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Fernández Prados, guardián de los algoritmos entre el profesorado universitario

Antonio Torres
Periodista

Una nueva era se abre. La inteligencia artificial se perfecciona para razonar y tomar decisiones dentro de un poder brutal. Se confía en que no atente contra la democracia. El catedrático de Sociología de la Universidad de Almería (UAL), Juan Sebastián Fernández Prados (Berja, 1966), lleva más de treinta años dedicado a la docencia y hoy dedica buena parte de ella a una pregunta incómoda: qué hacen los algoritmos con nosotros y quién responde de ello. Lo hemos visto en una de sus sesiones formativas con docentes de Humanidades, donde plantea la inteligencia artificial como una tecnología que resuelve problemas, pero que todavía necesita orientación humana. Su aportación consiste, en gran medida, en abrir los ojos a quienes la usan sin cuestionarla.

El catedrático Fernández Prados, en una de sus clases / A. Torres

Lo que más le inquieta no es la técnica, sino el ritmo. «Lo que da miedo es la velocidad que no nos permite reflexionar para qué, o cómo queremos utilizarla. Ahora vamos al ritmo acelerado de las grandes empresas y de los intereses estratégicos. Estados Unidos-China van a todo trapo sin tener límites. La clave es quién tendrá la gran infraestructura del mañana. Todo está relacionado en un contexto de lucha de poder bestial». La administración Trump, por su parte, se ha opuesto a regular el desarrollo de la IA. A juicio del catedrático, se está produciendo «un proceso de concentración tremendo de recursos y de inteligencia», en el que las grandes empresas acumulan capital, talento e influencia política. En Estados Unidos hay incluso un debate abierto sobre qué impuestos debería pagar la IA si el robot sustituye al humano, con proyectos promovidos por los demócratas desde agosto.

Esto no le lleva al pesimismo. Para él, la IA es «una revolución global, inevitable, disruptiva» que «está creando las bases de una nueva era», y recuerda que ya ayuda a curar enfermedades y a descubrir fármacos. Su preocupación es que no vaya en contra de la democracia, como se están pronunciando intelectuales en otros países. Propone como gran reto el «alineamiento ético», un concepto que obligaría a la IA a responder a las necesidades de las personas y de la sociedad. A sus colegas y estudiantes de la UAL les advierte de que la formación crítica en este tema es más indispensable que nunca para discernir la verdad, valorar las consecuencias de esta transformación y asumir el control democrático de esta revolución algorítmica, que tiende a concentrarse en pocas manos.

El riesgo más visible es la desinformación. «Va más allá de la revolución digital de finales del siglo pasado. Entonces hablábamos de fake news y ahora hablamos de deepfake (contenido multimedia creado o modificado mediante la IA). Cada vez es más difícil distinguir entre hechos reales y desinformación». Su receta es contundente: «Normativa más severa para las plataformas y usuarios que falten a la verdad aposta, sin datos o rigor, sea periodista, docente, político o juez, que sean sancionados o señalados de algún modo». Y añade: «Debe haber herramientas que permitan dejar rastro de cuando se utiliza mal o de forma inadecuada, como ya está ocurriendo con las redes sociales, facilitando mecanismos de control para evitar que se difundan bulos, la polarización y el odio».

Los ejemplos se acumulan. En abril de 2018, el director Jordan Peele difundió con BuzzFeed un vídeo falso de Barack Obama insultando a Donald Trump, concebido como aviso público sobre los peligros de esta tecnología y convertido en el primer deepfake político de concienciación masiva. Giorgia Meloni ha sufrido manipulaciones sexuales de su imagen, entre ellas imágenes en lencería generadas con IA que circularon en mayo, y en octubre ha solicitado registrar su voz como marca sonora ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO): cuatro segundos con la frase «Io sono Giorgia Meloni». La violencia sexual digital afecta sobre todo a las mujeres, también a las políticas: un informe de Agora Digitale Transformation, presentado este mes en Estrasburgo, detectó pornografía sintética con 46 eurodiputadas, aproximadamente una de cada seis.

Responsabilidad humana. «Nos debemos preparar para que la IA haga lo que nosotros queramos o necesitemos como sociedad. No se pueden delegar decisiones sin supervisión humana, porque estamos jugando con la vida de las personas». El 28 de febrero, el bombardeo estadounidense de una escuela primaria de niñas en Minab (Irán), que dejó más de 150 muertos, puso en entredicho la precisión de los algoritmos: según distintas investigaciones, un sistema de apoyo a la decisión recomendó como objetivo un edificio catalogado con datos obsoletos, sin verificación humana suficiente. Y la degradación no es solo tecnológica. María del Carmen Abascal, Maricarmen, pensionista de 87 años, fue desahuciada en Madrid el 23 de septiembre y murió el 7 de octubre en el Hospital Gregorio Marañón. Se la insultó y se le faltó al respeto en redes y en medios que se autocalifican de serios. Además, en redes circularon imágenes y vídeos falsos creados con IA para desacreditarla. Carlos Alsina lamentó en uno de sus monólogos en Onda Cero que hubiera comentaristas incapaces de abordar su historia con una sensibilidad de mínimos. En los pueblos se nos enseñó que ante la muerte deben imperar el respeto y el silencio. Esa miseria humana no nace de un algoritmo, aunque la IA la amplifique; sirve de espejo a quienes se preguntan si la tecnología nos está haciendo peores.

Miembro del Consejo Editorial de Cuadernos Metodológicos (CIS) desde 2012, Fernández Prados trabaja en participación ciudadana, voluntariado, sociedad digital e IA, y se define apasionado de la objetividad y de los datos: su herramienta es la encuesta, técnica cuantitativa. Mira también hacia su propia casa. La UAL ofrece los grados en Informática y en Inteligencia Artificial y Ciberseguridad, de la Escuela Superior de Ingeniería, y un máster en Inteligencia Institucional: Gestión y Gobernanza de Datos, de la Facultad de Derecho. «Los nuevos egresados y doctores especializados que se incorporen en el futuro tendrán el gran reto de coger las riendas humanas de esta revolución desbocada que anda tan deprisa».

Entre sus lecturas recomendadas figuran El imperio de la IA, de Karen Hao, primera periodista en tener acceso amplio a OpenAI en 2019, que desde entonces investiga esta industria. Ingeniera mecánica de formación, especializada en el impacto de la inteligencia artificial en la sociedad, la revista Time la nombró una de las 100 personas más influyentes en el campo de la IA en 2025. Fernández Prados también recomienda Tecnofeudalismo: El sigiloso sucesor del capitalismo, de Yanis Varoufakis, exministro griego, sostiene que el capitalismo está muerto y el nuevo orden es una economía tecnofeudal, dice. Después de la conversación con el catedrático, nos llega la voz de Agustín Fernández Mallo, autor de El ángel de la inteligencia artificial, quien dijo a Jorge Morla en El País: «decir que en 10 años la IA acabará con nosotros es un chiste». 

Javier Sampedro lo resumía en El País con una idea que conecta con la tesis del catedrático: la creatividad no sustituye a la soberanía del conocimiento, sino que es su consecuencia. Antes se hacía política y luego se comunicaba, ahora no, afirman y con razón.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es  La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es  Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-, Diario de Almería, que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluza:




Almería necesita una nueva comisaría

María del Mar Vázquez
Alcaldesa de Almería

Almería crece, avanza y afronta con ilusión los retos de una ciudad cada vez más dinámica. Ya somos más de 208.000 habitantes y esa realidad nos exige seguir mejorando nuestras infraestructuras, nuestros servicios públicos y los medios que ponemos a disposición de los almerienses. Y entre ellos, los relacionados con la seguridad ocupan para nosotros un lugar prioritario. Por este motivo, el Ayuntamiento acaba de trasladar al Ministerio del Interior su plena disposición para colaborar en la mejora y modernización de las instalaciones destinadas a la Policía Nacional en nuestra ciudad. Y lo hacemos con una propuesta concreta: poner a disposición del Ministerio el suelo municipal que resulte necesario para la construcción de una nueva Comisaría de Policía Nacional en Almería. 

No se trata únicamente de levantar un nuevo edificio. Se trata de ofrecer a nuestros agentes unas instalaciones modernas, funcionales, accesibles y dimensionadas a las necesidades actuales y futuras de una ciudad en permanente expansión. Se trata, también, de contribuir a que puedan desarrollar su trabajo en las mejores condiciones posibles y continuar prestando un servicio esencial para todos los almerienses. Desde el Ayuntamiento estamos dispuestos a avanzar en cualquiera de las fórmulas de cooperación administrativa que puedan plantearse. Para ello, hemos solicitado al Ministerio del Interior que concrete las características, dimensiones y ubicación que deben reunir los terrenos, así como el programa de necesidades, los requisitos de accesibilidad y cualquier otra condición técnica o funcional necesaria para hacer realidad esta actuación. 

Nuestra voluntad es clara: colaborar al máximo. Almería necesita unas instalaciones policiales acordes con su crecimiento y con las demandas de una sociedad moderna. Y el Ayuntamiento quiere formar parte activa de esa respuesta, desde la responsabilidad institucional, la lealtad y la cooperación entre administraciones. Este ofrecimiento se enmarca, además, dentro de nuestro permanente compromiso con todas las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado. Ese compromiso incluye, por supuesto, a nuestra Policía Local, que trabaja cada día con cercanía y vocación de servicio en nuestros barrios y calles. Incluye a la Policía Nacional y a la Guardia Civil, cuya profesionalidad y entrega resultan indispensables para garantizar la seguridad y la convivencia. E incluye también a nuestras Fuerzas Armadas, tan vinculadas a Almería y tan importantes para nuestra provincia y para el conjunto de España. 

Todas ellas merecen nuestro respaldo, nuestra colaboración y nuestra ayuda. Y es que la seguridad no es una competencia que deba abordarse de manera aislada, sino una responsabilidad compartida que requiere coordinación, medios adecuados y una cooperación constante. Cuando las administraciones trabajan juntas, quienes ganan son los ciudadanos. Quiero insistir en una idea clara: el Ayuntamiento seguirá estando al lado de quienes velan por nuestra seguridad. Estaremos disponibles para escuchar, colaborar y buscar soluciones. Y seguiremos defendiendo que nuestros agentes cuenten con los recursos, las instalaciones y el reconocimiento que necesitan para cumplir su misión. La futura Comisaría de Policía Nacional debe ser una prioridad compartida. Almería está preparada para colaborar y para dar los pasos necesarios. Porque cuidar de nuestra ciudad también significa cuidar de quienes nos protegen. Seguimos trabajando.

La gran mentira de PP y Vox

José María Martín
Subdelegado del Gobierno en Almería
Secretario General del PSOE de Almería

La gran mentira del Partido Popular y Vox consiste en hacer creer a la ciudadanía que con un Gobierno de Feijóo y Abascal su vida mejoraría, cuando ocurriría justamente lo contrario. La explicación es muy sencilla, porque la privatización de las pensiones y los recortes a los que apuntan la derecha y la ultraderecha en otros ámbitos acabarían reduciendo drásticamente el dinero que ingresan los hogares y dispararían los gastos. 

Basta con examinar la propuesta fiscal de Vox para comprender hacia dónde apuntan sus políticas y qué cabría esperar de un Gobierno con el PP. Su plan contempla que el Estado deje de ingresar 85.000 millones de euros por IRPF, una cantidad equivalente a todo el gasto educativo del país o al 80% del sanitario. Además, los principales beneficiarios serían quienes más tienen. Una persona que cobra un salario medio en Almería no obtendría ninguna ventaja, mientras que alguien con unos ingresos de un millón de euros dejaría de pagar 200.000 euros en impuestos. Esto es lo que no cuenta Abascal, que sería vicepresidente de un Gobierno presidido por Feijóo, y en cuya letra pequeña se esconde una de las mayores falsedades de Vox. 

Detrás de sus promesas hay medidas que pueden pasar desapercibidas en la conversación pública, pero que tendrían un enorme impacto en el día a día de las familias y, especialmente, en las pensiones. Mientras los dirigentes de derecha y la ultraderecha se van a dedicar a engañar a los pensionistas hasta el 29 de noviembre, alentados por sus satélites mediáticos en programas y tertulias en los que se pide ocultar la verdad, El proyecto político de la derecha amenaza con demoler el actual sistema público de pensiones y el Estado del bienestar que tanto ha costado construir desde el PSOE queremos transmitir tranquilidad y certidumbre a nuestros mayores. Nuestro sistema público de pensiones goza de buena salud y seguirá garantizando, con un presidente socialista al frente del Gobierno de España, que las prestaciones aumenten con el IPC. 

El PP no dice la verdad cuando asegura que siempre ha revalorizado las pensiones así. Rajoy las subió muy por dejado del coste de la vida, su partido ha votado varias veces contra su actualización con el dato del IPC y en 2021 rechazó incluso la ley que garantiza ese derecho.  Nadie sabe exactamente qué esfuerzos y sacrificios pretende exigir Feijóo a la ciudadanía, como ha anunciado que hará, pero sus palabras y las de sus portavoces, unidas a las propuestas de Vox, dejan entrever un proyecto político que amenaza con demoler el actual sistema público de pensiones y el Estado del bienestar que tanto nos ha costado construir.

'El Sótano Club': el programa del que todos hablan y casi nadie ve

Emilio Ruiz
@opinionalmeria

El Sótano Club se ha convertido en uno de los programas que más comentarios genera en las redes sociales y en determinados círculos televisivos. Una notoriedad que contrasta con sus discretos resultados de audiencia. El espacio de Ten comenzó sus emisiones el pasado abril con un 0,9 % de cuota de pantalla y 69.000 espectadores, pero pronto descendió hasta registros que rondaban el 0,4 % y el 0,5 %. En septiembre experimentó una ligera recuperación, con jornadas próximas al 1 %, aunque sin abandonar su condición de programa minoritario. Paradójicamente, su repercusión mediática parece multiplicar varias veces su audiencia real.

El Sótano Club / Foto: Ten

La principal apuesta del formato ha sido Alba Carrillo, rodeada de un heterogéneo grupo de colaboradores entre los que figuran Marta Riesco, Alberto Guzmán, Jorge Yorya, Iggy Rubín, Samantha Hudson y Anna Gurguí. Una combinación de periodistas, comunicadores y personajes mediáticos que ha convertido el plató en un escenario propicio para las controversias. Tanto Marta Riesco como Alberto Guzmán han asumido ocasionalmente la presentación del programa, sustituyendo a Carrillo durante sus ausencias.

Pero lo sucedido el jueves 15 de octubre superó cualquier polémica anterior. Mientras los colaboradores comentaban una información relacionada con Shakira, Alba Carrillo abandonó inesperadamente el plató, visiblemente afectada y entre lágrimas. Sus compañeros quedaron desconcertados. Jorge Yorya intentó justificar la ausencia alegando que la presentadora se encontraba indispuesta y Alberto Guzmán terminó haciéndose cargo de la conducción del espacio.

Poco después, Carrillo comparecía en la presentación de La Séptima, una nueva cadena televisiva en la que trabajará a partir de noviembre. Allí anunció su decisión de abandonar El Sótano Club, argumentando que inicialmente había pensado compaginar ambos proyectos, pero que finalmente prefería concentrarse en uno solo.

La explicación, sin embargo, no despejó las incógnitas. Al día siguiente, Carrillo realizó una intervención en Instagram en la que aseguró que llevaba semanas informando a los responsables del programa de sus intenciones y que tenía previsto despedirse de los espectadores el viernes. Según su versión, fue la cadena quien decidió suspender aquella emisión.

También abordó sus relaciones con los compañeros. Reconoció haber bloqueado a Marta Riesco y manifestó que no deseaba mantener trato con ella, vinculando su distanciamiento a cuestiones personales relacionadas con Rocío Carrasco. Por el contrario, negó cualquier enfrentamiento con Alberto Guzmán, al que presentó como una persona de su máxima confianza y con quien pretende contar en su próxima aventura televisiva.

Pero Marta Riesco ofreció una versión radicalmente distinta. Primero aseguró públicamente que nada de lo contado por Alba era cierto. Posteriormente, en Directamente Kiko, el programa que Kiko Hernández presenta en YouTube, explicó que había luchado mucho por conseguir un puesto de trabajo en televisión y que, precisamente por prudencia y por preservar su situación profesional, prefería no pronunciarse sobre lo ocurrido. Se limitó a reiterar que Alba Carrillo no estaba diciendo la verdad y a señalar que sus compañeros del programa estaban con ella.

Una declaración significativa, no tanto por lo que cuenta como por lo que deliberadamente calla. Riesco sostiene que existe otra versión de los hechos, pero evita desarrollarla. Su silencio, justificado por razones profesionales, deja abiertas numerosas preguntas.

También Alberto Guzmán intervino en Directamente Kiko, ofreciendo una reflexión que parece apuntar a la forma en que se gestionó la crisis. Aseguró que, ante determinadas situaciones problemáticas, es necesario mantener el temple y que, en esta ocasión, ese temple había faltado. Reconoció haber hablado con Alba Carrillo, que le había trasladado, según él, tanto cuestiones en las que coincidía como otras en las que discrepaba.

Guzmán aportó además un detalle que matiza las explicaciones de la presentadora: confirmó que Alba lo había bloqueado inicialmente en Instagram, aunque posteriormente lo desbloqueó. Un episodio que contrasta con la imagen de absoluta normalidad que Carrillo había trasladado sobre su relación con él.

Anna Gurguí tampoco ha permanecido al margen de la polémica. A través de su cuenta de X, ha salido públicamente en defensa de Marta Riesco, considerando injustas las acusaciones dirigidas contra ella. La ha definido como una de las mejores compañeras que ha tenido, además de una gran profesional, luchadora e incansable. Gurguí ha lamentado que en numerosas ocasiones se haya intentado desacreditar a Riesco por su pasado, convirtiéndola en un blanco fácil. Un respaldo público que cobra especial relevancia después de que la propia Marta asegurase que sus compañeros estaban de su parte. La intervención de Gurguí pone de manifiesto que la controversia ha trascendido el enfrentamiento entre la presentadora y la periodista, aunque sigue sin aclarar qué sucedió realmente entre bastidores.

Mientras tanto, el futuro inmediato de El Sótano Club permanece rodeado de incertidumbre. Ten suspendió la emisión del viernes 16 de octubre, anunciando cambios en el programa y prometiendo su regreso el lunes 19. Sin embargo, no aclaró quién se pondrá al frente del espacio ni qué modificaciones pretende introducir.

Tanto Marta Riesco como Alberto Guzmán han asegurado en Directamente Kiko que el lunes estarán en el plató de Ten, aunque desconocen quién asumirá la presentación. Una circunstancia especialmente llamativa porque ambos han desempeñado anteriormente esa función. Ni siquiera quienes deben participar en el programa parecen conocer cómo será su regreso.

Y aquí reside la gran paradoja de esta historia. Después de tantas declaraciones, explicaciones, reproches y desmentidos, seguimos sin saber qué ocurrió realmente aquel jueves. ¿Por qué abandonó Alba Carrillo el plató llorando? ¿Qué desencadenó su reacción? ¿Por qué Marta Riesco sostiene que la presentadora falta a la verdad? ¿A qué se refiere Alberto Guzmán cuando habla de la falta de temple? ¿Qué ocurrió entre los integrantes del equipo? ¿Y por qué Ten decidió suspender la emisión del viernes?

Las preguntas son muchas y las respuestas, escasas. Sabemos que Alba Carrillo se marcha, que Marta Riesco cuestiona su versión, que Alberto Guzmán reconoce discrepancias con ella y que la cadena prepara cambios cuya naturaleza todavía desconocemos. Pero los puntos oscuros de esta historia siguen siendo muchos más que los claros.