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Las izquierdas de Andalucía: muchas y mal avenidas

Juan Folío
@opinionalmeria

Juan Manuel Moreno Bonilla ha convocado elecciones autonómicas para el 17 de mayo. La sorpresa ha sido mayúscula, pero la realidad es tozuda: la legislatura termina y los andaluces volveremos a las urnas en plena primavera. A la derecha del PSOE, el panorama es relativamente ordenado. A su izquierda, sin embargo, se presenta un espectáculo conocido y preocupante: la fragmentación. Si en los próximos días no se alcanza un acuerdo, a la izquierda del PSOE concurrirán tres candidaturas distintas:


  • Adelante Andalucía, la formación andalucista fundada por Teresa Rodríguez (hoy apartada de la primera línea pública pero con presencia parlamentaria y un discurso propio).
  • Por Andalucía, la coalición que agrupa a Izquierda Unida, Sumar, Iniciativa del Pueblo Andaluz y otros actores.
  • Podemos, que ya ha designado a Juan Antonio Delgado como candidato a la Presidencia de la Junta y mantiene serias dudas sobre su integración en Por Andalucía.

Tres papeletas. Tres marcas. Tres equipos compitiendo por un electorado similar en un sistema electoral que, aunque tiene un umbral bajo del 3% por provincia, castiga duramente la dispersión del voto en circunscripciones medianas y pequeñas.

El riesgo es evidente y ya lo hemos visto en otras comunidades: votos progresistas que se diluyen y que, sumados, podrían dar una representación parlamentaria digna, pero que separados quedan por debajo del umbral o logran escaños testimoniales. En el peor escenario, alguna de estas tres candidaturas -o incluso las tres- podría quedarse fuera del Parlamento andaluz. El resultado sería una oposición debilitada frente a un Juanma Moreno que aspira a revalidar su mayoría o, en su defecto, a gobernar con mayor comodidad.

Es legítimo que cada formación defienda su identidad, su proyecto y sus siglas. Pero llega un momento en que los intereses particulares deben ceder ante el interés general de los electores andaluces que se sitúan a la izquierda del PSOE. Esos votantes no piden uniformidad ideológica absoluta, pero sí exigen utilidad y eficacia. Quieren una oposición capaz de plantar cara a las políticas del PP en sanidad, educación, dependencia, vivienda o el modelo productivo andaluz.

Ya se escucha la pregunta en voz alta: si otras organizaciones parecen más preocupadas por las peleítas de Madrid que por Andalucía, ¿quién le hace realmente oposición a Moreno Bonilla? La respuesta que algunos dan -Adelante Andalucía— refleja el hartazgo de una parte del electorado ante la fragmentación. Pero la solución no puede ser que una sola fuerza asuma en solitario el peso de la oposición. 

La solución pasa por sumar donde sea posible y diferenciarse donde sea necesario, pero sin regalar escaños al adversario. Los líderes de estas tres formaciones tienen solo unos días para decidir. El plazo para registrar coaliciones es inminente. Deben preguntarse con honestidad: ¿qué beneficia más a Andalucía y a sus votantes? ¿Mantener banderas separadas que diluyen el mensaje o construir una alternativa creíble, aunque imperfecta, que obligue al PP a rendir cuentas?

Nadie pide fusiones forzadas ni renuncias humillantes. Se pide responsabilidad. Porque en política, como en la vida, no se trata solo de tener razón, sino de ser útiles. Y en estas elecciones, la utilidad pasa por evitar que el voto de la izquierda andaluza se convierta en un puñado de votos huérfanos sin traducción parlamentaria.

Los andaluces de izquierdas merecen una oposición fuerte, coordinada y andaluza. No más divisiones estériles. No más fotos separadas. El 17 de mayo está cerca y el reloj no perdona.

Una Almería pujante, tradicional y abierta al mundo

María del Mar Vázquez
Alcaldesa de Almería

La Semana Santa es, sin duda, el tiempo más hondo de nuestra identidad colectiva como ciudad y el mejor reflejo del cariño que los almerienses sentimos por ella. Y eso se percibe con absoluta claridad a partir de hoy, Domingo de Ramos, cuando nuestras calles y plazas empiezan a transformarse en un escenario de silencios elocuentes, música vibrante, olores de cera e incienso, y una emoción que se palpa en el aire. 

La Semana Santa es, sin lugar a dudas, la pasión que une y conecta a un mayor número de personas en nuestra ciudad a lo largo del año, y es también un potente motor turístico, económico y social que proyecta la imagen de una Almería pujante, tradicional y abierta al mundo. Esta celebración, que ya es un referente nacional declarado Fiesta de Interés Turístico, supone además un importante impulso para nuestros comercios, hostelería y, en definitiva, para la dinamización económica de toda la ciudad. Miles de visitantes eligen Almería estas fechas, llenando nuestras plazas, hoteles y restaurantes, lo que se traduce en empleo y riqueza para todos. 

Quiero agradecer expresamente a nuestros hosteleros y comerciantes el esfuerzo que realizan estos días para recibir a todos con las mejores atenciones. Confío en que los resultados sean muy positivos y que el tiempo, como merecemos, nos acompañe. Para ello, incluso hemos acondicionado ya nuestras playas, sumando otro aliciente más a la estancia de quienes nos visitan. Pero este monumental evento no sería posible sin sus auténticos artífices: las Hermandades y Cofradías de Almería. Guiadas por un infinito amor a nuestra ciudad, trabajan con ilusión y entrega silenciosa durante todo el año para mantener viva una tradición secular. Su esfuerzo, su patrimonio artístico en constante renovación y su devoción son el alma que da sentido a cada desfile. A todos ellos, y a las cerca de 7.000 personas que portan, organizan y acompañan, gracias de todo corazón.

Desde el Ayuntamiento, conscientes de la magnitud de esta cita, hemos trabajado codo a codo con la Agrupación de Hermandades para poner a punto la ciudad. Hemos preparado con minuciosidad todos los recorridos, con mejoras en el pavimento y la accesibilidad, para garantizar seguridad y belleza. Es una enorme satisfacción que la Carrera Oficial regrese al Paseo de Almería, recuperando para este momento tan especial uno de los enclaves más emblemáticos y queridos de todos los almerienses. 

La seguridad es una prioridad absoluta. Por ello, hemos diseñado un operativo especial que refuerza la presencia policial, regula el tráfico y garantiza la cobertura sanitaria. Este año damos un paso más con una Semana Santa cardiosegura, dotando de desfibriladores y formación a las hermandades, porque queremos que todos vivan estas jornadas con total tranquilidad. Un amplio dispositivo de limpieza, el embellecimiento con miles de plantas y la amplia programación cultural paralela -con exposiciones, conciertos de Música Sacra y actividades para los más jóvenes completan una propuesta enormemente atractiva. 

Almería vive un apasionante momento de crecimiento y transformación, y nuestra Semana Santa es un fiel reflejo de ello: una tradición viva que mira al futuro, que innova sin perder su esencia y que nos une como ciudad. Invito a almerienses y visitantes a emocionarse, a participar y a dejarse llevar por la magia única de estos días. Os deseo a todas las Hermandades y Cofradías buen paso, mano firme y el amparo del buen tiempo. Seguimos trabajando.

Nos jugamos la vida

José María Martín
Subdelegado del Gobierno en Almería
Secretario General del PSOE de Almería

Hay decisiones políticas que marcan una legislatura y otras que delatan el momento que atraviesa un gobierno. El adelanto electoral de Moreno Bonilla pertenece claramente a las segundas. La convocatoria fijada para el 17 de mayo no responde a la estabilidad de la que presume el todavía presidente de la Junta, sino al miedo a un cambio que ya se percibe en la calle, donde la ciudadanía va a apostar claramente por su salud. Porque hoy en Andalucía la sanidad pública ha pasado de ser un servicio público que garantiza una asistencia de calidad a convertirse en una preocupación constante cuando enfermamos, debido a la enorme demora en la respuesta asistencial. 

En Almería esa realidad es especialmente dura. Más de 100.000 personas aguardan una cita con el especialista o una intervención, en hospitales donde faltan profesionales, camas y recursos. Centros sanitarios como el de Huércal-Overa o el de Poniente funcionan con plantillas muy por debajo de lo mínimamente exigible, mientras se destinan millones de euros a derivaciones a la sanidad privada en lugar de reforzar la pública. Y esto no es una opinión, sino la realidad que viven los ciudadanos cada día. Por eso estas elecciones no son unas elecciones más. Nos jugamos la salud y, en muchos casos, la vida. Estamos ante un auténtico referéndum sobre la sanidad pública y, en ese sentido, tenemos que reflexionar y actuar en consecuencia. 

El PSOE de Andalucía está preparado, cohesionado e ilusionado para liderar el cambio de modelo de la mano de María Jesús Montero, con una propuesta clara: poner en marcha un plan urgente para rescatar la sanidad pública en sus primeros días de gobierno y devolver la dignidad y la calidad a la atención sanitaria. Pero no se trata solo de la sanidad. Hablamos también de educación, con aulas masificadas; de jóvenes sin acceso a la formación profesional y a la vivienda, así como de personas dependientes que esperan durante años una ayuda que llega tarde o nunca. 

Hablamos de una Andalucía que no puede seguir avanzando solo para quienes pueden permitírselo, tal y como está ocurriendo ahora. Cuando la ciudadanía toma verdadera conciencia de lo que está ocurriendo, responde. Y este es uno de esos momentos, porque no hay quien aguante un día más esta situación. Estoy convencido de que Andalucía puede volver a ser un lugar donde vivir con tranquilidad, donde lo público funcione y donde nadie tenga que elegir entre esperar o curarse.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es   La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es   Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-,   Diario de Almería , que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluza:




Manuel Cortés en '¡De Viernes!'

Alba Haro
@opinionalmeria

Anoche, el plató de ‘¡De Viernes!’ en Telecinco volvió a convertirse en el escenario de una de esas confesiones que, más que iluminar, ensombrecen. Manuel Cortés, de 29 años, hijo del fallecido Chiquetete y de la colaboradora Raquel Bollo, concedió una larga entrevista en la que, entre paréntesis, acotaciones y justificaciones propias, decidió airear detalles íntimos de una relación que duró, según sus palabras, “mínimo durante siete u ocho años” con Gloria Camila Ortega, también de 29 años, hija de Rocío Jurado y José Ortega Cano.

Manuel Cortés, anoche, en De Viernes

Lo más llamativo no fue la revelación en sí -rumores ha habido muchos-, sino la forma y el fondo con que Cortés la expuso. Reconoció haber mantenido relaciones íntimas con Gloria Camila mientras ella mantenía relaciones formales con, al menos, Kiko Jiménez y su actual pareja, el cantante Álvaro García. Y lo hizo sin el menor rubor, casi con un punto de orgullo masculino que roza la arrogancia.

La ausencia de lealtad como arma arrojadiza

Manuel Cortés no solo rompió un silencio que ambos habían mantenido durante años, sino que lo hizo de manera unilateral y pública, exponiendo a Gloria Camila a un juicio mediático implacable. Contó, por ejemplo, cómo en una discoteca de Madrid se encontró con ella y Álvaro García, y cómo este último lo sacó fuera para preguntarle directamente si había estado o estaba con su novia. La respuesta de Cortés: “Le miento, obviamente, porque en ese momento le tengo aprecio a Gloria y yo no quiero buscarle un problema”.

Esa supuesta “protección” de antaño contrasta dolorosamente con la descortesía de ahora. Ayer, en prime time, decidió dejar de protegerla y optó por contar la historia con todo lujo de detalles. ¿Dónde quedó aquel aprecio? La lealtad, al parecer, tiene fecha de caducidad cuando uno se siente herido en su ego o cuando un programa de televisión ofrece un micrófono lo suficientemente tentador.

Aún más revelador resulta su comentario: “Yo no me he preocupado por si en ese tiempo ella estaba con otra persona porque el problema no es mío”. Con esta frase, Cortés se autoproclama libre de cualquier responsabilidad moral. El “macho ibérico” -como tantas veces se ha retratado en este tipo de programas- aparece aquí como un hombre sin prejuicios, liberado de ataduras emocionales, mientras la mujer es presentada como la que miente, la que engaña y la que, en última instancia, debe rendir cuentas.

Telecinco, una vez más, parece inclinarse por esa narrativa: denigrar la actitud de una mujer que, al fin y al cabo, es libre de gestionar su vida sentimental como considere oportuno, para ensalzar la figura del hombre que, según su propio relato, solo se dejaba llevar y “se portaba tan bien” que incluso intentaba apartarse cuando veía el “percal”.

El consejo paternalista y la hipocresía

No contento con exponer la intimidad ajena, Manuel Cortés se permitió dar consejos a Gloria Camila. Le instó a “poner los pies en la tierra”, a mirar a un lado y recuperar la relación con Rocío Flores, a quien describió como “una persona que es como tu hermana” y que “ha mirado por ti muchísimo todos los días de su vida”.

El mensaje destila un tono paternalista y moralizante difícil de digerir. Mientras Cortés admite sin complejos haber mantenido una relación paralela durante años, se erige en juez de la vida social y familiar de Gloria Camila. Le advierte de que su círculo se está desmoronando y de que, si sigue así, solo le quedará “la mentira” y se verá “sin nadie”.

Resulta paradójico que quien ayer mintió a Álvaro García “por protegerla” hoy la exponga públicamente sin que ella tenga la oportunidad de replicar en el mismo espacio. La descortesía no radica solo en revelar una relación que era privada, sino en hacerlo de forma selectiva, unilateral y con un claro afán de ajustar cuentas.

Gloria Camila, como cualquier persona adulta, tiene derecho a equivocarse, a mantener relaciones complejas o a guardar silencio sobre su intimidad. Nadie le debe explicaciones al público sobre con quién comparte su cama o su tiempo. Lo que sí merece crítica es la doble vara de medir: la que excusa al hombre que “no se preocupa” porque “el problema no es mío” y la que señala con dedo acusador a la mujer que, supuestamente, lo complicaba todo.

Un programa que elige bando

‘¡De Viernes!’ optó anoche por dar voz y plataforma a una versión que, más que aclarar, parece buscar el escándalo y el morbo. En lugar de reflexionar sobre la complejidad de las relaciones humanas en la era de la hipervisibilidad, el programa contribuyó a reforzar estereotipos: la mujer calculadora frente al hombre sincero y algo víctima de las circunstancias.

Manuel Cortés tuvo anoche la oportunidad de mostrar madurez y discreción. Optó por lo contrario. Su intervención deja un regusto amargo de descortesía, falta de lealtad y un punto de revancha personal que poco tiene que ver con la verdad y mucho con el espectáculo televisivo.

Gloria Camila Ortega, como tantas otras mujeres en el foco mediático, verá ahora su nombre y su intimidad diseccionados una vez más. Mientras tanto, el “macho” que no se preocupaba por los novios de turno sale del plató con la sensación de haber “dado la cara”. La lealtad, al parecer, es un valor que solo se exige a una de las partes.