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El Almería pierde en Gijón (3-1)

Juan Folío
@opinionalmeria

La UD Almería cayó derrotada este domingo en El Molinón-Enrique Castro Quini ante el Sporting de Gijón por 3-1 en un encuentro en el que los rojiblancos volvieron a mostrar demasiadas dudas defensivas y escasa contundencia en las áreas. El conjunto almeriense, que llegaba obligado a sumar para mantener vivas sus aspiraciones, se vio superado por un Sporting más intenso y efectivo.

3-1 / UD Almería

El equipo gijonés salió con mayor agresividad desde el inicio y pronto comenzó a generar peligro sobre la portería visitante. El Almería trató de hacerse con el control del balón, pero sufrió mucho en las transiciones defensivas y concedió demasiados espacios. Fruto de esa presión llegó el primer tanto local, que desató el empuje de la grada asturiana.

Lejos de reaccionar, el cuadro andaluz continuó incómodo sobre el césped y el Sporting aprovechó el desconcierto para ampliar la ventaja antes del descanso. Los de Rubi apenas encontraron fluidez en ataque durante la primera mitad y solo algunas acciones aisladas llevaron inquietud al área rival.

Tras el paso por vestuarios, el Almería dio un paso adelante y consiguió recortar distancias, alimentando durante unos minutos la esperanza de la remontada. El gol dio aire a los rojiblancos, que vivieron sus mejores momentos del partido con más presencia ofensiva y mayor dominio territorial.

Sin embargo, cuando parecía que el empate podía llegar, el Sporting volvió a golpear con un tercer tanto que terminó por sentenciar el choque. El conjunto gijonés manejó con inteligencia los últimos minutos ante un Almería ya sin capacidad de reacción.

Con esta derrota por 3-1, el Almería se marcha de Gijón con malas sensaciones y dejando escapar una oportunidad importante en el tramo decisivo de la temporada.

¿Por qué jugará el Castilla la fase de ascenso a 2ª y no el Pontevedra?

Juan Folío
@opinionalmeria

La última jornada del grupo 1 de Primera Federación dejó uno de los desenlaces más extraños y polémicos de los últimos años. El Pontevedra celebró sobre el césped de Pasarón su clasificación para el playoff de ascenso a Segunda División tras empatar en el tiempo añadido ante el Avilés. Sin embargo, horas después, la Real Federación Española de Fútbol confirmó que quien disputará finalmente la promoción será el Real Madrid Castilla.

¿La razón? Un triple empate, distintas interpretaciones del reglamento y una norma federativa que terminó decidiendo la clasificación.

El triple empate que provocó el conflicto

Castilla, Pontevedra y Barakaldo terminaron la liga regular empatados a puntos en la pelea por la quinta plaza, la última que daba acceso al playoff de ascenso.

En un primer momento se entendió que el Pontevedra era el clasificado porque presentaba mejor diferencia de goles en los enfrentamientos directos entre los tres equipos implicados:

  • Pontevedra: +2
  • Castilla: +1
  • Barakaldo: -3

Con esa interpretación, el conjunto gallego ocupaba la quinta posición y así lo celebró tanto la plantilla como la afición.

La clave: el artículo 29 del reglamento

El problema apareció al aplicarse el artículo 29 del Reglamento General de la RFEF, que establece que los empates múltiples deben resolverse “con carácter excluyente”.

¿Qué significa eso? Que el desempate no se resuelve teniendo en cuenta simultáneamente a los tres equipos hasta el final, sino eliminando primero al peor clasificado de esa mini liga y recalculando después el desempate entre los dos restantes.

En esa clasificación parcial, el Barakaldo quedaba por detrás y salía de la ecuación. A partir de ahí, el desempate pasaba a decidirse únicamente entre Castilla y Pontevedra.

Y en el cara a cara entre ambos, el filial madridista tenía ventaja:

  • Castilla 1-0 Pontevedra
  • Pontevedra 0-0 Castilla

Es decir, una victoria y un empate para el equipo blanco.

Horas de confusión

La situación provocó un enorme desconcierto durante varias horas. Mientras el Pontevedra celebraba su clasificación, desde distintos ámbitos federativos se analizaba qué criterio debía prevalecer. Incluso hubo cambios y rectificaciones en clasificaciones provisionales antes de conocerse la resolución definitiva.

Finalmente, Competición confirmó que el criterio válido era el recogido en el Reglamento General de la Federación, por encima de las bases particulares de la categoría. Eso dejaba al Castilla como quinto clasificado y equipo con derecho a disputar el playoff de ascenso.

Un desenlace muy polémico

La decisión ha generado malestar en Pontevedra, donde consideran que existían argumentos para interpretar el desempate de otra forma. La sensación en el club gallego es que el ascenso se les escapó en los despachos después de haberlo celebrado sobre el césped.

Así, el Real Madrid Castilla jugará la fase de ascenso a Segunda División en uno de los finales de temporada más polémicos que se recuerdan en Primera Federación.

¿Cierra o no cierra 'Fórmula TV'?

Alba Haro
@opinionalmeria

El pasado marzo, el anuncio cayó como una pequeña bomba en el ecosistema de los medios digitales españoles: la empresa editora de Fórmula TV entraba en concurso de acreedores y distintas informaciones daban prácticamente por amortizada una de las cabeceras históricas de la información televisiva en Internet. El relato parecía claro. Otro medio digital que no había resistido la tormenta de un sector cada vez más precario, más dependiente del clic y más castigado por la caída de la publicidad.

Fórmula TV

Sin embargo, semanas después, cualquiera que entre en la web de Fórmula TV comprobará algo desconcertante: el portal sigue funcionando. Y no de manera testimonial. Continúa publicando noticias, audiencias, entrevistas, vídeos y contenidos sobre televisión y plataformas con una apariencia de absoluta normalidad. Entonces, la pregunta es inevitable: ¿cerró realmente Fórmula TV o no?

Lo primero que conviene aclarar es que un concurso de acreedores no implica necesariamente una desaparición inmediata. Muchas empresas continúan operando mientras intentan renegociar deudas, reducir costes o buscar una salida empresarial. Jurídicamente, por tanto, no hay contradicción. Lo extraño aquí es otra cosa: el enorme contraste entre el dramatismo del anuncio inicial y la continuidad práctica del producto informativo. Porque para el lector común la sensación es desconcertante. Se anuncia el colapso de una empresa, se habla de despidos y final de actividad, y poco después la web sigue viva, actualizada y aparentemente intacta.

Ese fenómeno abre preguntas legítimas sobre el modelo actual de los medios digitales. Preguntas incómodas, pero necesarias. Diversas voces en redes sociales y en el propio sector sostienen que parte de la estructura editorial de Fórmula TV habría seguido funcionando bajo una fórmula más reducida, apoyada en colaboradores externos o antiguos responsables de la publicación. No existe, al menos públicamente, una explicación detallada sobre cómo se articula hoy esa continuidad ni cuál es exactamente la estructura laboral que sostiene el portal.

Y ahí aparece otro elemento inevitable del debate contemporáneo: la inteligencia artificial. No se trata de acusar gratuitamente a nadie de sustituir periodistas por máquinas. No hay pruebas públicas que permitan afirmar algo así en el caso concreto de Fórmula TV. Pero sí es evidente que el desarrollo de herramientas de generación automática de texto está cambiando profundamente el funcionamiento de muchos medios digitales, especialmente aquellos basados en grandes volúmenes de contenido rápido, optimizado para buscadores y producido a bajo coste.

La cuestión ya no es futurista. Está ocurriendo. Cada vez resulta más difícil para el lector distinguir qué parte de determinados contenidos responde a trabajo periodístico tradicional y qué parte puede proceder de automatizaciones, reescrituras o herramientas asistidas por IA. Y en un contexto de crisis empresarial permanente, la tentación de reducir plantillas mientras se mantiene la producción es evidente en todo el sector.

A Mediaset le crecen los enanos

Nuria Torrente
@opinionalmeria

No corren buenos tiempos para Mediaset España. El grupo audiovisual de Fuencarral, antaño máquina imbatible de fabricar audiencia y rentabilidad, atraviesa una tormenta perfecta en la que se mezclan el desgaste de su modelo televisivo, la caída de Telecinco y una sentencia judicial que puede marcar un antes y un después en la historia reciente de la televisión privada en España.

Mediaset España

La crisis de audiencia de Telecinco ya no admite maquillaje. La cadena principal del grupo lleva años perdiendo terreno frente a Antena 3 y, más recientemente, frente a una TVE revitalizada por sus apuestas de entretenimiento y retransmisiones deportivas. Lo más preocupante para Mediaset no es solo el descenso puntual de espectadores, sino la sensación de agotamiento estructural de una fórmula que durante décadas convirtió a Telecinco en líder indiscutible de la televisión comercial.

Los datos son elocuentes. Telecinco cerró mayo de 2025 con un 9,8% de cuota de pantalla, muy lejos de los registros de dos dígitos holgados que durante años sostuvo la cadena. Incluso en sus propias comunicaciones corporativas, Mediaset se ve obligada a vender como un éxito porcentajes que hace apenas una década habrían sido considerados un fracaso.

La situación no mejora si se observan las cuentas del negocio televisivo tradicional. La fragmentación de las audiencias, el auge de las plataformas y la fuga de inversión publicitaria hacia el entorno digital están erosionando el modelo económico de las cadenas generalistas. Distintos análisis del sector apuntan ya a una caída de ingresos publicitarios más acusada en Mediaset que en sus principales competidores.

Por si fuera poco, la compañía acaba de recibir otro golpe monumental en los tribunales. La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a Mediaset a pagar 73,2 millones de euros por emitir Pasapalabra sin autorización entre 2012 y 2019. Se trata de una de las mayores indemnizaciones dictadas en España en materia de propiedad intelectual audiovisual. El tribunal considera acreditado el beneficio ilícito obtenido por el grupo gracias no solo a la explotación del concurso, sino también al llamado “efecto arrastre” que generaba sobre los programas posteriores y los ingresos publicitarios asociados.

La paradoja es que, entre tanta noticia negativa, Mediaset encontró recientemente un pequeño balón de oxígeno. Alessandro Salem, consejero delegado del grupo, se aseguró hace algo más de año y medio los derechos de explotación de El Rosco, la prueba más icónica de Pasapalabra. La operación, eso sí, estaba condicionada a una resolución favorable de los tribunales en la batalla judicial por los derechos del formato. Y esa resolución acabó llegando.

Sin embargo, la victoria podría tener más valor simbólico que práctico. Según el portal especializado VerTele, en Telecinco “no se está preparando ningún formato, de momento, para incluir El Rosco”. La frase retrata perfectamente el desconcierto estratégico que parece vivir actualmente la cadena: tiene la llave de uno de los mecanismos televisivos más populares de la televisión española… pero no sabe todavía dónde colocarla.

“El futuro será determinante para conocer de qué manera se explota esta mecánica tan conocida y tan respaldada entre los espectadores”, añaden desde el citado portal. Y probablemente tengan razón. Porque la cuestión ya no es únicamente recuperar El Rosco, sino recuperar la conexión con un público que hace tiempo empezó a cambiar de canal… y de hábitos.

A Mediaset, definitivamente, le crecen los enanos.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es  La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es  Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-, Diario de Almería, que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluzas: