Que siempre ha
habido bandos entre los herederos de Sálvame no es nuevo. Pero
últimamente hay tanto movimiento que, para seguir las tramas, hace falta
realizar un organigrama, un manual de instrucciones, un mapa de alianzas como
los de Juego de Tronos y un máster en interpretación de
indirectas y pullitas.
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| Un lío difícil de entender |
Se rumorea que
todo comienza en el pisito de Ten con Ni que fuéramos Shhh, se traslada la
movida a La 1 con La familia de la tele, para regresar a Ten con Tentáculos, y simultanear en La 1 con D Corazón y
en Ten con No somos nadie. Todos ellos, platós en los que
parece que las historias con enjundia -las buenas- continúan después de que se
apague la lucecita de la cámara.
El mal rollismo y el buen rollismo no se han ocultado en estas idas y venidas del pisito a Prado del Rey, de Prado del Rey al sótano o desde el pisito a la cadena de enfrente. Según se cuenta, las tensiones podrían haberse empezado a gestar con el desembarco del equipo de Sálvame en La familia de la tele, en La 1. Tras la cancelación del programa, Carlota Corredera y Laura Fa encontraron su espacio en D Corazón, donde ya llevaban un tiempo colaborando Alba Carrillo, Anna Gurguí, David Insua y Alberto Guzmán Unamuno, además de Javi Hoyos, viejo conocido de la etapa de Mediaset.
Prácticamente
todos, a excepción de Alba
Carrillo, habrían encontrado su hueco en No somos nadie, el
programa de Ten presentado por María Patiño, con Carlota Corredera como
sustituta en la presentación. Ya habían trabajado con Ten en Tentáculos presentando
por la propia Carlota mientras La familia de la tele seguía en
emisión.
Desde su
llegada a Ni que fuéramos Shhh, el primer programa de Fabricantes
Estudio en Ten, Marta Riesco siempre ha tenido su espacio como colaboradora o
reportera en los sucesivos formatos que pusieron en marcha Óscar Cornejo y
Adrián Madrid.
Como vemos, los nombres saltan de un plató a otro y las trayectorias se cruzan una y otra vez. Puede
que tantas idas y venidas y reparto de roles haya influido en las tensiones que
se perciben ahora. El encaje de piezas del puzle solo lo conocen los
productores, los colaboradores y los presentadores.
En este
organigrama mental, los Kikos (Hernández y Matamoros) han decidido volar por libre, a su rollo,
montando su propio canal en YouTube, donde continuar su intensa guerra con
Terelu Campos y Lydia Lozano, que prefirieron postularse a un sillón fijo
en ¡De Viernes! en Telecinco.
Al margen de estas
movidas quedaron, mucho antes, Gema López o Pilar Vidal, que fueron las primeras
en dar el paso y acomodarse en Antena 3. O la buena de Chelo, que tras el
cerrojazo de La familia de la tele ahora vive jornadas de
tranquilidad en la televisión catalana.
Belén Esteban,
tras el final del pisito y unas largas vacaciones, recientemente se ha marcado
un ¡De Viernes!, mientras -pura coincidencia- su antiguo amigo
Jorge Javier Vázquez ha reaparecido en el escaparate de las redes sociales a
pocos meses de la renovación de su contrato con Mediaset.
María Patiño,
que había quedado desde la salida de Ten como la única pieza descolgada de este
tablero laboral televisivo, dio el salto la semana pasada como colaboradora de
Marc Giró. Y, sorprendentemente, al día siguiente se anuncia como presentadora
de El Sótano Club, que pasará a llamarse El Sótano Queen en
su honor.
Todos estos
compañeros, nuevos y antiguos, han seguido sus caminos, pero las diferencias
del pasado parece que les acompañan de un plató a otro. Desde fuera, se tiene
la sensación de que hay bandos enfrentados o pandillitas de amigos que pelean
por un espacio en televisión.
Con la salida
de Alba Carrillo de Ten, las declaraciones de Marta Riesco y compañeros que se
sitúan a un lado y a otro, surge la duda de si esta nueva movida se trata de
una discusión puntual o de algo que llevaba tiempo gestándose. Posibles
rencillas antiguas de Sálvame, nuevos enfrentamientos en Ten y la
lucha por hacerse un hueco en otros proyectos televisivos.
No se sabe con
certeza. Todo el mundo opina, se posiciona y da la impresión de que ni siquiera
quienes comentan continuamente en X o en TikTok tienen los detalles sobre lo
ocurrido.
Para liar un
poco más este embrollo, llega María Patiño a escena y, el día antes de
sustituir a Marta Riesco -a quien unos días antes habían elegido como sustituta
de Alba Carrillo-, añade más leña, metiendo a Marc Biarnés en un lío que no
viene a cuento y dejando constancia de esa superioridad que sienten algunos
presentadores sobre los colaboradores.
Así que Marc
ya se ha visto envuelto en comentarios y críticas, sin comerlo ni beberlo,
antes de que comience esta nueva etapa en El Sótano. Deben de estar de
los nervios quienes realizan la escaleta del lunes. Y aunque son profesionales
y saben disimular, habrá que ver qué caras ponen Laura del Val, Iggi, Samantha
Ballentines y el resto cuando se sienten todos juntos y tengan que hablar de amoríos
de toreros. Porque, precisamente, el aliciente de El Sótano para
la audiencia era que estos jóvenes colaboradores no procedían del mundo del
corazón y daban frescura, con sus puntos de vista, a estos temas banales en los
que se les veía poco duchos pero muy colaborativos.
No se sabe
quién ha sembrado todo este mal rollo. Puede que haya detrás una estrategia
grupal, una sola persona con gran poder de manipulación o, simplemente, la
mezcla de egos, o mensajes que se interpretan mal, el fichaje de Alba por La
Séptima, que puede que haya despertado ganas de malmeter, rivalidades o prisas
por saber quién iba a cubrir el puesto que dejaría libre. Todo hasta ahora son
conjeturas.
Lo que sí
queda claro es que la salida de Alba ha generado división en Ten y que puede
que a este paso, por lo observado, lleguen a reproducirse las dinámicas
de Sálvame y sean los propios presentadores y colaboradores
quienes protagonicen la escaleta.
También estos
días, leyendo en redes, se obtienen datos de la idea que tiene el público sobre
estas amistades que se producen en el mundillo del corazón. Al final, lo que se
ve desde fuera es bastante raro. No parecen amistades normales, sino más bien
colegueos o alianzas entre personas que han compartido muchas horas de
televisión, que se conocen desde hace años y cuyas relaciones profesionales y
personales parece que se complican a la mínima y saltan, más allá de las
premisas de amistad, por los proyectos laborales individuales.
Lo curioso es
que los espectadores intentan adivinar lo sucedido y destapar alianzas y
complots a partir de una recopilación de declaraciones incompletas, de mensajes
velados y de versiones de algunos que dicen saber y trasladan sus pesquisas a
las redes sociales. Y así, en X se intenta averiguar quién está a favor de unos
u otros, quién le ha hecho la cama a quién, si hay traiciones o quién movió la
primera ficha.
Lo más
consecuente en este caso para los que generan contenido en redes o participan
activamente sería quedarse detrás de la barrera, observar y no lanzarse a
repartir carnés de buenos y malos al tuntún, sobre todo ante la falta de
hechos, datos y declaraciones aclaratorias de los protagonistas. Pero, así son
las redes, siempre hay que opinar y seguir opinando.
Y, por favor, si alguien descubre quién empezó todo, que lo cuente ya.









