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Las ayudas al sector pesquero también deben llegar a Garrucha

Ana María Gallardo
Responsable de Municipalismo y Levante en Sumar Almería

Las costas del Levante almeriense han vivido en las últimas semanas uno de esos episodios que recuerdan hasta qué punto la actividad pesquera sigue dependiendo de la naturaleza. El reciente temporal no solo obligó a amarrar barcos durante días; también dejó daños en los caladeros, residuos en los fondos marinos y una reducción evidente de capturas en especies habituales como el pulpo o el salmonete. 

Barco pesquero en Garrucha / Loa

Ante una situación así, lo razonable sería esperar que las administraciones públicas respondieran con sensibilidad y con criterios que reflejen la realidad del territorio. Sin embargo, la decisión del Gobierno de excluir a los puertos de Almería —entre ellos Garrucha— del paquete de ayudas aprobado para paliar los efectos de los temporales ha generado una profunda preocupación en el sector. 

El argumento oficial se basa en que la provincia no alcanza el umbral del 40 % de pérdidas establecido para acceder a las compensaciones. Pero el problema es precisamente ese: aplicar un criterio estadístico por provincias no refleja la realidad concreta de cada puerto, ni tampoco de cada flota. Las artes menores, tan importantes en el litoral almeriense, han sufrido semanas de paralización y daños en los aparejos provocados por los restos arrastrados por el temporal. 

Cuando las políticas públicas se diseñan lejos del territorio, corren el riesgo de volverse injustas. Garrucha no es una estadística: es un puerto con historia, con familias que viven del mar y con una economía local profundamente vinculada a la pesca. En muchos casos hablamos de pequeñas embarcaciones y tripulaciones que dependen directamente de cada jornada de trabajo. 

Por eso, desde Movimiento Sumar creemos que esta situación debe revisarse. No se trata de entrar en confrontaciones ni de alimentar discursos simplistas. Se trata de aplicar un principio básico de justicia territorial: las ayudas deben responder al daño real sufrido por el sector, no a un cálculo administrativo que ignora las particularidades de cada puerto. 

España ha movilizado recursos importantes para afrontar los efectos de los temporales y apoyar a los sectores afectados. Precisamente por eso resulta difícil explicar que una flota como la de Garrucha quede fuera del reparto cuando los propios profesionales están alertando de la pérdida de ingresos y del deterioro de los caladeros. 

El sector pesquero forma parte del tejido económico y cultural del Levante almeriense. Defenderlo no es solo una cuestión económica: es también una forma de proteger nuestra identidad y nuestro modo de vida. 

Por eso pedimos al Gobierno que reconsidere los criterios aplicados y que abra un diálogo real con las cofradías y con las organizaciones del sector. La política pública debe ser capaz de escuchar y corregir cuando los mecanismos diseñados no responden a la realidad. 

Garrucha no pide privilegios. Pide algo mucho más sencillo: que se reconozca el daño sufrido y que se actúe con la misma sensibilidad que se ha mostrado con otros puertos andaluces. Porque apoyar a quienes viven del mar no es un gesto político; es una responsabilidad con nuestro territorio.

La crisis energética agrava la desigualdad

Matías García Fernández
Presidente de la Asociación de Personas con Discapacidad El Saliente

La escalada bélica en Oriente Medio ha dejado de ser una noticia lejana para convertirse en una crisis doméstica. El cierre del Estrecho de Ormuz, una arteria vital por la que circula aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo, ha provocado un shock en los mercados internacionales. Sin embargo, en España, el problema no es solo la escasez, sino la gestión interna de los precios.

El cierre de este paso marítimo ha estrangulado el suministro global. Al ser la única vía de salida para el crudo de los principales exportadores de la OPEP, su bloqueo genera una reacción en cadena inmediata.

Hay una reducción de la oferta y menos barriles disponibles en el mercado. Los barcos deben buscar rutas alternativas más largas y costosas. El miedo a un desabastecimiento prolongado dispara el precio del barril de Brent.

Un fenómeno alarmante está ocurriendo en las estaciones de servicio españolas. Si bien el precio del petróleo ha subido, el incremento que llega al consumidor final es desproporcionadamente mayor.

Los precios de la gasolina suben con fuerza cuando el petróleo se encarece, pero bajan de forma casi imperceptible cuando este desciende. Las grandes petroleras están aprovechando la coyuntura para aumentar sus márgenes de beneficio, repercutiendo al ciudadano no solo el coste extra, sino un plus especulativo.

La herramienta para frenar esta escalada existía, un Decreto Ley diseñado para facultar al Gobierno a establecer un "tope" máximo a los precios de los combustibles, evitando así los movimientos especulativos de las eléctricas y petroleras.

Sin embargo, este mecanismo de protección no ha podido aplicarse. La responsabilidad recae sobre la falta de consenso en el Congreso de los Diputados. En un escenario de emergencia nacional, los intereses partidistas han primado sobre el bienestar general.

Algunos grupos políticos decidieron votar en contra del decreto, dejando en la práctica al Gobierno sin herramientas legales para intervenir el mercado. Sin un tope legal, las comercializadoras tienen vía libre para fijar precios según su conveniencia, dejando al consumidor español desprotegido ante la especulación.

La política energética en tiempos de guerra requiere altura de miras. Cuando la ideología bloquea la regulación de precios en servicios esenciales, el coste lo paga la clase trabajadora.

España se enfrenta a una "tormenta perfecta". A la inestabilidad internacional se le suma una gestión política interna fragmentada que ha sido incapaz de poner freno a la voracidad de las comercializadoras. Mientras el Estrecho de Ormuz siga cerrado, solo una acción política decidida y unitaria podrá evitar que el precio de la gasolina se convierta en un lujo inalcanzable.

Esta es una reflexión sobre el impacto humano y social de una crisis que, aunque nace de la geopolítica y el bloqueo parlamentario, termina golpeando con más fuerza en los hogares donde no hay margen de maniobra.

Cuando el precio del combustible se dispara y las herramientas políticas para toparlo se bloquean, no todos sufrimos igual. Para las familias con menos recursos y para las personas con discapacidad, la subida de precios no es solo un contratiempo económico, es una barrera de exclusión directa.

La Movilidad para muchas personas es una Necesidad, no un Lujo.

Para muchas personas con discapacidad, el vehículo propio no es una opción de comodidad, sino una extensión de su autonomía. El uso de vehículos de mayores dimensiones o adaptados suele implicar un consumo de combustible más elevado. Una subida inasumible en el surtidor puede confinar a una persona a su hogar, limitando su acceso a tratamientos, empleo o vida social.

Mientras que una persona sin problemas de movilidad puede optar por la bicicleta o caminar ante el precio de la gasolina, para quienes dependen del transporte privado o servicios de asistencia, el encarecimiento es una trampa sin salida.

Las familias vulnerables dedican un porcentaje mucho mayor de sus ingresos a bienes de primera necesidad. El aumento del combustible no solo encarece llenar el depósito, sino que se traslada inmediatamente a:

Alimentación: Todo lo que llega al supermercado lo hace en camión. El sobreprecio que las comercializadoras imponen se traduce en productos de primera necesidad más caros.

Servicios de Asistencia: Muchas familias dependen de cuidadores que deben desplazarse a domicilio. Si el coste del desplazamiento sube, el servicio se encarece o, peor aún, deja de prestarse.

Resulta especialmente doloroso observar cómo, mientras las familias hacen malabares para llegar a fin de mes, las comercializadoras aumentan sus márgenes de beneficio por encima del coste real del barril.

Es aquí donde la responsabilidad política adquiere un tinte ético:

El bloqueo de un decreto que permitía topar los precios es, en la práctica, un abandono a los más débiles. Cuando la política se convierte en un juego de "intereses partidistas", el tablero sobre el que se juega es la economía de subsistencia de millones de personas. Para una familia vulnerable, que el Congreso no se ponga de acuerdo significa elegir entre llenar el depósito para ir a trabajar o pagar la calefacción.

Estamos ante una nueva forma de exclusión. La pobreza de movilidad se suma a la energética. Una sociedad que permite que la especulación dicte quién puede moverse y quién no, es una sociedad que retrocede en derechos fundamentales.

La verdadera medida de una política no es cómo ayuda a quienes tienen mucho, sino cómo protege a quienes no pueden permitirse un solo error de cálculo en su presupuesto mensual.

El cierre de Ormuz es un hecho geográfico, pero el sufrimiento de las familias españolas es una consecuencia política. La vulnerabilidad se agrava no por la falta de recursos, sino por la falta de voluntad para regular un mercado que, en tiempos de crisis, prioriza el dividendo sobre la dignidad humana.

Manos de mujer

Fátima Herrera
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Almería

En Almería hay un trabajo del que se habla poco, aunque está en casi todas las mesas. Un trabajo que no sale en las fotos de los invernaderos ni en los datos de exportación, pero que sostiene el “modelo Almería” día tras día: el de miles de mujeres en el manipulado hortofrutícola. 

Muchas empiezan cuando aún no ha salido el sol. Se levantan con prisas, dejándolo todo preparado, niños que tienen que ir al cole o padres con necesidad de ser atendidos. Luego llegan a la nave y empieza otra carrera: horas de pie, manos rápidas, frío en las cámaras, movimientos repetidos, ritmos intensos. 

Y, al terminar, vuelta a casa con la misma mochila: la compra, los deberes, la cena, la lavadora. Es un esfuerzo que se nota en la espalda, en las muñecas, en el cansancio que se acumula como una piedra en el bolsillo. Y, sin embargo, gracias a ellas, nuestras frutas y hortalizas llegan en perfectas condiciones a España y a Europa. Ellas son parte esencial de esa prosperidad que tanto reivindicamos. 

Por eso, cuando hablamos del liderazgo agroalimentario de Almería, no podemos hacerlo mirando solo a los números. Hay que mirar también a las personas. Y, especialmente, a las mujeres que han sostenido durante años una parte clave del engranaje, muchas veces en categorías peor pagadas, con contratos temporales o parciales que no siempre son una elección, y con menos oportunidades para ascender. 

La Proposición No de Ley registrada por el PSOE en el Parlamento andaluz va justo a ese corazón: dignificar el empleo, reforzar derechos, cuidar la salud laboral con perspectiva de género, y poner en marcha un plan integral con presupuesto, calendario y seguimiento. Conciliar no puede ser un lujo. Adaptar puestos en embarazo y lactancia no puede depender de la buena voluntad. Almería no sería lo que es sin esas manos. 

Prestigiar el sector también es prestigiar a quienes lo levantan cada día. Y si queremos un futuro fuerte para nuestra agricultura, empecemos por lo más básico: trabajo digno, salarios justos, y respeto. Para ellas. Para sus familias. Para toda Almería.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es   La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es   Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-,   Diario de Almería , que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluza:




Estos son los 18 concursantes de 'Supervivientes 2026'

Nuria Torrente
@opinionalmeria

Esta noche vuelve a Telecinco la aventura más extrema de la televisión: Supervivientes. Las galas serán presentadas de nuevo por Jorge Javier Vázquez, mientras desde Honduras se contará con la presencia de María Lamela. Sandra Barneda estará al frente de Conexión Honduras los domingos y los martes será Ion Aramendi el encargado de conducir Supervivientes: Tierra de Nadie. Éstos son los 18 concursantes:

Cuatro concursantes / Mediaset

Gabriela Guillén (37 años): Empresaria de estética de origen paraguayo. Se convirtió en el centro del foco mediático por su relación con Bertín Osborne y el posterior nacimiento de su hijo. Busca demostrar que es más que un personaje de revistas.

Toni Elías (42 años): Un auténtico número uno. Fue el primer campeón del mundo en la categoría de Moto2 (2010). Tras retirarse de las pistas, busca en Honduras la adrenalina que solía encontrar sobre la moto.

Paola Olmedo (38 años): Esteticista de origen paraguayo que saltó a la fama por su conflictivo matrimonio y divorcio con José María Almoguera (hijo de Carmen Borrego). Su fichaje promete traer el universo de las Campos a la isla.

Alberto Ávila (28 años): Atleta paralímpico (velocista) y gran referente de superación. Con su participación, el programa rompe barreras, siendo el primer concursante con una prótesis en la pierna en enfrentar el reto extremo.

Ivonne Reyes (58 años): Veterana de la televisión, modelo y actriz venezolana. Tras años de batallas legales y portadas, llega a la isla como uno de los perfiles con más experiencia frente a las cámaras.

Teresa Seco (27 años): Influencer y modelo valenciana, íntima amiga de otras estrellas de redes sociales. Fue la última confirmada y representa la cuota de la "Generación Z" en esta edición.

Alvar Seguí de la Quadra-Salcedo: Nieto del mítico Miguel de la Quadra-Salcedo (impulsor de la Ruta Quetzal). Lleva la aventura en la sangre y quiere honrar el legado de explorador de su abuelo.

José Manuel Soto (64 años): Cantante de éxito ("Por ella") y figura muy activa (y a veces polémica) en redes sociales. Es uno de los perfiles más maduros y con carácter de la edición.

Alba Paul (37 años): Una de las influencers más potentes de España y mujer de Dulceida. Ya sabe lo que es ganar un reality de supervivencia tras su paso por Pekín Express, por lo que parte como favorita física.

Alex Ghita: Entrenador personal de celebridades (incluyendo a Carla Barber o Makoke). Su nombre sonó fuerte por su relación con Adara Molinero. Es el "músculo" de la edición.

Ingrid Betancor (36 años): Periodista canaria y creadora de contenido de estilo de vida. Aporta el perfil profesional y analítico al grupo.

Alex de la Croix (32 años): Actriz gaditana conocida por su papel en La que se avecina y cineasta. Es una voz importante del colectivo LGTBIQ+ y aporta un toque artístico y rebelde.

Claudia Chacón: Joven influencer que destaca por su estilo y contenido de moda. Entra para darse a conocer ante el gran público de la televisión lineal.

Pedro Zárate: Actor con recorrido en cine y televisión. Su participación es una apuesta por ver cómo un intérprete se adapta a la realidad sin guiones.

Gabriel Arias Romero: Modelo internacional que ha trabajado para grandes marcas. Su fortaleza física será clave para las pruebas de inmunidad.

Paula Hergar: Reconocida periodista de entretenimiento. Pasa de analizar los realities desde la redacción a vivirlos en sus propias carnes.

Sergio Soriano: Atleta y creador de contenido enfocado en el fitness y el bienestar. Promete ser uno de los líderes en la pesca y construcción del refugio.

Sergio Diez: Modelo y creador de contenido con miles de seguidores. Completa el grupo de jóvenes que buscan convertir la isla en su mejor escaparate