El pasado jueves supimos que el Ayuntamiento de Níjar ha firmado un convenio con el Colegio de Veterinarios de Almería para la creación y el mantenimiento del Registro Municipal de Animales de Compañía. El ayuntamiento aportará 6.660,81 euros al año por este servicio durante los próximos cuatro años.
Cuando la noticia saltó (con fotos de la firma, amplia difusión en medios y un destacado espacio en redes sociales), empecé a recibir mensajes de todo tipo. Muchas personas estaban convencidas de que por fin iba a ponerse en marcha un programa CER (captura, esterilización y retorno) y que el ayuntamiento iba a cumplir con las obligaciones que le exige la Ley de Bienestar Animal. Nuestras plegarias habían sido escuchadas.
Volví entonces a leer la noticia varias veces. Pero no entendía de dónde salía esa conclusión. El anuncio se limita a explicar que a partir de ahora Níjar contará con un registro municipal de animales (perros, gatos y hurones), que gestionará el Colegio de Veterinarios. Nada más.
Sin embargo, la imagen del alcalde y el concejal firmando el convenio en un salón institucional tan solemne parece sugerir algo más. Algo que realmente suponga un cambio para la vida de los cientos de animales que sufren abandono y maltrato en nuestro municipio.
En la nota de prensa difundida por el ayuntamiento se mencionan conceptos como la gestión ética de colonias felinas, o la protección y el bienestar animal. Cito: “[el acuerdo] permitirá reforzar las herramientas municipales para la protección animal, la identificación responsable de mascotas y la gestión ética de las colonias felinas”. Pero no se puede reforzar lo que no existe.
Todo el trabajo que se realiza actualmente lo hacen gestoras particulares y asociaciones que, día tras día, intentan paliar esta situación con sus propios medios. Personas que dedican su tiempo, su trabajo y su dinero a esterilizar, alimentar y controlar colonias, mientras se encuentran una y otra vez con el mismo muro: el silencio de la administración. Y que, cada vez que intentan ponerse en contacto con el ayuntamiento para coordinar actuaciones o solicitar apoyo, reciben la misma respuesta: ninguna. Resulta difícil entender por qué el área municipal responsable no mantiene canales de diálogo con las personas que, de hecho, están sosteniendo sobre el terreno el control de las colonias del municipio, algo que es responsabilidad municipal.
Desde el consistorio se insiste en que sí se están haciendo cosas, que quizá todo sea una impresión nuestra, y que este convenio será un primer paso. El problema es que ese mismo mensaje lo venimos escuchando desde hace años, sin que hasta ahora se haya traducido en una actuación real.
Conviene dejar algo claro: en Níjar, a día de hoy, no existe ningún programa municipal de gestión de colonias felinas.
Y si algún día se pone en marcha deberá contar con la experiencia, el conocimiento y el trabajo de las decenas de gestoras de colonias que ya están actuando en el municipio. Escuchar a quienes llevan años haciendo esta labor y construir un programa de actuación conjunto será la única manera de que funcione.
Todo lo demás estará condenado al fracaso.












