Cristina Pardo se despidió ayer, entre lágrimas y poemas, del programa Más vale tarde, que ha presentado durante cinco años en laSexta junto a Iñaki López. Tras dos décadas en la cadena, la periodista navarra da el salto al prime time de Antena 3, la principal cadena de Atresmedia, donde presentará un nuevo formato semanal de actualidad y entretenimiento la próxima temporada.
Atresmedia ha vendido el movimiento con diplomacia institucional: un “gran ascenso profesional” que lleva a una de sus caras más reconocidas desde la segunda cadena del grupo hasta el horario estelar de la primera. Del late night tardío al corazón de la noche en Antena 3. Suena impecable sobre el papel.
Sin embargo, en las redes
sociales el escepticismo es mayoritario. Muchos usuarios interpretan este
cambio no como un ascenso, sino como una salida por la puerta de atrás. Más
vale tarde ha venido perdiendo fuelle en los últimos tiempos, cediendo
espectadores de forma continuada frente a sus competidores directos: Todo es
mentira en Cuatro y, especialmente, Malas lenguas en La 1. La distancia con
estos programas se ha hecho cómoda para la competencia en los últimos meses, lo
que ha convertido al espacio de laSexta en uno de los problemas pendientes de
la cadena verde.
La corporación se cuida mucho de no especificar aún detalles concretos del nuevo proyecto de Pardo. Se habla de un programa propio en prime time, sí, pero sin desvelar ni día ni formato exacto ni el peso que tendrá dentro de la parrilla. Eso deja abierta la puerta a la duda razonable: ¿se trata realmente de un rol protagonista o de un acompañamiento secundario en una franja donde Antena 3 ya tiene títulos consolidados? El tiempo -y las audiencias- lo dirán.
Lo que parece indiscutible es que laSexta necesitaba un movimiento. Más vale tarde había sido uno de sus programas bandera, pero su desgaste era evidente. Cambiar de cara visible y de cadena era casi una necesidad para intentar resetear y frenar la hemorragia de espectadores.
El giro ideológico
A este análisis de trayectorias y audiencias se suma otro elemento interesante: en los últimos tiempos se ha percibido en Cristina Pardo un cierto giro hacia posiciones más conservadoras o, al menos, menos alineadas con el perfil tradicional de laSexta. Sus intervenciones en El Hormiguero, donde ha compartido tertulia con perfiles claramente de derechas, y declaraciones como “me da igual que piensen que soy de derechas” han alimentado esa percepción.
La periodista defiende que su brújula es la equidistancia y la honestidad, y que es más fácil criticar al poder cuando se está en la oposición. Sea como fuere, este matiz ideológico no pasa inadvertido en un movimiento que la lleva precisamente a Antena 3, cadena con un perfil más centrista o incluso conservador moderado en su línea editorial.
Cristina Pardo es una profesional solvente, con carisma y experiencia. Nadie duda de su capacidad. Pero en televisión, como en casi todo, el contexto importa tanto o más que el talento. El paso del tiempo dirá si este cambio de aires ha supuesto un auténtico ascenso en su carrera o un reajuste disfrazado de promoción. Por ahora, la incógnita permanece abierta.










