Esta tarde se presenta en el Colegio de Médicos Almería un
libro oportuno bajo el título Las bombas de Palomares 60 años después. El libro
está escrito por el doctor e investigador Francisco Laynez Bretones (Almería,
1962), actualmente jefe de sección de Medicina Interna en el Hospital
Universitario Torrecárdenas. Las conclusiones más importantes son que no hay
riesgo de consumir alimentos o pescados procedentes de Palomares ya que el
plutonio no es soluble en agua y no pasa a la cadena alimenticia. “Es casi
seguro que no hay riesgo de enfermar por culpa del material radiactivo liberado
por las bombas”.
 |
| Francisco Laynez Bretones / A. Torres |
A las 11.22 de la mañana del 17
de enero de 1966 un bombardero norteamericano colisionó violentamente con un
avión nodriza en Palomares, liberando accidentalmente cuatro bombas. Tres de
ellas fueron localizadas rápidamente, pero dos se rompieron y liberaron
plutonio radiactivo. La cuarta bomba cayó al mar y tardó 80 días en
recuperarse. El modesto pescador, radicado en Águilas, Francisco
Simó Orts (Serrallo, Tarragona, 1928-2003), Paco el de la bomba, localizó el
sitio exacto, inmediaciones de Villaricos, donde había caído la cuarta bomba
después de que la flota norteamericana no consiguiera determinar su paradero.
El pescador, que trabajó y está enterrado en Águilas, fue condecorado por
Estados Unidos en un acto celebrado en Madrid. Simó Orts mostró en varias
ocasiones su descontento al considerar que los norteamericanos no habían
cumplido su compromiso de recompensarle económicamente por el descubrimiento.
Años después, mientras seguía saliendo diariamente en busca de camarones a
bordo de otro barco, el Noruego III, declaró a El País:
"Vi cómo chocaban dos aviones y otros dos salían sin daño. La bomba cayó
con paracaídas, a unos 20 metros. También vi otro objeto, que resultó ser la
caja negra. Tuve que hacer una maniobra que me abrió una vía de agua.
Inmediatamente avisé a la costera de Alicante". Simó que pasó varias veces
por Almería y durante algunos aniversarios fue entrevistado y también recordó:
“Durante 81 días salí a la mar con los americanos. Me pagaban 8.000 pesetas por
jornada, algo más de lo que conseguía pescando. Lo repartía con mis
tripulantes”. La peligrosa bomba fue izada finalmente el 7 de abril de 1966.
Había permanecido sumergida a 750 metros, donde Simó había señalado siempre y
no detectaban los aparatos. El extinto periódico Línea de
Murcia organizó una cuestación entre sus lectores para conseguir la compra de
un barco que sustituyera al que Simó tenía hasta entonces y que había quedado
averiado tras el incidente. Todos los medios y revistas como Life,
Paris Match o Le Soir Illustré desplazaron a periodistas para
entrevistarle.
La duquesa de Medina Sidonia
acudió al pueblo y terminó en la cárcel. Y el general Velarde descubrió cómo
fabricar una bomba atómica. Mientras, los vecinos de Palomares sufrían para
vender sus tomates y pescados. Y empezaron a controlar su salud en el controvertido
Proyecto Indalo, rememora Laynez en su libro, editado por la Universidad de
Almería. El autor se acercó al tema Palomares por su paso como jefe
de servicio en el Hospital la Inmaculada de Huércal Overa donde tomó contacto
directo con las familias de la barriada de Cuevas del Almanzora, adscritas a
dicho hospital. Laynez denuncia que pese a caer cuatro bombas, dos
de las cuáles liberaron plutonio, no existe un informe riguroso, lo que provoca
cierta confusión en un tema tan delicado en el que no conviene hacer demagogia.
Lamenta que no hay un estudio amplio y detallado. “El informe definitivo no
está porque para ello haría falta un estudio epidemiológico para ver si ha
aumentado el cáncer por culpa del plutonio, destaca el doctor Laynez que
reitera: “Me ofrecí en 2004 a la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) con
sede en Granada de la Junta de Andalucía. Cuando se creó este organismo, se
convocó a una serie de médicos e investigadores para hacer este tipo de
estudio. Hubo una reunión, sin conclusión. Después me dieron larga que si había
controles en Madrid que hubo varios informes, pero, es sorprendente y reitero
no hay un informe concluyente definitiva después de 60 años”.
Dado que hay decenas de libros, denuncias de ecologistas,
reportajes periodísticos, documentales y trabajos para revistas especializadas
de todo el mundo, Francisco Laynez, marca con su trabajo una relación directa
con sus enfermos y familias de la zona afectada de Palomares, Villaricos,
Cuevas y Vera: “Aporto la visión humana, no solo de los personajes relevantes,
sino de la gente de Palomares. En el periodo 2004-2011, estuve de jefe de
servicio de medicina interna del Hospital La Immaculada de Huércal Overa y eso
me permitió entrar en contacto con la ciudadanía. Me fueron aportando
testimonios y documentos del momento trágico. Hasta ahora los libros estaban
centrados en los hechos y con este trabajo aporto visiones humanas”.
The New York Times llevó a portada el 20 de junio de 2016 un
reportaje en el que afirmaba que había localizado a 40 militares que realizaron
la limpieza de Palomares, y 21 de ellos padecían cáncer. Las investigaciones
posteriores obligaron a Estados Unidos a reconocer el accidente termonuclear de
Palomares supuso un riesgo radiactivo para sus militares.
Reitera que ha habido decenas de trabajos llevados a cabo por
profesionales como el de Antonio Martínez Pinilla que ejerció en Atención
Primaria de Turre en los años ochenta. “Realizó a pulso varios trabajos
comparativos que son referentes. Se demostró tras un estudio muy laborioso, en
colaboración con varios colegas de la Facultad de Medicina de Murcia que no
había más enfermos de cáncer en Palomares que en otras barriadas”. Laynez
muestra su agradecimiento especial para varios compañeros de Torrecárdenas.
“Como el médico internista Ginés López Martínez, que me ofreció decenas de
informes, y para el urólogo José Luis Soler, a los que denomino cariñosamente
los niños de Vera”. “De la parte médica, quiero destacar que uno de los pocos
trabajos publicados sobre la salud de los habitantes tuve el privilegio de
publicarlo en la segunda revista científica de España en 2017, Revista
Clínica Española, bajo el título Cincuenta años del accidente nuclear de
Palomares.
La presentación del prólogo del libro, editado por la
Universidad de Almería, es de José Herrera, autor del largometraje documental
Operación Flecha Rota y de Accidente nuclear en Palomares. Consecuencias
(1966-2016), obras de referencia, quien tiene en edición otro libro sobre
Palomares.