Las portadas de las cinco revistas semanales
El Banco de España multa a BCC-Cajamar por contabilizar mal la retribución de sus administradores
Serán finalmente los tribunales de justicia quienes dictaminen si las retribuciones variables del Banco de Crédito Social Cooperativo (BCC), el banco cabecera del Grupo Cooperativo Cajamar, se contabilizaron de forma adecuada. El Banco de España considera que no y por ello ha impuesto una sanción al propio banco y a todos y cada uno de los perceptores de esas retribuciones (o responsables vinculados a la política de remuneraciones).
La resolución del supervisor, de fecha 24 de febrero de 2025 y publicada el 24 de julio de 2026, tipifica una infracción grave consistente en incumplimientos relacionados con las políticas de remuneraciones. En concreto, por no haber considerado al menos el 15 % de los compromisos por pensiones del colectivo identificado como retribución variable.
El Banco de España señala que
dichos incumplimientos no son especialmente significativos a la vista de la
importancia de las normas infringidas o de la situación económico-financiera de
la entidad. Las sanciones son firmes en vía administrativa, pero han sido
recurridas judicialmente ante la Audiencia Nacional y, por tanto, no son firmes
en sede jurisdiccional. Las multas impuestas son las siguientes:
Banco de Crédito Social Cooperativo, S.A.: 2.000.000 euros.
Manuel Yebra Sola (consejero delegado): 75.000 euros.
Bernabé Sánchez Minguet (consejero): 55.000 euros.
Luis Rodríguez González (consejero): 55.000 euros.
Marta de Castro Aparicio (consejera): 50.000 euros.
Joan Bautista Mir Piqueras (consejero): 50.000 euros.
María Teresa Vázquez Calo (consejera): 50.000 euros.
Antonio Cantón Góngora (consejero): 48.000 euros.
Juan Carlos Rico Mateo (consejero): 45.000 euros.
Antonio José Carranceja López Ochoa (consejero): 42.000 euros.
Ana Núñez Álvarez (consejera): 40.000 euros.
Luis Francisco Fernández-Revuelta Pérez (consejero): 40.000 euros.
Rafael García Cruz (consejero): 40.000 euros.
José Antonio García Pérez (consejero): 38.000 euros.
Carlos Pedro de la Higuera Pérez (consejero): 30.000 euros.
Hilario Hernández Marqués (consejero): 30.000 euros.
María Amparo Ribera Mataix (consejera): 25.000 euros.
María López Fernández (consejera): 15.000 euros.
Antonio de Parellada Durán (consejero): 15.000 euros.
Francisco Javier Rodríguez Jurado (director general de Recursos Humanos):
30.000 euros.
El importe total de las sanciones asciende a unos 2,77 millones de euros. Tanto BCC como todos los miembros del consejo y el director de Recursos Humanos han recurrido la decisión. La entidad ha afirmado que el consejo de administración ha actuado siempre desde la base de una interpretación correcta de la norma, avalada por expertos independientes en política de remuneraciones.
La cuestión queda ahora en manos de la Audiencia Nacional, que deberá determinar si la interpretación y la contabilización de esas retribuciones variables se ajustaron o no a la normativa aplicable.
Las portadas de los tres periódicos de Almería
Alfredo Casas recoge el testigo de Pedro M. de la Cruz
El hasta ahora director de La Voz de Almería, Pedro Manuel de
la Cruz, es un referente del periodismo y uno de los directores más prolíficos
de España. De la Cruz Alonso (Albox, 1956) es desde hace mucho tiempo un
periodista legendario, cuyo legado trasciende en el tiempo desde que el editor
José Luis Martínez lo nombró director del periódico decano de la provincia, La
Voz de Almería, en 1988, noticia que publiqué en El País. Ambos modernizaron y consolidaron el liderazgo informativo y mantienen una lealtad admirable. En los
inicios profesionales, hubo un tiempo, mientras viajábamos en mis inicios en un
vetusto 850 o en un R-5, ya expresaba su pasión y exclamaba tras nuestras
primeras colaboraciones: “No es posible que nos paguen por un trabajo que nos
emociona cada día y, además, nos divierte”. Han sido casi 40 años de director
de periódico, un récord que le convierte entre los que mayor tiempo han estado
en el mundo al frente de una cabecera. En su carta de despedida del cargo
tituló “Concluye una Dirección de récord: 38 años, 5 meses y 9 días”. Ha sido
un proceso discreto que ha acabado con éxito. “Entré por la puerta pequeña y
salí por la grande, con humildad, sin creerme más que nadie”, nos dijo a José
Luis Masegosa y a mí. “Cuando he recogido mi despacho, he recordado que desde
siempre tuve una sensación de provisionalidad porque solo tenía un par de cosas
personales, entre ellas una foto nuestra en un lugar histórico como la Puerta
de Brandeburgo”. De la Cruz deja huella en el periodismo y en la habilidad para
ser un año tras otro, para nada una tarea fácil, referente de la opinión. .
| Alfredo Casas, con Simón Ruiz / La Voz |
De la Cruz, cuando estudiaba en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, ya enviaba crónicas y entrevistas para La Voz de Almería, periódico que leía desde niño cuando su hermano Ramón vendía periódicos desde su librería de Albox, punto de encuentro del mundo progresista. Sus primeros pasos los aprendió de la sabiduría albojense de Paco Torregrosa y del director de Ideal Almería, Miguel Ángel Blanco, referente periodístico de la Transición. Desde siempre, bebiendo de la capacidad global de su amigo Paco Cosentino, medalla de Andalucía, y reconocido en todo el mundo.
Compartió residencia universitaria y estudios en la Complutense con el exdirector de El Mundo Francisco Rosell. Ya con el título universitario, fue un reportero que desmontó con sus investigaciones al grupo de extrema derecha UFA, con reportajes para la revista Almería Semanal que dirigió el añorado Manuel Acién. Pedro M. de la Cruz ofreció para El País las crónicas de El caso Almería y para el extinto La Crónica entrevistó a los abogados y recogió las primeras reacciones tras la sentencia. Asunto que le acompaña desde aquella tarde del 10 de mayo de 1981 cuando lo llamé con un antiguo teléfono que funcionaba con monedas desde bar que había justo enfrente del Cementerio de Almería, lugar donde se les practicó la autopsia a las tres víctimas. Es curioso que en el trágico incendio forestal de Los Gallardos-Bédar que se cobró 13 víctimas fue una de sus últimas aportaciones a su periódico, radio y redes sociales. La incierta primera madrugada conversamos en varias ocasiones donde tuvo que cerrar la portada y coordinó un amplio despliegue humano y técnico con sinergias derivadas de las peticiones de toda Almería y del equipo nacional de Pedro Blanco para el programa Hoy por Hoy de la Cadena SER.
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Pedro Manuel de la Cruz ha permanecido cuatro décadas como director de La Voz de Almería / A. Torres
Pedro Manuel de la Cruz, voraz lector y conversador con una
inteligencia descomunal, aplicó sinergias para primera redacción
multimedia de España con la extinta Localia Televisión, el liderazgo de la
Cadena SER y el decano de la prensa provincial. Sus análisis de carácter
político y económico sobre el desarrollo de Almería lo han convertido en un
referente para conocer la evolución y desarrollo de una provincia de acogida
con todo lo que ella representa y con especial conocimiento de la génesis y evolución
de Cajamar, entidad de la que se siente admirador por la biografía de su
fundador Juan del Águila y orgulloso de la entidad como ejemplo del poder de
Almería.
En la memoria ha quedado la portada durante los sucesos racistas de El Ejido de febrero del año 2000 con aquella petición en la portada de La Voz: “Paz, Paz y Paz”. Una portada que permanece a la historia de la provincia. El detonante fue el asesinato de tres vecinos, pero los disturbios y la tensión fue de tal envergadura que alcanzó el tratamiento de medios internacionales y de ámbito nacional. Esa portada contribuyó a parar, pensar y lanzar ideas para la necesaria convivencia donde El Ejido ha avanzado de tal manera que hoy es una población de cien mil habitantes.
La hora de Alfredo Casas. La incomunicación, el agua, siempre el agua y el crecimiento en la era digital con la llegada del AVE queda en manos del periodista Alfredo Casas López (Almería, 1971). Se enfrenta a una tarea intensa, pero hermosa en una provincia, multicultural, en constante crecimiento. Alfredo lleva toda una vida dedicándose a la comunicación. Se ha ganado una reputación muy sólida. Le tracé un perfil en estas páginas en 2020 por su pundonor al realizar su programa desde su domicilio por la COVID-19. Su trabajo en Andalucía Directo, lo pude comprobar, fue brillante donde ejerció con plena libertad, tan amenazada ahora en todo el mundo. Se muestra feliz, tras ser nombrado director tanto de la cabecera líder en la provincia, La Voz de Almería, como de las emisoras provinciales de la SER. El lunes ya no estuvo ante el micrófono. En sus primeras declaraciones a Fran García, mostró ilusión y responsabilidad para seguir siendo referentes. Cuando le felicité por la nueva responsabilidad, vaticinó algunos objetivos como el fortalecimiento de contenidos audiovisuales con la transformación de que los estudios de radio se conviertan en platós multimedia. Quiere que la radio se escuche y se vea. Se debe convivir con los retos de la inteligencia artificial. Vivimos tiempos de polarización y de broncas en redes sociales. Trabaja para que las toxicidades e intereses no le alcancen a una carrera que comienza con la calle ganada, dada la empatía consolidada en programas imprescindibles como el Hoy por Hoy de la Cadena SER Almería que ha presentado desde 2011. Está claro que la envidia forma parte del ser humano. No somos ingenuos, pero si tenemos claro que deseamos suerte para unos tiempos en los que los bulos quieren ganar el relato, vía redes o de poderes con estrategia montada.
El incendio de Los Gallardos y el cambio climático
El incendio de Sierra de Bédar y Los Gallardos ha dejado una cicatriz imborrable en nuestra provincia. Trece personas perdieron la vida, miles de hectáreas quedaron reducidas a cenizas y numerosos vecinos vieron desaparecer en pocas horas el trabajo y el patrimonio de toda una vida. Ante una tragedia de semejante magnitud, la obligación de cualquier Administración es hacer una autocrítica rigurosa y asumir responsabilidades cuando existan errores. Sin embargo, la Junta de Andalucía ha optado por una estrategia muy distinta: cerrar filas, negar cualquier fallo y refugiarse en el argumento de que todo se hizo correctamente. Con estas bases, estamos condenados a repetir la historia.
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| Una triste imagen tras el incendio / Loa |
Sin embargo, los hechos empiezan a dibujar un relato muy diferente. El informe pericial incorporado a la investigación judicial sostiene que la activación de la Situación Operativa 1 del Plan Infoca se retrasó cerca de tres horas, pese a que ya existían desalojos y un riesgo evidente para la población. La organización ciudadana FACUA ha solicitado explicaciones por esa demora, al entender que resulta incompatible con una gestión eficaz de una emergencia de esta magnitud. Mientras tanto, continúan abiertas las investigaciones judiciales para esclarecer qué ocurrió realmente durante aquellas primeras horas decisivas.
No se trata de buscar culpables antes de tiempo. Se trata de algo mucho más elemental: conocer la verdad para que no vuelva a repetirse una tragedia semejante. Porque la cuestión va mucho más allá de la respuesta operativa durante un incendio. El auténtico problema es qué se ha hecho -o, mejor dicho, qué no se ha hecho- durante los meses y los años anteriores.
Gestionar incendios con herramientas del siglo pasado
Los incendios forestales ya no son episodios excepcionales. El cambio climático los está convirtiendo en un riesgo estructural. Andalucía soporta temperaturas cada vez más extremas, periodos prolongados de sequía, vegetación más seca y fenómenos meteorológicos capaces de convertir un pequeño foco en un gran incendio en cuestión de minutos. Negar esta realidad supone gestionar el siglo XXI con herramientas del siglo pasado.
Precisamente por eso sorprende que la Junta continúe centrando buena parte del debate en los medios de extinción cuando la experiencia científica lleva años insistiendo en que la mejor inversión es la prevención.
Ecologistas en Acción lo ha expresado con claridad tras el incendio de Bédar: Andalucía sigue arrastrando importantes carencias en materia de gestión forestal preventiva. La limpieza de montes, los tratamientos selvícolas, la recuperación del mosaico agroforestal, el mantenimiento de cortafuegos, la gestión del combustible vegetal o el apoyo a la actividad agrícola y ganadera tradicional son actuaciones que reducen enormemente la intensidad de los incendios antes incluso de que aparezcan las primeras llamas. No basta con disponer de helicópteros o aviones cuando el fuego ya es incontrolable. La verdadera batalla contra los incendios se libra durante todo el año.
La Junta reconoce en su Plan Anual de Prevención, Vigilancia y Extinción de Incendios Forestales que la estrategia debe ser integral, permanente y basada tanto en la prevención como en la extinción. El propio documento fija como objetivos la asignación estable de medios profesionales, la ejecución de trabajos preventivos durante todo el año y la planificación territorial frente al riesgo de incendios.
La pregunta, por tanto, es inevitable: si esos principios forman parte de la planificación oficial, ¿por qué seguimos encontrándonos con municipios sin planes locales de emergencia plenamente desarrollados, zonas forestales insuficientemente gestionadas y profesionales que llevan años reclamando más estabilidad laboral y un refuerzo de las plantillas?
Los incendios no se gestionan únicamente con tecnología. Se gestionan con personas. Con bomberos forestales, agentes de medio ambiente, técnicos, retenes, operadores del 112, personal de Protección Civil y especialistas que conocen el territorio palmo a palmo.
Durante demasiado tiempo se ha tratado el gasto en prevención como un coste prescindible cuando, en realidad, constituye una inversión en seguridad pública. Cada euro destinado a prevención evita después millones en extinción, restauración ambiental e indemnizaciones. Pero, sobre todo, puede salvar vidas.
Luchar contra el cambio climático no es una opción política
En Movimiento Sumar defendemos que la lucha contra el cambio climático no puede limitarse a declaraciones institucionales o campañas de sensibilización. Debe convertirse en el eje transversal de las políticas públicas. Significa adaptar la planificación territorial a un clima distinto, reforzar los servicios públicos de emergencias, aumentar las inversiones en prevención forestal y dotar de estabilidad a quienes trabajan durante todo el año protegiendo nuestros montes. No podemos seguir reaccionando únicamente cuando ya vemos las llamas por televisión.
Por respeto a esas víctimas, Andalucía necesita una revisión profunda de su política forestal. Necesita evaluar con transparencia qué ocurrió durante la emergencia, revisar los protocolos de activación, reforzar la coordinación entre administraciones y, sobre todo, incrementar de forma decidida la inversión en prevención y en recursos humanos. Esa es la razón de que nuestro grupo parlamentario, Por Andalucía, haya exigido la creación de una Comisión de Investigación en el Parlamento Andaluz.
Pero, desgraciadamente, eso parece muy difícil. Cuando Moreno Bonilla ha optado por aliarse con el negacionismo más extremo, que considera el cambio climático un invento progresista y renuncia a poner en marcha cualquier política pública que afronte un problema que para Almería supone poco menos que su supervivencia. Parece que en las pasadas elecciones autonómicas los almerienses hubiéramos optado por el suicidio colectivo.













