimonio personal se ha utilizado en reiteradas ocasiones para acondicionar la iglesia de la Inmaculada o la ermita de Tices. "La restauración más importante la ha realizado la Junta de Andalucía. Un día, el Consejo de Estado celebró reunión en Sevilla y me senté junto a Manuel Chaves, persona que acogió con mucho interés y efectividad el problema que le planteé sobre la situación de casi ruina de la iglesia. Pronto comenzaron las obras por lo que estoy muy agradecido al presidente de los andaluces". 

Su prudencia y tacto se demostró un día después de celebrarse un Consejo de Ministros, presidido por Felipe González. Acudió hasta Ohanes el presidente del Consejo de Estado, Fernando Ledesma, ex ministro de Justicia, para imponerle una condecoración aprobada por el Gobierno socialista, por su dedicación. Al alcalde democrático de Ohanes en el periodo 1979-2003, el cartero Pedro García Ferre le anunció el acuerdo y la visita de Ledesma unas horas antes para no romper la tranquilidad de la vida municipal de su Ohanes del alma que lo recuerda diariamente con la Plaza Miguel Vizcaino, punto de encuentro. Fue uno de los primeros impulsores del turismo con el apoyo dado a los constructores del hotel Aguadulce, junto al general, muy querido y apreciado en Alcolea y en Roquetas de Mar, Máximo Cuervo, compañero en el Consejo de Estado.  Acompañó a Franco para la inauguración del aeropuerto de Almería en 1968. Apostó por el desarrollo tecnológico con la ubicación del Observatorio Astronómico Hispano-Alemán de Calar Alto.