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La vuelta al cole

Fátima Herrera
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Almería

El inicio del curso escolar en Almería es un momento de ilusión y reencuentros, pero para miles de familias es una demostración de desidia institucional. Bajo la gestión del Partido Popular, tanto en el Ayuntamiento como en la Junta de Andalucía, la educación pública de nuestra ciudad sufre un abandono sistemático. 

La realidad diaria de muchos colegios públicos almerienses es desoladora. Aseos que no funcionan, techos que amenazan con desprenderse, persianas rotas, vallas inseguras y pistas deportivas llenas de socavones. Y eso por no hablar del calor. Apenas algunos centros cuentan con aire acondicionado. Resulta indignante que la alcaldesa no tenga ningún reparo en gastar cerca de un millón de euros de dinero público en la nueva portada de la Feria, mientras escatima cada céntimo en el mantenimiento de los centros educativos. Olvida, sin duda, que la educación pública es el verdadero ascensor social y la garantía de igualdad de oportunidades. 

Pero el abandono lo es también en planificación. En La Vega de Acá, las familias llevan años exigiendo un instituto público. Sin embargo, la Junta de Andalucía mira para otro lado mientras autoriza con agilidad la enseñanza secundaria en un centro privado de la zona. La iniciativa privada tiene derecho a buscar oportunidades, pero jamás a costa de desmantelar la enseñanza pública y gratuita que sostiene a la mayoría de las familias. 

Y, para colmo, el proyecto del nuevo colegio del barrio —cuya redacción asumió el Ayuntamiento para agilizar los trámites— parece atrapado en una maniobra de dilación. A esta parálisis se suma la alarmante situación de barrios como Los Almendros, donde los niños se ven obligados a acudir a clase en entornos insalubres y rodeados de basura. Así, ¿quién quiere ir al cole? La alcaldesa debe exigir con firmeza a la Junta que cumpla sus compromisos. Devolvamos la dignidad a nuestros centros educativos; en sus pupitres se construye, cada día, el futuro de los y las ciudadanas del mañana.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es  La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es  Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-, Diario de Almería, que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluza:




Cajamar abre oficina en Mairena del Aljarafe (Sevilla)

Juan Folío
@opinionalmeria

Cajamar ha puesto en marcha una nueva sucursal en Mairena del Aljarafe, en la avenida de los Descubrimientos, 23. Con este punto de atención, la entidad cooperativa alcanza doce oficinas en la provincia de Sevilla y 265 en Andalucía. En el conjunto de España suma 945 oficinas y ventanillas rurales, con unos 5.300 profesionales.

Oficina de Cajamar en Mairena del Aljarafe / Cajamar

La apertura forma parte del plan de crecimiento anunciado a principios de 2026, que contempla once nuevos puntos de servicio —diez físicos y una oficina móvil— en distintas provincias. Mairena del Aljarafe era uno de los destinos previstos para reforzar la presencia en el área metropolitana de Sevilla, un municipio con un tejido residencial, comercial y empresarial en expansión.
    La oficina está dirigida por Ángela Robles Reyes. El equipo lo completan Rosa María Medina como interventora, María Dolores Mata como gestora comercial de Banca de Empresas y José Manuel Montes de Oca como administrativo. Ofrecen asesoramiento en ahorro, financiación, seguros, medios de pago y canales digitales, tanto para particulares y autónomos como para comercios y empresas.
    En el acto de inauguración estuvieron el subdirector general Jesús Vargas, el director territorial en Sevilla Sergio Hueso y el director de zona Gonzalo Rodríguez, junto al personal de la sucursal.Cajamar, primera caja rural y cooperativa de crédito de España, mantiene un modelo de banca de proximidad. Una parte relevante de su red se sitúa en localidades de menos de 10.000 habitantes. En Sevilla ya había reforzado su presencia en 2025 con la oficina de Los Palacios y Villafranca, y ahora da un paso más en el Aljarafe.  
    La nueva sucursal busca acompañar a familias, profesionales y empresas de Mairena en su gestión cotidiana y en proyectos de inversión o crecimiento, combinando atención presencial y herramientas digitales. Con ello la entidad continúa su estrategia de diversificación geográfica sin abandonar su vocación cooperativa y su vínculo con la economía productiva del territorio.

El artista visual favorecido

Rubén García Felices
ruben@rubengarciafelices.es

Hoy en día ser artista visual y poder mostrar tu arte al mundo y vivir de él es muy complicado porque combina inestabilidad económica, la presión de validación del mercado y una constante vulnerabilidad emocional. Es un camino bastante largo y sacrificado y por experiencia, es algo que sólo unos pocos privilegiados pueden lograr. 

Vivimos en una época donde quizás cuesta mucho poder desarrollarnos plenamente como artistas y en el entorno artístico que nos rodea. No solo basta con hacer arte visual (ya sea pintura, fotografía, arquitectura, escultura o grabado) con un lenguaje propio, también se trata de poder venderlo, exhibirlo a otros, promocionarlo y difundirlo como Dios manda. La competencia entre artistas es gigante y la rivalidad negativa impide la cooperación; pero, sin duda alguna, lo más difícil para un artista visual es llegar a ser reconocido y que su legado artístico perdure en el tiempo, es decir, que no se pierda su obra a lo largo de los años, y una vez éste fallezca. Parece fácil, pero sólo algunos artistas preciados merecidamente consiguen que sus creaciones personales conlleven fama y dinero. 

No obstante, y contradictoriamente, podemos encontrarnos en el panorama actual con otro tipo de artistas distintos a los anteriores, me refiero a los “artistas visuales favorecidos” (como así los denomino yo), que también lo logran. Y digo favorecidos porque crear arte con ciertos privilegios funciona como polo de atracción para otros que se vinculan con la cultura y que les favorecen el apoyo para todos sus proyectos. Estos artistas o autores agraciados suelen tener responsabilidades, cargos importantes y/o contactos directos con las instituciones culturales, ya sean locales o provinciales. ¿Qué significa esto? Lo significa todo: que pueden crear arte con total libertad y sin miedo alguno ya que tienen asegurada su difusión (por medio de bastas publicaciones en forma de libros, por ejemplo) dejando de esta manera legado y llegando a futuras generaciones. Es la abismal ventaja que tienen en comparación con el resto de artistas de la comunidad. 

Tener un don artístico no es sinónimo de éxito, tener una entidad cultural que te respalde económicamente tus proyectos creativos de por vida sí que lo es. Y vaya que sí lo es. El patrocinio lo es todo prácticamente en este mundo artístico donde importa más con quién trabajas o te relacionas que lo que eres capaz de hacer. Los que nos dedicamos a esto sabemos que sin pasta ni apoyo real de las entidades culturales no hay motivación para crear, y si no creas no progresas. Si no progresas o te hundes psicológicamente o abandonas. 

En resumidas cuentas, el “artista visual favorecido” es una realidad injusta que desangra los recursos económicos de las instituciones implicadas en beneficio de una insaciable persona que solo busca su propio favor artístico individual. Y es que, para algunos artistas, dejar legado es un “asunto de aventura favoritista, sin reglas”.

La cultura del 0,75

Ignacio Ortega
@opinionalmeria

Dimitir tras dar 0,75 al volante no tiene nada de "ejemplar", por mucho que la alcaldesa se empeñara en venderlo así el pasado 25 de agosto. Es, simplemente, lo que toca. Hay renuncias que exigen folios de explicaciones y otras que no necesitan ni medio minuto; la de Diego Cruz pertenece a las segundas. Lo cazó la Policía Nacional a la salida del ferial de Almería, conduciendo un coche oficial y triplicando la tasa permitida. Se ha ido rápido y sin rechistar, algo que hoy resulta raro en política, pero marcharse porque no te queda otra salida tampoco te convierte en un héroe. Una cosa es la vía penal y otra muy distinta la ética mínima para seguir sentándote en un sillón municipal.

Por el camino queda un detalle casi berlanguiano: la Policía Nacional tuvo que llamar a la Local para hacer la prueba porque la patrulla que lo interceptó no tenía el aparato homologado. Y el etilómetro, que no entiende de concejalías,  hizo su trabajo. Pero la historia deja dos responsabilidades, no una. La primera es conducir con esa tasa de alcohol; la segunda, usar el coche oficial como si fuera de uno privado para irse a la Feria. Las Bases del Presupuesto están para algo: el vehículo municipal es para trabajar, requiere un parte de viaje y un conductor asignado. Sin eso, no es el coche de empresa del edil.

Con la dimisión se cierra el expediente personal, pero no el político. Una renuncia se firma en dos minutos; lo que hay detrás son tres años de gestión que merecen explicaciones. El Pleno extraordinario del pasado miércoles era la plaza perfecta para pedir cuentas. Se había convocado para tramitar la salida de Cruz y la entrada de su sustituto, Sandro Soler. Era el momento de que la oposición fiscalizara. Sin embargo, prefirieron callar y dejar correr el turno.

Ese silencio le regaló el micrófono en bandeja a la portavoz del PP, Sacramento Sánchez, que aprovechó para calificar la dimisión como un "ejercicio de coherencia frente al error" y sacar pecho del trabajo de Cruz: más de 400 espectáculos y 500 artistas que, según ella, han colocado a Almería en el mapa del turismo y los festivales.

Pero acoger festivales no es lo mismo que tener una política cultural. Mucho de ese supuesto éxito depende de la chequera y la logística pública -limpieza, policía, permisos, espacios o subvención directa- puestas al servicio de promotores privados. En cuanto un promotor decide llevarse el Dreambeach a Vélez-Málaga, como ha ocurrido este año, la ciudad descubre de golpe que su gran escaparate no era suyo, sino de una empresa que simplemente ha cambiado de sede. La pregunta que faltó fue cuánto le cuesta a la ciudad cada uno de esos 400 espectáculos, qué contratos menores se han firmado, qué convenios y a qué precio.

Lo mismo ocurre con el mantra del "impacto en el comercio". Queda muy bien en las notas de prensa, pero la realidad de la calle es otra. Un macroevento te llena los hoteles y las terrazas más cercanas al recinto, pero deja el Centro Histórico completamente desierto y con las persianas bajadas. Hay negocio, claro que sí, pero ni se reparte por igual ni llega a toda la ciudad.

Pregunten en la calle de las Tiendas, en las librerías, en las salas pequeñas que malviven once meses al año esperando que alguien se acuerde de ellas. Allí el impacto no se mide en pernoctaciones ni en pulseras de festival. Se mide en si pueden pagar el alquiler de febrero. Y en febrero no hay Dreambeach.

Llenar el calendario de fechas no equivale a cuidar la cultura local. Las cifras no aclaran cuántas compañías almerienses han tenido trabajo real ni cuántos proyectos locales han tenido continuidad. El Sr. Cruz terminó su gestión confundiendo programar con producir. Es un modelo vistoso mientras duran los focos, pero desolador cuando la música se apaga y el escenario se desmonta.

Ese era el debate que la oposición debía haber forzado en el salón de plenos, en lugar de permitir que el Gobierno municipal convirtiera el trámite en un acto de autoelogio. Para eso esta la oposición: para proponer, fiscalizar, pedir expedientes y exigir explicaciones.

Diego Cruz tuvo que dejar el cargo por culpa del alcoholímetro. El problema es que para medir la costumbre de sentirse por encima de las normas y del dinero público no hay ningún aparato homologado; para eso está la política.