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Kely Mor pide pena de prisión para Amador Mohedano

Alba Haro
@opinionalmeria

La exvedette valenciana Raquel Moragues, conocida artísticamente como Kely Mor, ha presentado una querella en los juzgados de Chipiona contra Amador Mohedano por un presunto delito de injurias y calumnias. La acción judicial llega después de que el intento de conciliación entre ambas partes concluyera sin acuerdo.

Kely Mor, en una de sus comparecencias en Telecinco

El acto de conciliación se celebró recientemente en el Juzgado de Paz de Chipiona. Kely Mor no acudió personalmente, pero estuvo representada por su procurador, quien reclamó en su nombre una indemnización de 10.000 euros por daños y perjuicios, además de una multa de 14.000 euros. Amador Mohedano rechazó la propuesta, lo que provocó el fracaso de la vía amistosa.

Tras este desenlace, la artista ha decidido dar un paso más en el ámbito judicial y ha formalizado una querella penal en la que solicita para Mohedano una pena de prisión de entre dos y seis años.

El origen del conflicto se encuentra en una serie de declaraciones públicas realizadas por Mohedano sobre la exvedette, que esta considera lesivas para su honor y reputación. La polémica ha reavivado el interés mediático en la relación sentimental que ambos mantuvieron en el pasado.

Por el momento, ninguna de las partes ha realizado nuevas declaraciones públicas tras la presentación de la querella. Fuentes cercanas a Kely Mor aseguran que se siente perjudicada por las manifestaciones vertidas y que está dispuesta a continuar el proceso hasta las últimas consecuencias.

El procedimiento queda ahora en manos de los juzgados de Chipiona, que deberán determinar si los hechos denunciados constituyen un delito y si procede la apertura de juicio. Se espera que en las próximas semanas haya nuevos avances en este caso.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-, Diario de Almería, que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluzas:




Las macrogranjas amenazan el futuro de nuestra provincia

José Francisco Cano de la Vega
Coordinador provincial de Sumar

Lo que está ocurriendo en Pechina no es un caso aislado. Es el síntoma de un modelo que pretende convertir a la provincia de Almería en un territorio de sacrificio al servicio de intereses ajenos, donde el beneficio rápido de unos pocos se impone sobre la salud, el medio ambiente y la calidad de vida de la mayoría de la gente. 

La instalación de una macrogranja avícola proyectada en este municipio ha desatado una respuesta social que no puede ni debe ignorarse. Vecinos y vecinas han alzado la voz ante un proyecto que nace rodeado de dudas: desde su diseño milimétrico para quedarse al borde de los controles ambientales más exigentes hasta los riesgos evidentes que conlleva. Porque no nos engañemos: cuando una empresa plantea una explotación con 39.999 aves, no está innovando, está bordeando la ley. 

Y esto no va solo de números. Va de modelo. Las macrogranjas representan la cara más agresiva de una ganadería industrial que exprime los recursos naturales, contamina suelos y acuíferos, deteriora la calidad del aire y somete a los animales a condiciones que no son tolerables. Un modelo que, además, apenas genera empleo y que deja en el territorio más problemas que soluciones. 

Desde Movimiento Sumar Almería lo decimos alto y claro: no queremos macrogranjas en nuestra provincia. No las queremos en Pechina ni en ningún otro municipio. No aceptamos que Almería se convierta en el vertedero ambiental de un sistema productivo insostenible. No vamos a mirar hacia otro lado mientras se pone en riesgo la salud de nuestros pueblos. 

Frente a este modelo depredador, defendemos las alternativas que se recogen en el programa electoral de “Por Andalucía”, la coalición que representa a la izquierda. Un modelo que ya existe y que funciona: la ganadería extensiva. La cría de ovino y caprino no solo ofrece productos de calidad, ligados al territorio y con valor añadido, sino que cumple una función ecológica imprescindible. Los rebaños regeneran el suelo, dispersan semillas, favorecen la biodiversidad y mantienen el monte limpio, actuando como verdaderos cortafuegos naturales. Son, literalmente, nuestros mejores aliados en la lucha contra los incendios y la desertificación. 

Hablar de ganadería extensiva es hablar de futuro, de equilibrio y de respeto por el territorio. Exactamente lo contrario que las macrogranjas. 

Pero no basta con señalar el camino. También hace falta hacer reglas de juego más estrictas. No puede ser que se sigan autorizando explotaciones intensivas sin controles rigurosos. No puede ser que se tolere el incumplimiento de las condiciones de bienestar animal, ni en la estabulación, ni en la alimentación, ni en el sacrificio. Y no puede ser que el tratamiento de residuos quede en manos de quienes priorizan el beneficio económico por encima de cualquier otra consideración. Hace falta vigilancia, sanciones y unas políticas muy distintas de las que impulsa Moreno Bonilla desde la Junta de Andalucía. 

Almería tiene derecho a decidir qué modelo quiere. Y ese modelo no puede construirse a costa de su gente ni de su entorno. La movilización social que estamos viendo demuestra que la ciudadanía ha dicho basta. 

Porque esto no va solo de una macrogranja. También va de dignidad y de futuro. Y ese futuro no pasa por llenar nuestros campos de naves industriales y nuestros acuíferos de residuos. 

Almería no está en venta. Y desde”Por Andalucía” vamos a defenderla.

Un libro rescata el exilio a Orán de Miguel Granados, primer alcalde republicano de Almería

Antonio Torres
Periodista 

Daniel Fernando Moñino Reyes, del IES Villa de Vícar en La Gansosa, es autor de El exilio andaluz de 1939 en el norte de África. Además del exilio político, hubo el dato desconocido de que los almerienses además de buscar trabajo por todo el mundo lo buscaron y encontraron en Argelia y Marruecos. Desde finales del siglo XIX había una tradición migratoria desde Murcia y Almería hacia Argelia para trabajar en la recogida del esparto, principalmente, y en tareas agrícolas diversas. Ese era un exilio económico, pero su nuevo trabajo habla del exilio político. Nos lleva a reflexionar sobre la complejidad, diversidad de exilios, una cicatriz que comienza con unas maletas y se convierte en una condición o condena. El momento actual de Almería es el de acogida frente a la expatriación del siglo XX que genera en pocas ocasiones discursos racistas y peligrosos. “La diferencia entre el exilio de la Guerra Civil que tenía perfiles políticos, eran refugiados porque huía de una guerra y podían ser fusilados. Los que vienen ahora responden a un exilio básicamente económico. Veo lógico lo de los empadronamientos. Además, yo no categorizo a las personas en función de si son legales o ilegales. Para mí son seres humanos como todos. A fin de cuentas, tratan de sobrevivir, tal como hicieron los exiliados españoles en el 39”, afirma Daniel Fernando Moñino con el que mantuvimos el pasado jueves una conversación enriquecedora. Su trabajo cubre un vacío historiográfico durante más de 80 años y que afecta a centenares de almerienses, entre los 2.500 andaluces. 

Daniel Fernando Moñino Reyes / Denise Rojas

Han sido 12 años de investigación y redacción para llegar a la publicación del libro y defender su tesis, dirigida por Mónica Fernández Amador del Grupo de Investigación Estudios del Tiempo Presente que dirige el catedrático Rafael Quirosa-Cheyrouze y Muñoz.  “Aporta rigor con los datos y mucha paciencia, porque la historia no se investiga ni se describe en dos meses”, concluye este amante del senderismo de montaña y viajero.

El primer alcalde de la Segunda República en Almería fue Miguel Granados Ruiz, nacido en la capital en 1891, agente comercial, de Izquierda Republicana, se exilió a Argelia, acompañado de su esposa María López Frías, de 30 años y su hija de 10 años. El exalcalde almeriense fue gobernador civil de Badajoz, vocal del Tribual de Responsabilidades Civiles y delegado del Gobierno en la Confederación del Guadalquivir. También se exilió el delegado de Cruz Roja, Luis López Padilla, de 46 años. Viajó con anterioridad, acompañado de su mujer, María González López, de 42 años, y su hija María Luisa de 21. Fueron de los primeros en salir, el 22 de febrero de 1939, en un barco, y después empezaron los demás de Almería. Ambas familias fueron alojadas en el Hotel Métropole, situado en la plaza Kléber de la ciudad argelina. En el caso de Miguel Granado, posteriormente solicitó su traslado a Francia. “Sabemos, eso sí, que se trasladó a México en un barco financiado por la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE), el vapor Serpa Pinto, desembarcando en el puerto de Veracruz el 16 de diciembre de 1941. Miguel Granados llegó sin su familia y se estableció en México capital, percibiendo bastantes ayudas económicas de los fondos de la JARE. Posteriormente, el 12 de junio de 1942, llegaron a Veracruz su mujer y su hija, a bordo del vapor Guinea. También, percibieron el subsidio de llegada y otros ingresos de la JARE, al no tener ocupación laboral en México. En febrero de 1943, recibió una nueva ayuda por falta de ingresos, ya que no trabajaba. Concretamente, la cantidad de 100 pesos”.

El reputado filósofo Luis Abad Carretero (Almería, 1895-Gádor, 1971), hijo de republicano, nieto de diputado por Almería durante la Primera República, contemporáneo del alhameño universal Nicolás Salmerón, miembro de Izquierda Republicana y que en Madrid recibió clases de Ortega y Gasset, entre otros. Exiliado como María Zambrano, “estuvo en el famoso barco Stanbrook que partió de Alicante el 28 de marzo de 1939 y pasó al campo de concentración de Morand en Boghari (Argelia), cien kilómetros al sur de Oran, en las inmediaciones del desierto de Sahara”.

Hubo barcos atestados de personas desesperadas. Casi la totalidad de los exiliados, por motivos estrictamente políticos, en su inmensa mayoría, embarcaron como pudieron distintos puertos del litoral levantino con destino al puerto de Orán. Así ocurrió con el periodista Francisco Burgos Seguí, cofundador de la Asociación de la Prensa de Almería en mayo de 1931, hermano de Carmen de Burgos, Colombine, autora de la novela Puñal de claveles, inspirada en el hecho real del Crimen de Nijar, tal como recogemos en “¡Llévame contigo, ahora o nunca!”. La historia jamás contada del crimen de Bodas de sangre. Francisco Burgos perteneció al Partido Republicano Radical Socialistas y a Izquierda Republicana y ascendió a teniente-alcalde de Almería en diciembre de 1937, “permaneciendo como concejal hasta marzo de 1939, antes de la caída de Almería en manos de las tropas sublevadas”. Presumiblemente, se trasladó de inmediato a Argelia, donde residía junto a su mujer Josefa Romay y su hijo”. Cuando la novia real de Bodas de sangre Paca la Coja huyó en julio de 1928 con su primo Francisco Montes y dejó plantado al novio Casimiro Pérez, el sueño y el destino que perseguían era llegar a Orán en busca de una nueva vida, buscando seguridad para protegerse de aquellas familias y sociedad que señalaban con el dedo a los que decidieran tomar decisiones. La tormenta descargó en un paraje conocido como Haza de Capellanía, cuando los fugados se encontraron en el camino con el hermano del novio burlado, José Pérez Pinos y su mujer, Carmen Cañadas, hermana a su vez de la huida, quienes además llevaban a sus hijos pequeños.

Daniel Fernando Moñino, con anterioridad a su trabajo actual en La Gangosa (Vícar), impartió clases en ejerció en el IES Pablo Ruiz Picasso de Ejido. Su vena investigadora le llenó cuando conoció en 2009 al actual responsable de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez López, exalcalde de Almería. “Me ofreció participar en su grupo de investigación sobre el estudio del exilio republicano andaluz y yo concretamente me dediqué al estudio del exilio en el norte de África”. El tema sigue abierto y habrá más aportaciones. “Lo que a mí personalmente me ha llenado de satisfacción es comprobar como descendientes de personas que organizaron ese exilio o que lo vivieron incluso directamente, se sienten muy agradecidos porque hayan visto la luz en esta publicación con nombres y hasta los itinerarios de los barcos que contribuyeron al exilio”.

Más allá del perfil específicamente académico, esta obra busca esencialmente ofrecer al público, nada familiarizado por lo general con el exilio republicano de 1939, una visión más o menos pormenorizada del exilio andaluz en el norte de África, destino y parte fundamental de esa etapa casi desconocida de nuestra historia, todavía más desconocida si cabe respecto a otros flujos migratorios forzosos coetáneos, como los de Francia o México. 

¿Identidad pura o mimetismo electoral?

Julio Picón
@opinionalmeria

Cada mes de agosto, Almería se engalana para sus días grandes en honor a la Virgen del Mar. Es un momento de luz y júbilo que inunda nuestras calles. Sin embargo, tras el brillo del recinto ferial, subyace un debate silenciado pero latente: la desdibujación de nuestra identidad visual en favor de una estética importada ajena a nuestra raíz levantina. Este fenómeno se manifiesta en el concurso del cartel anunciador; una pieza que debería ser el espejo del alma de la ciudad y que, con demasiada frecuencia, termina siendo un calco de la Feria de Sevilla.

Propuesta de cartel

Este 2026, la reflexión adquiere urgencia ante las elecciones al Parlamento de Andalucía del 17 de mayo. Mientras los candidatos recorren nuestra provincia con promesas, me pregunto: ¿Qué respeto pueden exigir para Almería los políticos que nos representan si son cómplices de nuestra disolución cultural? Como he expuesto en anteriores artículos, Almería debe reclamar su lugar como Comunidad Autónoma Uniprovincial. No somos un apéndice de una autonomía artificial; somos una provincia levantina con una entidad regional histórica propia, confirmada por los siglos y ninguneada por la política actual. Nuestra personalidad se forjó mirando al Mediterráneo y no al Guadalquivir.

El lema de mi propuesta, “ALMERÍA PURA”, no es un eslogan; es un manifiesto de soberanía visual. Ser “puro” en Almería implica reconocer que no somos un satélite de las otras siete provincias. Por ello, decidí registrar oficialmente mi propuesta para el cartel de 2026, convirtiendo el grafismo en un acto de resistencia frente a quienes pretenden uniformarnos bajo un estándar ajeno que borra nuestra huella diferencial.

Mi obra es fruto de años de investigación etnográfica. En ella, el rigor importa porque la historia es nuestra única defensa. En la figura del hombre, he buscado el mayor rigor del siglo XVIII y principios del XIX, recuperando el sombrero de catite, el pañuelo y el zaragüel, elementos que definen al varón de nuestra tierra frente al estereotipo del “traje de corto” sevillano. Cada detalle respeta una cultura soberana: el chaleco floral, la camisa blanca y esa faja remetida con precisión por dentro del zaragüel, huyendo de la dejadez visual. No faltan los hilos que tejen nuestra memoria levantina: las calcetas de algodón con ligas atapiernas sobre las tradicionales esparteñas.

Del mismo modo, el traje de la mujer se aleja de la “flamenca” impuesta para abrazar la elegancia de la refajona. He destacado el uso del justillo sobre la camisa de ricas labores, cubierto por el hondo calado de los flecos de un mantón que dignifica la figura. La mirada se detiene en un delantal bordado sobre el guardapiés y el refajo de listas horizontales, que viste a la almeriense con una distinción que nace de nuestra propia genealogía. No es lo mismo una flamenca que una refajona; no es lo mismo un traje de corto que un zaragüel. Confundirlos no es un error estético, es una claudicación que nos hace perder nuestra esencia.

En la parte superior, los gallardetes muestran la bandera de España y la de Almería con la Cruz de San Jorge, símbolo confirmado por los Reyes Católicos que late en nuestra raíz. Frente a la falta de autenticidad de propuestas que presentan estéticas más acordes para la Feria de Sevilla o cualquier otra provincia andaluza —esas consabidas “andaluzadas” que todo lo igualan—, mi propuesta apuesta por lo humano y lo documentado. He situado a los personajes bajo la vigilancia del Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de San Cristóbal y frente al Sol de Almería, ese astro soberano que nos define como la verdadera y genuina Costa del Sol, una marca que nos pertenece por derecho y por historia.

El jurado tiene una responsabilidad que trasciende lo artístico, especialmente en este mayo electoral. Si los políticos que dicen representar a Almería tuvieran dignidad, exigirían que nuestras fiestas fueran escaparate de nuestra entidad regional histórica. No podemos permitir que el cartel oficial nos degrade a la irrelevancia visual.

Defender este cartel es defender nuestra verdad como región histórica diferenciada. Una verdad que reclama su lugar como protagonista y no como figurante. Solo así, tras las elecciones del 17 de mayo y llegado agosto, podremos decir con la cabeza alta que nuestra Feria es, efectivamente, nuestra. Almería Pura, soberana y eterna.