El Cortijo del Fraile
sigue acaparando la atención de visitantes desde julio de 1928. Fueron Carmen
de Burgos con Puñal de claveles y Federico García Lorca con Bodas de sangre los
autores que han contribuido a que cada verano recordamos el Crimen de Níjar “En
la noche o madrugada del 23 de julio del año 1928, el procesado José Pérez
Pinos, que acompañado de su mujer y de sus hijos [dos de ellos] se dirigía al
cortijo llamado del Fraile, situado en el término municipal de Níjar, para
asistir a la boda de su hermano Casimiro con Francisca Cañadas Morales. Al
llegar al sitio conocido por la Capellanía, oyó la voz de ésta y se escondió
detrás de unas matas, observando desde allí que la dicha Francisca marchaba
acompañada por su primo Francisco Montes Cañadas, y como quiera que con este
creía que se deshacía la boda proyectada entre Francisca y su hermano Casimiro
y con ello se frustraba el negocio que para él representaba el entrar de
labrador en el Cortijo del Fraile, pues así estaba convenido se haría cuando se
casasen Casimiro y Francisca, salió súbitamente revolver en mano, haciendo que
se espantase la caballería en que montaban, cayendo aquellos al suelo, y en
este, y sin que Francisco Montes Cañadas pudiera defenderse, ni precaver la
agresión, ni preferido palabra alguna, le hizo tres disparos consecutivos,
causándole diferentes heridas, una de las cuales, penetrante en la región craneana,
le originó la muerte de modo instantáneo”, según recoge la sentencia
redactada un año después, el 1 de mayo de 1929, por la Audiencia Provincial de
Almería sobre el Crimen de Níjar.
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| Ricardo Martín Morales y Cristóbal Manuel Sánchez, con Antonio Torres, en el centro / Miguel Parra |
La extinta revista Blanco y Negro realizó en 1964 un reportaje
bajo el título: “Vive todavía la protagonista de Bodas de sangre”.
Firmado por dos estudiantes de Periodismo, el almeriense de Pechina José Jesús
L. Morales, y el argentino Hernán Seeber, mantuvieron una breve conversación
con Francisca Cañadas. “De esa célebre conversación”, rememora,
“recuerdo que hubo mucha tensión porque había testigo y personas que decían ser
sobrinas y que portaban facas enormes, pero me quedo con la expresión de Paca y
ahora saldremos de nuevo en los papeles, expresión de aquellos años de
analfabetismo donde papeles podrían ser libros, periódicos o conversaciones
libres”. Tal como recogemos, Ángel Roldán y este autor en nuestro exitoso
“¡Llévame contigo ahora o nunca! La historia jamás contada de Bodas de
sangre” Francisca
Cañadas Morales, Paca la coja, afirmó ante el tribunal que juzgó el caso: “ante
Dios, casada; para el mundo una desgraciada”. Se encerró en vida en el cortijo
que su padre le dejó en herencia y se convirtió en leyenda. Los niños de Níjar
se acercaban con miedo para verla.
El premio Ortega y Gasset de Periodismo, Cristóbal Manuel Sánchez (Almería,
1960), quien mejor realza el factor humano de los entrevistados, y este autor,
tuvimos la oportunidad de conocer a algunos de los protagonistas del crimen de
Níjar. La experiencia permanece en el recuerdo a lo largo del tiempo. Las fotos
de Casimiro Pérez y de Francisca Cañadas son el resultado de largos días, horas
de espera y perseverancia. Emulamos al fotógrafo Ricardo Martín Morales
(Granada, 1953) y al maestro de periodistas Antonio Ramos Espejo que en 1974
viajaron, conversaron, y fotografiaron a los protagonistas. Publicaron una
serie en distintos medios con el seudónimo de Indalecio Basarte (1977), y en el
semanario Triunfo de 25 de agosto de 1979. Ricardo Martín entró por
el tejado a la casa de Paca la Coja, protagonista real de Bodas de sangre y
realizó la famosa foto en la que intenta levantarse de la butaca y que nadie
cita. Antonio Ramos lo explica en uno de sus libros García Lorca en los dramas
del pueblo.
La ciudadanía tiene en la retina una foto de Martín Morales de la noche del
intento de golpe de Estado, la tarde y noche de los transistores del 23-F de
1981. En la imagen captó como fotógrafos, cámaras y periodistas repasaban en
las inmediaciones del Congreso de los Diputados la primera edición de El País.
Es oportuno recordarlo que fue el único medio que sacó ediciones especiales con
insistencia del apoyo del medio a la Constitución y al respeto al pluralismo
político. Ricardo Martín declaró a Pedro Ingelmo: “La Transición se pone en
cuestión por mala fe y por oportunismo”.
Cristóbal Manuel y quien firma esperamos muchas horas y varios días para
poder fotografía a los novios reales, los que iban a contraer matrimonio Paca y
Casimiro. Cristóbal ha sido protagonista durante la reciente celebración de los
50 años del diario El País, periódico que le ha homenajeado con exposiciones y
diferentes publicaciones, bajo el epígrafe de “Haití, el hombre que anda” para
hacer referencia a la imagen del reportero almeriense que ha llegado a lo más
alto como jefe de fotografía del diario. En la foto muestra a un
joven desnudo deambula por las calles de Puerto Príncipe, la capital de Haití,
tras el terremoto que devastó todo el territorio y que dejó más de 200.000
muertos. “Pese a la evidente dosis de tragedia, quizá cabe otra forma contemplar
la imagen: frente al espanto, el ser humano se levanta y anda”. En 2011 recibió
el Premio Ortega y Gasset de fotoperiodismo por esa imagen realizada el 4 de
febrero de 2010 durante la cobertura del terremoto de Haití, país del Caribe
que comparte la isla La Española con República Dominicana. “Es un gran honor
formar parte de la historia de un gran periódico”. En la actualidad, Cristóbal
Manuel desarrolla proyectos personales entre Madrid, Cáceres y Almería.
Colabora como docente en el máster de periodismo de El País. Dice Cristóbal
Manuel Sánchez que uno de sus mejores tesoros guardados fue trabajar con la
añorada Soledad Gallego-Díaz, directora de El País. “A partir de marzo de 2020
cuando la covid golpeó y mató con fuerza, Soledad desde su casa y yo desde la
mía elegíamos las fotos de todo el periódico que debían publicarse. Siempre
trató al equipo de fotografía con la máxima confianza y respeto. Tuve el
privilegio de compartir muchas experiencias con Sol, una de las mejores. He
conocido a grandes periodistas, pero desde luego nadie tan grande como ella”.
El Cortijo del Fraile, tras muchos lustros de abandono, pasó de manos privadas a la Diputación de Almería en una buena operación del entonces presidente del organismo provincial, Javier Aureliano, muy señalado por la operación de corrupción mascarillas. Esa buena obra tuvo una importancia especial porque la rehabilitación del cortijo es el primer paso para convertirlo en referente cultural y turístico, no solo de Almería, sino en el ámbito global del turismo cultural. El actual presidente de la Diputación, José Antonio García Alcaina, el alcalde de Níjar, José Francisco Garrido y el responsable del equipo del Plan Director Carlos Corredera, deben culminar el trabajo. Si en la comisión figura el geógrafo y urbanista Rodolfo Caparrós Lorenzo, junto a otros reputados amantes del conjunto del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, ya es un buen principio.






