El Almería sufrió una dolorosa derrota ante Las Palmas (1-2) en el UD Almería Stadium en un encuentro que tenía encarrilado y que terminó escapándose en apenas unos minutos de desconexión. El conjunto rojiblanco dejó pasar una oportunidad clave en la lucha por el ascenso directo y acabó generando más dudas que certezas en una de las citas más importantes del curso.
| 1-2 / UD Almería |
El equipo de Rubi firmó una primera mitad correcta, con más iniciativa y control del balón, aunque sin demasiada profundidad en los metros finales. Las Palmas, bien organizada atrás, resistió el dominio local y esperó su momento para golpear. El partido avanzaba con tensión y equilibrio, consciente ambos equipos de lo mucho que había en juego.
Tras el descanso llegó el mejor momento del Almería. Embarba adelantó a los rojiblancos en el minuto 61 y encendió la ilusión en las gradas. El tanto parecía acercar una victoria fundamental para seguir soñando con las dos primeras plazas y el equipo transmitía sensación de seguridad.
Pero todo cambió en el tramo final. Cuando el encuentro parecía controlado, el Almería se desmoronó en apenas dos acciones consecutivas. Las Palmas encontró el empate en el minuto 79 por medio de Clemente y, prácticamente sin tiempo para reaccionar, Pejiño culminó la remontada apenas un minuto después. El golpe dejó completamente tocado al cuadro almeriense y silenció al estadio.
La derrota supone un duro revés para un Almería que volvió a mostrar fragilidad defensiva en el peor momento posible. El equipo pasó de acariciar tres puntos fundamentales a salir del campo entre la frustración y la decepción, consciente de que el ascenso directo se complica seriamente.
Ahora, los rojiblancos están obligados a reaccionar con rapidez para no dejarse arrastrar por el golpe anímico. La promoción de ascenso aparece cada vez más como el camino más probable hacia Primera División, aunque el equipo todavía mantiene opciones matemáticas de pelear hasta el final.
Las Palmas, por su parte, demostró personalidad y eficacia para llevarse un triunfo de enorme valor en un escenario complicado, aprovechando al máximo los errores del conjunto local en los minutos decisivos.









