Un profesor de la Universidad de Almería (UAL) Adrián
Tudorica, natural de Rumanía, es un ejemplo de integración y superación. Adrián
Florin Tudorica, doctor en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad
de Almería, nació el 2 de abril de 1994 en Rosiori de Vede, departamento
de Teleorman, en Rumanía. Hijo de Iuliana e Iancu. Ambos trabajan en el
invernadero con flores, aunque en empresas distinta, como miles de trabajadores
de otros países que cubrieron, y siguen cubriendo por toda la provincia de Almería,
la acuciante demanda de mano de obra. Conozco personalmente a sus
padres y la inteligencia y sentido común han ayudado al talento de su hijo. “En
Rumanía, mi padre trabajaba en la construcción y mi madre era vendedora en una
tienda”.
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| Adrián Tudorica, en la UAL / Foto A. Torres |
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| Adrian Tudorica, Ion-Mihai Stirbu, cónsul de Rumanía en Almería; María Floarea Pop y Rafael Quirosa-Cheyrouze y Muñoz. Foto: Facultad de Humanidades |
La familia ha vivido de la inmigración en El Ejido que
se ha transformado gracias a la mano de obra extranjera. El ser humano ha sido
migrante desde sus orígenes. Decenas de amigos que conozco y estudiaron
tuvieron que dejar el instituto para irse a Barcelona o familiares como mis
hermanos Ginés a Alemania o Andrés a Suiza. Casi todas las familias de nuestros
pueblos contribuyeron a mejorar la cultura y todos/as dejaron dolores en el
alma de nuestras madres. Tudorica es contundente: “Las fronteras las traza la
política y son recientes, pero la búsqueda de una mejor vida es tan antigua
como la humanidad. En mi caso, vine a España siendo un niño con mi familia y
este país, nos dio una oportunidad. Regularizar a quienes ya trabajan y
conviven entre nosotros es simplemente reconocer una realidad que ningún papel
puede y debe ignorar". Sus raíces almerienses, la Universidad, el entorno
de su familia con El Ejido, Roquetas y Vícar permanecen para siempre, aunque
queda camino por la Igualdad por las voces ultras que contribuyen a un racismo
sutil que muchas veces no se manifiesta en insultos directos. Según datos
oficiales en la provincia de Almería residen 23.045 ciudadanos de nacionalidad
rumana. Sus padres le han transmitido por hacer bien las cosas y llevar la cultura
del trabajo a todas partes. Asegura que no ha sufrido discriminación en Almería
desde que se asentó en El Ejido. “Me he encontrado con personas absolutamente
maravillosas. Quizá choqué con la Administración cuando cumplí los 18 años y me
quitaron la Seguridad Social. Mi madre tuvo que dar varios viajes para mostrar
mi documento de nacimiento. Al final, acabé haciéndome un seguro privado de
Salud”, lamenta. Sueños: “Asentarme en la universidad donde he tenido
grandes profesores como tú y llegar algún día a ser catedrático. Me apasiona la
investigación, pero también quiero ser el mejor docente posible para mis
alumnos. La UAL es mi casa y quiero luchar porque seamos cada día una
universidad mejor”. Líder del aprendizaje y carismático docente, me dicen sus
alumnos/as.
Su evolución le lleva a codirigir, junto a la curtida
docente Mónica Fernández Amador el Curso de Verano Revolución agrícola y
movilización social en el origen del “mar de plástico” que tendrá lugar en El
Ejido del 8 al 10 de julio con el objetivo de plantear un espacio de diálogo
entre especialistas y protagonistas de la historia. En la segunda mitad del siglo XX,
Almería protagonizó una espectacular transformación gracias a la revolución de
los invernaderos, dejando de ser una provincia pobre para convertirse en un
líder mundial en la producción de frutas y hortalizas. La consolidación y
expansión de la agricultura intensiva bajo plástico, gracias al esfuerzo y la
iniciativa de los propios agricultores almerienses, generó riqueza y transformó
la demografía, especialmente en zonas como El Ejido, Roquetas y Vícar. Por
ello, el curso propuesto centra la atención en la Comarca de Dalías para
analizar en profundidad los cambios producidos en el campo y su trascendencia a
nivel socioeconómico. Una transformación en la que la ciudadanía tuvo un papel
central.
Adrián llegó a El Ejido, junto a su padre el 10 de
diciembre de 2004. Su madre había venido en el verano de ese mismo año junto a
su tía, que estaba residiendo en El Ejido desde hacía varios años. Sus padres
le matricularon en el colegio Enrique Tierno Galván de El Ejido, iniciando su
andadura en el quinto curso de primaria. Tuvo la enorme suerte de contar con
una tutora maravillosa, María, que supo comprenderle, escucharle y fomentar su
integración y su aprendizaje del idioma ya que, al llegar no sabía ni una sola
palabra en español. Con posterioridad, cursó la Enseñanza Secundaria
Obligatoria en el Instituto Pablo Ruiz Picasso y Bachillerato en el Instituto
Fuente Nueva de la misma localidad. Ahí tuvo la suerte de conocer algunas de
las personas que más le marcaron para su futuro desarrollo, tanto de amistades,
como de profesores, como por ejemplo su tutora Irene en tercero de la ESO o su
profesor de Historia, José Luis Sáez Pinel, en bachillerato.
Tras realizar los exámenes de
Selectividad, se matriculó en el Grado en Historia en la UAL, donde tuvo claro
desde el primer curso que quería dedicarse a la investigación en Historia
Contemporánea. En el segundo curso, fue al despacho del actual decano de
Humanidades de la UAl, Rafael Quirosa-Cheyrouze y Muñoz, para decirle que en el
cuarto curso le gustaría realizar el Trabajo de Fin de Grado con él, pedir la
Beca de Colaboración, solicitar un contrato predoctoral y realizar la tesis
doctoral con él. Estos pasos se fueron cumpliendo y en el cuarto curso obtuvo
la beca de Colaboración con el departamento de Geografía, Historia y
Humanidades y realizó el Trabajo de Fin de Grado con Quirosa. Obtuvo el Premio
Extraordinario. Aunque había colaborado con anterioridad, comenzó a formar
parte de manera oficial del Grupo de Investigación Estudios del Tiempo Presente
(ETP) y del Centro de Investigación Comunicación y Sociedad de la Universidad
de Almería. Asimismo, fue designado como miembro de la Junta Directiva de la
Asociación de Historiadores del Presente, pasando a encargarse también de sus
redes sociales. Tras ello, realizó el máster en Comunicación Social y el
interuniversitario en Análisis Histórico del Mundo Actual, obteniendo en ambos
el Premio Extraordinario. En el máster, le quedó un sello fundamental: Un
periodista deja de serlo cuando miente, es la fuerza del periodismo frente a la
mentira. Para realizar su investigación, hizo diversas estancias de
investigación en la Universidad de Bucarest, donde tuvo la oportunidad de
colaborar con los doctores Bogdan Murgescu y Matei Gheboianu, de los que pudo
aprender mucho tanto a nivel académico como personal. La tesis, con Mención
Internacional, obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude y
el Premio Extraordinario de Doctorado. Es un referente para la investigación.
No ha pasado desapercibido para el Instituto Cultural Rumano de Madrid que ha
iniciado ha iniciado una colaboración activa con la Facultad de
Humanidades de la Universidad de Almería y el Consulado rumano en
Almería.