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Tertulianos entre el barro

Ignacio Ortega
@opinionalmeria

Apuraba el último café de la mañana cuando me sorprendió la voz de un tertuliano en una emisora local. Sentenciaba con gravedad de plomo que España no ha salido jamás del “Duelo a garrotazos”, aquel cuadro de Francisco de Goya que retrata a dos hombres golpeándose de rodillas en el barro. La frase no buscaba explicar, sino sentenciar; no abrir un análisis, sino cerrarlo en forma de epitafio.

Cuando terminó su perorata, me quedé atravesado. Para él, cuanto más progreso acumulamos, menos despejado parece estar todo. Como si siguiéramos siendo esos dos hombres golpeándose, enfangados en el barro de la confusión, mientras el paisaje se desmorona alrededor.

Decía el apocalíptico tertuliano, con la convicción de quien ha visto el fin de España en un telediario, que la polarización es nuestro estado natural, una condena de arcilla y sangre que nos impide avanzar. No hablaba del presente: hablaba de una narrativa cerrada, cómoda para quien necesita un país en crisis permanente para que su discurso tenga sentido.

Ese diagnóstico, que tanto gusta a quienes viven del miedo y lanzan bulos, quizá no ande falto de razón al describir nuestras sombras, pero pocas veces se mira con la misma atención la luz que aún persiste entre ellas. Y es que el ruido no es un accidente, sino un producto de diseño, una mercancía que se vende en los despachos y redes sociales donde la crispación cotiza al alza. El problema no es solo lo que ocurre, sino quién se beneficia de que lo veamos siempre como catástrofe.

Mientras el tertuliano relataba un país enfrentado yo pensaba en la universidad de Almería, que cuenta con más de una docena de investigadores entre los científicos más citados del mundo, o en el Hospital Torrecárdenas, donde una investigadora, Gema Esteban, es referente internacional en la investigación del síndrome de Wolfram. No son excepciones decorativas del relato optimista: son estructuras reales que funcionan mientras el ruido mediático las ignora.

Pensaba también en la gente que cada mañana abre su negocio, siembra en los invernaderos o enseña en las aulas con la misma obstinación con que las olas del Zapillo regresan siempre a la orilla. Esa repetición silenciosa es, en sí misma, una forma de estabilidad que rara vez ocupa espacio en los debates televisivos.

No es casualidad que en esta provincia trabajen doce centros especializados en investigación y desarrollo de semillas, pequeñas cápsulas de futuro donde se ensayan las respuestas alimentarias de un planeta que crece. Aquí el futuro no se declama: se cultiva en laboratorios discretos y fincas experimentales.

Quizá por eso conviene recordar que incluso en los tiempos más ásperos, cuando hay gente que parece mirarse en el espejo deformante de Ramón María del Valle-Inclán por pura autoflagelación, este país sigue abriéndose paso. No somos figurantes de una tragedia goyesca como cree el tertuliano, sino autores de una partitura que aún no ha terminado de sonar. Y esa diferencia no es estética: es una forma distinta de entender la realidad.

Es la España silenciosa la que escribe esa partitura, lejos del tertuliano que nos muestra siempre la pared más oscura de Goya. La otra España, la que imaginó el poeta almeriense Julio Alfredo Egea, brilla allí donde “la luz no es un adorno, sino una insobornable voluntad de ser”.

Quizá el verdadero conflicto no esté entre dos Españas enfrentadas, sino entre dos maneras de mirar la misma España: la que amplifica el barro y los traslada en forma de bulo y la que aún sabe distinguir la huella en él.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es La Voz de Almería, que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es Ideal, el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-, Diario de Almería, que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluzas:




El Almería vuelve al segundo puesto tras vencer al Mirandés

Juan Folío
@opinionalmeria

La UD Almería cerró la jornada 38 de LaLiga Hypermotion con una victoria vibrante y sufrida ante el CD Mirandés (4-2) en un partido de auténtica locura, con goles desde el primer minuto, dos autogoles visitantes y un penalti en el descuento que permitió a los rojiblancos sumar tres puntos clave, regresar al segundo puesto de la clasificación con 70 puntos y mantener viva la pelea por el ascenso directo.

4-2 / Foto: U D Almería

El encuentro arrancó de forma frenética. Apenas se había cumplido el primer minuto cuando Léo Baptistão abrió el marcador para los locales tras una buena asistencia de Luna. La alegría duró poco: en el minuto 3, Fernando igualó para el Mirandés con un tanto que premiaba la rápida reacción de los jabatos.El intercambio de golpes continuó sin respiro. En el minuto 15, un centro peligroso del Almería acabó en autogol de Juan Gutiérrez, que ponía el 2-1. Pero los visitantes, lejos de venirse abajo, empataron de nuevo en el 18' por medio de Salim El Jebari, que aprovechó un buen centro de Novoa. Al descanso se llegó con 2-2 en un primer tiempo desbocado.

En la segunda mitad, el Almería intentó imponer su mayor calidad, pero se encontró con un Mirandés valiente y bien plantado. La balanza se inclinó definitivamente en el minuto 57, cuando otro autogol, esta vez de Fernando Medrano, volvía a adelantar a los indálicos (3-2).El conjunto de Rubi supo gestionar mejor los minutos finales. Con el Mirandés volcado en busca del empate, los locales encontraron el cuarto gol en el minuto 90 desde los once metros. Jon Morcillo transformó un polémico penalti y cerró el marcador en 4-2, desatando la euforia en las gradas.

Con esta victoria, el Almería encadena su octava victoria como local y se sitúa segundo en la tabla, a dos puntos del líder Racing de Santander y por delante del Deportivo. El Mirandés, por su parte, se queda en la zona baja y ve cómo se complica su objetivo de alcanzar la salvación.

Ficha técnica

Almería 4-2 Mirandés
Goles: 1-0 (1') Léo Baptistão; 1-1 (3') Fernando; 2-1 (15') Juan Gutiérrez (pp); 2-2 (18') Salim El Jebari; 3-2 (57') Fernando Medrano (pp); 4-2 (90') Jon Morcillo (penalti).

Los de Rubi cumplieron y vuelven a soñar con el ascenso directo. La afición rojiblanca ya cuenta los partidos que quedan para celebrar el regreso a Primera.

Pedro Perales Larios, guardián de la obra de Álvarez de Sotomayor

Antonio Torres
Periodista

El cuevano José María Martínez Álvarez de Sotomayor (1880-1947) es el gran poeta de la tierra. Aunque su fama es lírica, sus poemas y textos tienen una carga dramática tal que han sido adaptados al teatro en innumerables ocasiones. Sus obras suelen ser el pilar de las representaciones costumbristas en el municipio, afirma el catedrático de Lengua y Literatura Pedro Perales Larios (Cuevas del Almanzora, 1951): “Desde la década de los años veinte del siglo pasado, la obra dramática se ha venido representando en colegios, y grupos profesionales a lo largo del tiempo. Conviene destacar el enorme éxito que obtuvo con algunas de sus obras teatrales como sucedió con La seca, que representa la lucha de los campesinos. Fue llevada a la escena con gran éxito por el más importante actor dramático de su época el catalán don Enrique Borrás que la representó tanto por toda España, incluida Cuevas del Almanzora y las cercanas Águilas y Murcia. Además, La seca viajó a Buenos Aíres con éxito”. Últimamente, han surgido compañías de aficionados que ponen la obra en escena como acurró en 1997 con motivo de un homenaje a Sotomayor, coordinado por el propio Perales y la colaboración del Ayuntamiento de Cuevas y del Instituto de Estudios Almerienses que se llevó al Teatro Apolo de Almería y a Cuevas.

Pedro Perales Larios / A. Torres

En Álvarez de Sotomayor, poeta del campo y la opresión, queda documentada la amistad sincera entre el poeta y dramaturgo Francisco Villaespesa Martín (Laujar de Andarax, 1877-Madrid, 1936) y Sotomayor. Una gran amistad y admiración recíproca, son los dos máximos exponentes del teatro en su época de la provincia de Almería.  El 28 de agosto de 1931, participó en el homenaje que el Ayuntamiento de Almería tributó a Villaespesa con motivo de su regreso de América. Recitó el poema Salutación, dedicado al poeta laujareño.  De su relación con el Rector de Salamanca, Miguel de Unamuno”, afirma Perales, “tenemos noticias del hijo de Sotomayor y de la prensa, que se hizo eco de la mediación del poeta con Unamuno para que éste, valiéndose de su influencia, intentara conseguir del Gobierno una pensión anual para Villaespesa, quien en sus últimos años tuvo que vivir prácticamente de la caridad”. 

Perales ha editado las obras completas del poeta cuevano, también como sus memorias que permanecieron inéditas durante 72 años. En definitiva, es el máximo especialista en España en el estudio y la vida del poeta Sotomayor. En 1987, se editó la tesis doctoral de Perales con el título de Álvarez de Sotomayor, poeta del campo y la opresión. Actualmente, el catedrático Perales distribuye estos días el reciente trabajo “Álvarez de Sotomayor, breve biografía para escolares”, editado por Arráez, con el objetivo de mantener viva la figura del poeta entre el estamento más joven de Cuevas del Almanzora y sus núcleos importantes de población como Palomares, Villaricos y Guazamara. Son los beneficiarios los centros públicos de Primaria, alumnos de sexto curso.

La historia del teatro en Cuevas del Almanzora está mucho más definida que en otros municipios cercanos, ya que cuenta con uno de los espacios escénicos históricos más importantes de la provincia. El Teatro Cine Echegaray, inaugurado en diciembre de 1887, es el eje histórico de la actividad escénica en Cuevas del Almanzora. Fue impulsado por la burguesía local como espacio cultural y social. Tras sufrir un incendio en 1962, según Perales, testigo presencial de esta historia: “Era un teatro en su estilo y construcción muy similar al Cervantes de Almería. El teatro Echegaray tenía patio de butacas y unas plateas con dos plantas más, una encima de las plateas y otra planta superior conocida popularmente por el gallinero. El teatro quedó arrasado completamente por el fuego. Se convirtió en un solar adquirido por la familia del fabricante de muebles José Ruiz Collado y el comerciante Antonio Nieto. permanecer cerrado más de 40 años, fue rehabilitado y reabierto por el Ayuntamiento en 2006, convirtiéndose en el espacio principal con aforo para 254 personas. Ambos levantaron un nuevo edificio, pero ya de construcción moderna. Años después, con la crisis de la cinematografía cerró y fue adquirido por el Ayuntamiento, siendo alcalde Antonio Llaguno”. El teatro en Cuevas es el reflejo de una época de esplendor económico y cultural, impulsada principalmente por el auge de la minería en el siglo XIX. Durante este periodo, el municipio no solo extraía plata de Sierra Almagrera, sino que también importaba las corrientes artísticas más refinadas de la época. A mediados del Siglo XIX, la riqueza minera atrajo a ingenieros, empresarios y una burguesía con gustos europeos que demandaba espacios de ocio sofisticados. Antes de la construcción de grandes edificios, las representaciones se daban en sociedades privadas y salones de la alta burguesía. El teatro era un símbolo de estatus social. Las compañías itinerantes que viajaban de Madrid a Almería solían hacer parada obligatoria en Cuevas. Durante el siglo XIX, el nivel cultural de Cuevas era tan alto que se llegó a decir que era la pequeña París de Almería, no solo por su arquitectura, sino por la frecuencia y calidad de sus zarzuelas y obras de teatro.

Conviene subrayar la figura histórica de referencia como el autor teatral, Miguel Flores González-Grano de Oro (Cuevas del Almanzora, 1879, asesinado en las inmediaciones de la Venta de la Viuda en Sorbas, 1936). Fue empresario artístico y cultural del Teatro Cervantes de Almería y Cronista Oficial de Cuevas del Almanzora. Aunque es recordado principalmente como historiador y escritor, fue un prolífico dramaturgo cuyas obras se representaron con éxito. Su influencia en la vida cultural de Cuevas fue fundamental para mantener el prestigio del Teatro Echegaray.  

El trasfondo del acoso a Televisión Española

Emilio Ruiz
@opinionalmeria

En las últimas semanas se ha intensificado una ofensiva política, mediática e incluso corporativa contra Radiotelevisión Española (RTVE). No se trata de episodios aislados ni de críticas puntuales, sino de una acumulación de frentes que apuntan en una misma dirección: erosionar la credibilidad de la radiotelevisión pública estatal.

RTVE

Ahí están, por un lado, los discursos de “motosierra” procedentes de determinados sectores políticos que abogan directamente por el desmantelamiento o debilitamiento de lo público. Por otro, la comisión de investigación impulsada en el Senado, que introduce un componente de presión institucional difícil de ignorar. A esto se suma la actitud de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), cuya posición ha sido percibida por algunos como alineada con ese clima de cuestionamiento, y también la del propio Consejo de Informativos de RTVE, cuyas intervenciones, aunque legítimas en su función de vigilancia interna, contribuyen a proyectar una imagen de conflicto permanente.

Analizados por separado, cada uno de estos elementos podría interpretarse como parte del funcionamiento normal de una democracia plural. Sin embargo, en conjunto configuran un patrón que invita a preguntarse si existe un trasfondo más profundo. Ese trasfondo, probablemente, no se encuentra únicamente en la política, sino en la economía.

El sector audiovisual español atraviesa un momento de transformación estructural. Tal y como reflejan los datos del bienio 2024-2025, el modelo tradicional basado en la publicidad muestra claros signos de desgaste. Las grandes cadenas privadas han visto deteriorarse sus resultados en un contexto de caída del mercado publicitario y fragmentación de audiencias.

En ese escenario, la evolución de RTVE resulta particularmente significativa. Mientras las privadas sufren, la corporación pública ha mejorado tanto sus cuentas como su audiencia. Ha pasado de pérdidas a beneficios -de 12,8 millones negativos en 2024 a 55,7 millones positivos en 2025- y, al mismo tiempo, ha reforzado su presencia en pantalla, con La 1 alcanzando su mejor cuota en más de una década. El contraste es evidente. Y, en un mercado donde cada punto de audiencia se traduce en ingresos -o en su pérdida-, también es profundamente incómodo.

El análisis publicado por El Plural lo expone con claridad: en apenas un año, las dos grandes cadenas privadas han visto reducirse de forma significativa sus resultados, en un ajuste conjunto cercano a los 127 millones de euros. Aunque en el caso de Atresmedia parte de esa caída responde a factores extraordinarios, la tendencia de fondo es innegable. Más aún en el caso de Mediaset España, cuyo negocio televisivo ha sufrido un deterioro mucho más acusado.

A esto se suman los datos más recientes. En el primer trimestre de 2026, Atresmedia ha comunicado una caída del 2,4% en ingresos netos, un retroceso del 11,7% en el resultado bruto de explotación, una bajada del 12,8% en el resultado de explotación y un descenso del 16,6% en el beneficio neto. Son cifras oficiales que reflejan un contexto de creciente dificultad. En paralelo, el mercado publicitario televisivo continúa contrayéndose. Es decir, hay menos dinero a repartir y más competencia por captarlo.

En este contexto, el crecimiento de RTVE -aunque limitado en términos publicitarios por su propio modelo- introduce un factor adicional de presión. Cada espectador que gana la televisión pública es un espectador que deja de estar disponible para las privadas. Y cada décima de audiencia que se desplaza altera un equilibrio económico ya de por sí frágil.

No es casualidad, por tanto, que se haya intensificado el discurso crítico hacia el modelo de financiación de RTVE, especialmente en lo relativo a patrocinios y otras fórmulas comerciales. Las cadenas privadas, a través de sus organizaciones, sostienen que la corporación compite en un mercado ya saturado. RTVE, por su parte, defiende que su papel responde a una lógica de servicio público y que su impacto en el mercado es limitado.

Pero más allá del debate técnico, lo que aflora es una tensión estructural: la coexistencia entre un operador público que mejora resultados y operadores privados que ven deteriorarse su negocio. Ese es, probablemente, el verdadero trasfondo del actual clima de hostilidad. No se trata solo de ideología ni de discrepancias editoriales. Se trata, en buena medida, de audiencias, de ingresos y de supervivencia en un mercado en transformación. Y en ese contexto, RTVE se ha convertido en un actor incómodo.