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Fernando Clavijo, sostenella y no enmendalla

Juan Folío
@opinionalmeria

Hay dirigentes políticos que, en los momentos difíciles, crecen institucionalmente. Y hay otros que, atrapados en el tacticismo y en la política de corto alcance, desperdician una oportunidad histórica para estar a la altura de las circunstancias. Fernando Clavijo, presidente de Canarias, ha elegido claramente el segundo camino.

Fernando Clavijo, en Cuatro

Durante toda esta crisis, el presidente de Canarias ha protagonizado una interminable gira mediática en la que ha preferido la confrontación, el reproche y la teatralización política antes que la colaboración leal entre Administraciones. En lugar de contribuir a transmitir serenidad, coordinación y sentido de Estado, ha optado por alimentar un discurso victimista y defensivo que poco ayuda cuando un país afronta un reto de enorme magnitud.

Resulta sorprendente que, ante una situación que exigía cooperación institucional y altura de miras, Clavijo haya insistido una y otra vez en instalarse en el “sostenella y no enmendalla”, incluso cuando sus contradicciones, errores de gestión y afirmaciones discutibles eran ya evidentes. Lejos de rectificar o modular su posición, ha perseverado en una estrategia de desgaste político impropia de quien representa a una comunidad autónoma que forma parte esencial del Estado.

Porque conviene recordar algo elemental: en los grandes momentos de un país, todas las Administraciones son Estado. Los ayuntamientos, las comunidades autónomas y el Gobierno de España no pueden actuar como compartimentos estancos ni como trincheras partidistas. Cuando se afrontan crisis sanitarias, humanitarias o de cualquier otra naturaleza que afectan al conjunto de la nación y proyectan además una dimensión internacional, lo que se espera de un presidente autonómico es responsabilidad institucional, no cálculo político inmediato.

Fernando Clavijo ha perdido una extraordinaria oportunidad para ser considerado un verdadero estadista. La percepción pública sobre su papel habría sido radicalmente distinta si, desde el primer día, hubiera comparecido ante los ciudadanos con un mensaje claro y constructivo. Bastaba algo tan sencillo como afirmar: “La sanidad de Canarias está entre las más avanzadas del mundo y nos ponemos a disposición de la OMS, de la Unión Europea y del Gobierno de España para afrontar conjuntamente este desafío”. Ese mensaje habría proyectado confianza, madurez política y orgullo institucional. Habría situado a Canarias como ejemplo de cooperación y no como escenario permanente de confrontación.

Sin embargo, se eligió otro camino: el del ruido, el del agravio y el de la utilización política de una situación extraordinaria. Y eso tiene consecuencias. No solo deteriora la confianza ciudadana, sino que debilita la imagen de las propias instituciones canarias ante España y ante Europa.

Afortunadamente, la actitud de buena parte de la sociedad canaria ha estado muy por encima de la de su presidente. El pueblo de Canarias ha demostrado, una vez más, responsabilidad, solidaridad y sentido cívico. También lo han hecho los funcionarios públicos, profesionales sanitarios, cuerpos de seguridad y trabajadores de múltiples servicios esenciales que, lejos de entrar en polémicas políticas, han colaborado desde el primer momento con el dispositivo desplegado para afrontar esta situación.

Ellos sí han entendido cuál era su obligación. Ellos sí han actuado con vocación de servicio público y con sentido de Estado. Y precisamente por eso merecen ser distinguidos de quienes han preferido convertir una crisis en una plataforma de confrontación partidista.

La historia política suele ser generosa con quienes saben estar a la altura en los momentos decisivos. Y también suele ser implacable con quienes confunden liderazgo con agitación permanente. Fernando Clavijo todavía está a tiempo de comprenderlo, aunque quizá ya haya dejado pasar la gran oportunidad de su trayectoria política.

La placa de Lanjarón que homenajea a un asesino machista

Elena Ortuño
Periodista

Hace justo un siglo, en el verano de 1926, la música se detuvo en la terraza del antiguo Casino de Almería. Dos disparos a quemarropa le arrebataron la vida a Adriana García Pérez, una joven almeriense de apenas 18 años que había acudido a aquella fiesta acompañada por su familia y sus amigas. Tras el tiroteo, que hirió también al padre de la joven, estaba la expareja de la chica, quien, incapaz de aceptar la ruptura, decidió convertir la velada festiva en una ejecución pública frente a decenas de testigos.

La placa de la vergüenza / Ortuño

Durante décadas, aquel episodio quedó atrapado bajo el eufemismo de los viejos titulares, reducido a un supuesto "arrebato pasional". No fue hasta el pasado 25 de noviembre, coincidiendo con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, cuando la Junta de Andalucía reconoció oficinalmente el caso como lo que siempre fue: violencia de género.

Ese reconocimiento institucional, tanto tiempo después, ha empujado a sus descendientes a dar hoy un paso más. La familia reclama la retirada de la placa dedicada al asesino, Emigdio Nieto y Gómez de Salazar, instalada en una calle de Lanjarón, el municipio granadino donde se instaló tras abandonar la cárcel y donde ejerció como médico durante buena parte de su vida. 

La solicitud, remitida oficialmente al Ayuntamiento y firmada por Adriana Amate García, sobrina de la víctima, denuncia el dolor que sigue provocando ver homenajeado en un espacio público a quien mató a tiros a una joven de 18 años: "Resulta inadmisible para mi familia y para la sociedad civil en general", destaca Amate, quien añade que, según el monumento, "toda la Alpujarra ve que era un señor ejemplar".

La prensa de la época

Una placa por ser "vecino ejemplar"

La placa, situada en la Avenida de la Alpujarra de Lanjarón y colgada en la fachada de la vivienda del conocido médico, dice así: 

Aquí vivió el Dr. Dn. Emigdio Nieto y Gómez de Salazar. 

Médico y vecino ejemplar. 

Amor y honor de la Alpujarra.

Precisamente en esas dos últimas sentencias reside la indignación de la familia: "No niego que fuera un buen médico, pero ¿vecino ejemplar? Es autor de un asesinato machista", denuncia la sobrina de la víctima. Con ese mismo enfado lo plasma en el escrito enviado al consistorio, al que ha tenido acceso este diario: "

"El mantenimiento de dicha placa supone una exaltación incompatible con los valores constitucionales de igualdad y dignidad de las víctimas", sostiene la familia en el escrito remitido al Ayuntamiento. 

Cabe mencionar que La Voz contactó con el equipo de gobierno de Lanjarón para preguntar por el homenaje dedicado a Nieto. La respuesta obtenida por este periódico fue que no tenían constancia de la existencia de ninguna inscripción conmemorativa, pese a que el presente diario le facilitó su ubicación exacta, situada en una de las principales avenidas del municipio. 

La base legal

Más allá de lo sentimental, la denuncia sostiene que la permanencia de la placa vulnera tanto la legislación sobre violencia machista como las leyes estatal y andaluza de memoria democrática. El escrito cita expresamente las siguientes normativas: 

Ley Orgánica 1/2004 de Violencia de Género, que establece como principio la sensibilización social y la erradicación de esta violencia.

Ley 20/2022 de Memoria Democrática, que obliga a las administraciones a retirar placas, menciones o elementos situados en espacios públicos que supongan exaltación personal o colectiva contraria a los valores democráticos.

Ley andaluza 2/2017 de Memoria Histórica y Democrática, que establece igualmente la retirada de símbolos o elementos contrarios a la memoria democrática y a los valores constitucionales.

Según la familia, mantener un reconocimiento público al asesino supone una forma de exaltación incompatible con los derechos humanos y con el deber institucional de proteger la dignidad de las víctimas. "La permanencia del monumento no solo resulta jurídicamente improcedente, sino también socialmente inadmisible", sentencia.

Una herida abierta

Más allá de la dimensión jurídica, la familia incide en la huella emocional que el crimen dejó en varias generaciones. Emigdio Nieto apenas cumplió cuatro años de cárcel. Con la llegada de la Segunda República, llegó también la amnistía: las penas de cientos de presos fueron indultadas o conmutadas (como fue el caso del susodicho). Tras su puesta en libertad, terminó los estudios de Medicina y acabó ejerciendo en Lanjarón, un pueblo al que se dedicó hasta el fin de sus días.

Y ante esto, la familia García Pérez nunca volvió a ser la misma: una madre consumida por la enfermedad tras perder a su hija, hermanos destrozados y décadas de silencio alrededor de una tragedia que apenas se pronunciaba en voz alta. "Yo me crie con mi abuela, la madre de mi tía Adriana. Que la tristeza la consumía era algo que siempre pude ver, aunque nadie me contaba por qué", confiesa Amate.

Ese silencio, heredado de padres a hijos, empezó a romperse recientemente, cuando los descendientes comenzaron a reconstruir la historia familiar y a reclamar justicia: "Yo me llamo Adriana en recuerdo de mi tía asesinada. He convivido toda mi vida con el peso de aquella historia, aunque apenas me hablaban de ella. Me llegaron a prohibir que me acercara al antiguo casino. Yo tenía el miedo metido en el cuerpo", recuerda.

La muerte de Adriana no solo marcó a la familia: Almería estaba conmocionada. Se trató de uno de los primeros asesinatos machistas documentados en España, con gran repercusión social debido a la brutalidad del crimen y a la notoriedad de la familia -el padre de la chica era concejal del Ayuntamiento de Almería-. 

Lo que pide la familia

La misiva dirigida al Ayuntamiento de Lanjarón consta de tres peticiones: la retirada inmediata de la placa dedicada a Emigdio Nieto y Gómez de Salazar; la revisión de posibles símbolos contrarios a la memoria democrática existentes en el municipio y la notificación oficial de la resolución que adopte el consistorio.

Queda en manos del Ayuntamiento mover la siguiente pieza en el tablero. "Es un tema que me obsesiona y hasta ahora el alcalde no nos ha dado ninguna solución. No hay derecho a que todos sigamos sufriendo por la existencia de esa placa", concluye Adriana.

El futuro de Andalucía en tu mano

María del Mar Vázquez
Alcaldesa de Almería

Hoy domingo, los almerienses tenemos una cita ineludible con las urnas. Esta no es solo una jornada electoral, sino la oportunidad para que cada uno de nosotros haga valer su voz y sus ideas sobre el futuro de Andalucía. La democracia no debe ser vista como un fin en sí mismo, sino como un medio para perfeccionar nuestra sociedad. Y este perfeccionamiento exige, ante todo, nuestra participación activa. Las elecciones autonómicas son un reflejo de nuestro compromiso cívico. Cada voto que emitimos es una declaración de nuestros deseos y expectativas para el futuro. En este sentido, el acto de votar se convierte en la raíz y la fuerza de nuestra democracia. Y no se trata solo de elegir a quienes nos representarán en la Junta de Andalucía, sino de definir el tipo de gobierno que afrontará los retos que nos esperan. 

Desde la creación de empleo hasta la promoción de la estabilidad social, todo depende de las decisiones que tomemos hoy. La abstención, el cansancio, la desconfianza en el sistema o el exceso de pronósticos y encuestas son los verdaderos enemigos a los que debemos enfrentarnos. Estos son los obstáculos que amenazan nuestra capacidad de avanzar y prosperar como sociedad. Por eso, es fundamental que cada uno de nosotros asuma la responsabilidad de acudir a las urnas. Sin nuestro voto, no hay democracia, y sin democracia, no hay posibilidad de construir un futuro próspero para Almería, Andalucía y España. Quiero dar las gracias a todos los almerienses que, con su dedicación y esfuerzo, garantizan que esta jornada electoral transcurra con normalidad. Los miembros de las mesas en los diferentes colegios electorales desempeñan un papel crucial en el funcionamiento de nuestra democracia. Su labor es un testimonio de compromiso y responsabilidad cívica que merece ser reconocido. 

El domingo es muy largo y solo se necesitan unos minutos para ejercer nuestro derecho al voto. Tómate el tiempo necesario para acercarte a tu colegio electoral y hacer valer tu condición de ciudadano libre y responsable. Recuerda que su voto no es solo una elección personal; es una contribución al bienestar de todos los almerienses. Y te animo a que, si tienes hijos, los lleves contigo a esta cita. Es esencial que desde pequeños comprendan la importancia de su participación en la democracia, convirtiéndose así en ciudadanos activos y comprometidos. Hoy, más que nunca, es crucial que los almerienses demostremos nuestra madurez y compromiso democrático. 

Tenemos la oportunidad de dar un ejemplo de civismo y responsabilidad, y estoy segura de que una vez más estaremos a la altura de este desafío. La situación actual de nuestra sociedad y los retos que enfrentamos requieren de una ciudadanía activa que se involucre en las decisiones que afectan su vida diaria. Y es que hay mucho en juego. El futuro de Andalucía en los próximos cuatro años depende de nuestras decisiones. Así que, por favor, no subestimes el poder de tu voto. Tu participación es esencial para construir un futuro en el que todos podamos vivir con dignidad y esperanza. Este domingo, votemos por la opción que mejor represente nuestros puntos de vista y que ofrezca las soluciones que queremos para convertir los problemas en oportunidades de futuro. No olvides que cada voto cuenta, que tu voto es muy importante y que juntos podemos marcar la diferencia. Este es un momento decisivo para Almería, para Andalucía y para España. No faltemos a esta cita con nuestro futuro. ¡Vota!

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

José María Martín
Subdelegado del Gobierno en Almería
Secretario General del PSOE de Almería

Hay una pregunta que he escuchado muchas veces durante esta campaña electoral: “¿Cómo hemos llegado hasta aquí?”. Y casi siempre aparecía después de una conversación sobre la sanidad pública. Porque la realidad ya no puede maquillarse con propaganda. En Andalucía se está produciendo un deterioro evidente de los servicios públicos y en Almería ese deterioro tiene nombres y apellidos muy concretos. 

Lo vemos en el Hospital de La Inmaculada o en el Hospital Universitario Poniente, convertidos en tristes ejemplos de la falta de planificación sanitaria del Gobierno andaluz. Lo vemos en las dificultades para cubrir plazas médicas, en las inacabables listas de espera, en la saturación de la Atención Primaria y en la desaparición de servicios que llegaron a ser un orgullo para esta provincia. Y lo más preocupante es que todo esto no ocurre de manera aislada. Responde a una forma de gobernar que ha ido debilitando progresivamente aquello que garantizaba la igualdad entre ciudadanos. 

Porque cuando los servicios públicos pierden calidad, la desigualdad avanza silenciosamente que es, precisamente, lo que lleva ocurriendo desde que el PP gobierna la Junta de Andalucía. Quien tiene recursos encuentra alternativas. Quien puede pagar un seguro privado intenta escapar del colapso. Pero quien no puede hacerlo queda atrapado en la incertidumbre, esperando durante meses una llamada para una consulta o para una intervención que condiciona su vida. 

Por eso el debate sobre la sanidad pública no es un debate técnico ni administrativo. Es un debate que afecta, directamente, a las personas. Durante años, con el PSOE, Andalucía construyó un modelo de servicios públicos que fue motivo de orgullo colectivo. Costó décadas levantarlo. Costó esfuerzo, recursos y compromiso social. Y, precisamente por eso, duele comprobar cómo se deteriora mientras Moreno Bonilla parece más preocupado por las campañas de imagen que por resolver los problemas reales de la ciudadanía. 

Una tierra no se mide solo por sus datos económicos o por sus grandes titulares. Una tierra se mide por cómo cuida a su gente, por la seguridad que ofrece a quien enferma, por las oportunidades que garantiza a quien no tiene privilegios y por la fortaleza de aquello que nos iguala. Y ahí es donde Andalucía, donde Almería, no puede permitirse seguir retrocediendo.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es  La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es  Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-, Diario de Almería, que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluzas: