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Mediaset y el «caso Chiclana»: Cuando el despacho corrige a la trinchera

Alba Haro
@opinionalmeria

En el periodismo de guerra existe una jerarquía sagrada: la verdad de quien pisa el barro siempre debería valer más que la opinión de quien pisa la moqueta. Sin embargo, en los despachos de Fuencarral, esa lógica parece haberse invertido. El reciente incidente protagonizado por la enviada especial Laura de Chiclana no es solo un conflicto editorial; es el síntoma de una televisión, Mediaset, que prefiere la comodidad del relato oficial al riesgo de la evidencia incómoda.

Laura de Chiclana, en Cuatro

Laura de Chiclana no es una recién llegada. Su rostro, curtido en las noches de Jersón y bajo el estruendo de Gaza, le ha valido a Mediaset premios, prestigio y cuotas de pantalla. Pero el idilio terminó cuando la realidad que ella veía a través de su objetivo dejó de encajar en el guion de la cadena. Al informar sobre la exclusión de ciudadanos de etnia árabe de los refugios antiaéreos en Israel, Chiclana no hacía política: hacía periodismo. Pero el poder de los censuradores modernos no necesita de tijeras físicas; le basta con una "rectificación" en directo y un silencio atronador posterior.

Lo ocurrido en el programa Horizonte y la gestión posterior de la cadena han provocado un efecto Streisand de dimensiones globales. En su intento por matizar o desmentir a su propia enviada —aquella que se juega la vida mientras otros ajustan el nudo de su corbata—, Mediaset ha conseguido que la denuncia de Chiclana dé la vuelta al mundo. La repercusión en redes sociales y medios independientes internacionales ha puesto el foco en una práctica peligrosa: la desautorización del testigo directo para no incomodar a los grandes poderes que sostienen el tablero geopolítico.

A este atropello profesional se le suma una capa de hipocresía corporativa insoportable. Mientras la cadena se envuelve en banderas de igualdad, la propia periodista ha tenido que alzar la voz para denunciar una brecha salarial sangrante. Es el retrato de la precariedad de lujo: te enviamos a la zona de conflicto, te premiamos en las galas de la capital, pero te pagamos menos que a tus compañeros varones y te corregimos si tu verdad resulta demasiado cruda para nuestra línea editorial.

El caso de Laura de Chiclana es una advertencia para todos. Si los grandes grupos de comunicación permiten que sus cronistas sean humillados por decir lo que ven, el periodismo dejará de ser el "contrapoder" para convertirse en un simple departamento de relaciones públicas. Mediaset ha ganado una rectificación, pero ha perdido algo mucho más difícil de recuperar: la credibilidad frente a una audiencia que ya no se conforma con verdades precocinadas.

“Mismos perros, mismos derechos”: una cuestión de justicia también en Almería

José Francisco Cano de la Vega
Coordinador provincial de Sumar

Hay debates que revelan mucho sobre el tipo de sociedad que queremos ser. El que hoy existe en torno a la protección de los perros utilizados en la caza, el pastoreo o la guarda es uno de ellos. No es un debate menor ni ideológico: es una cuestión de coherencia, de justicia y de respeto hacia los animales. 

En los últimos años España ha dado pasos importantes en materia de bienestar animal. La aprobación de la Ley de Bienestar Animal en 2023 supuso un avance al reconocer obligaciones más estrictas para proteger a los animales frente al abandono, el maltrato o la negligencia. Sin embargo, la norma dejó una excepción muy discutida: la exclusión de determinados perros utilizados en actividades como la caza. 

Dicho de otra forma: dos perros de la misma raza pueden tener un nivel distinto de protección legal dependiendo del uso que se haga de ellos. Un galgo que vive como animal de compañía está plenamente protegido por la ley; otro galgo utilizado para la actividad cinegética puede quedar fuera de ese marco jurídico. Esta diferencia es la que ha motivado la iniciativa ciudadana “Mismos perros, mismos derechos”, que reclama acabar con esa desigualdad. 

Quienes defendemos una sociedad más justa también debemos preguntarnos qué mensaje transmitimos cuando establecemos categorías de protección distintas para seres que la propia ley reconoce como seres sintientes. Los animales sienten dolor, miedo y estrés, independientemente de si viven en un piso o en una finca rural. 

Además, el problema del abandono animal sigue siendo una realidad preocupante en nuestro país. Según distintos informes, en España se recogen cada año cientos de miles de animales abandonados, una media que se estima en 785 perros y gatos al día. En Andalucía se concentran algunos de los mayores niveles de abandono registrados por asociaciones protectoras. Y la provincia de Almería no es ajena a esta situación, ya que, según datos de protectoras y ayuntamientos, se abandonan en torno a 2.000 animales al año, un buen número de ellos procedentes de la caza y ya considerados “inservibles”. 

Detrás de cada una de esas cifras hay una historia de sufrimiento, pero también el trabajo silencioso de protectoras, voluntarios y profesionales que hacen todo lo posible por salvar vidas. 

Por eso el debate no debe enfrentarnos entre mundo rural y mundo urbano, ni convertir el bienestar animal en una batalla cultural. Se trata, sencillamente, de garantizar que todos los perros tengan los mismos estándares de protección y que las administraciones dispongan de herramientas claras para prevenir el abandono y el maltrato.

La campaña “Mismos perros, mismos derechos” plantea algo razonable: que el futuro reglamento sobre núcleos zoológicos incluya también a los perros utilizados en actividades como la caza cuando se encuentren en instalaciones colectivas, de forma que estén sujetos a controles de bienestar, supervisión veterinaria y condiciones adecuadas de alojamiento. 

Desde Movimiento Sumar creemos que avanzar en derechos nunca debería ser motivo de confrontación, sino de consenso. Una sociedad que protege a los más vulnerables —sean personas o animales— es una sociedad mejor. 

Por eso quiero invitar a la ciudadanía de Almería a informarse sobre esta iniciativa y a participar en el debate. Quienes deseen apoyar la propuesta pueden hacerlo firmando en el siguiente enlace:

 https://www.mismosperrosmismosderechos.org/firmar 

Porque, al final, la pregunta es sencilla: si todos los perros sienten lo mismo, ¿por qué no deberían tener los mismos derechos?

El Gobierno compensará económicamente a las familias del Caso Almería

Antonio Torres
Periodista 

El Gobierno considera equiparable a todas las víctimas, incluidas las del Caso Almería, cuyos familiares piden que no haya discriminación. La norma establece el derecho a recibir una indemnización de 250.000 euros por cada víctima fallecida, que podrá ser percibida por hijos, cónyuge o personas que convivieran con la víctima en una relación de afectividad análoga.

Los padres de Juan Mañas Morales / A. Torres

La Secretaría de Estado de Memoria Democrática, que preside el exalcalde de Almería y catedrático Fernando Martínez López, considera equiparable todas las víctimas de la violación de los derechos humanos. “La Ley de Memoria Democrática estableció una disposición adicional XVI en la que se planteaba que se estudiara la vulneración de los Derechos Humanos entre 1979, después de la aprobación de la Constitución, hasta el año 1980. Esa comisión ha venido trabajando en los dos últimos años y ha emitido un informe que se hará público en unas semanas. Entre las recomendaciones que plantea esa comisión, independiente al Gobierno de España, es que todas las víctimas son iguales, tanto las víctimas de vulneración de derechos humanos como las víctimas que están en el marco de la Ley hasta 1978, marco espacial de la Ley, pero habrá una actualización. Por tanto, si todas las víctimas se equiparan, evidentemente se buscará la fórmula de que todas estén al mismo nivel". 

Sobre las víctimas del Caso Almería, Fernando Martínez es optimista, pero muy prudente, me dijo ayer en la despedida de su amigo y compañero Pedro Molina con el que formó  parte de un amplio equipo para que la Universidad de Almería fuera una realidad: “Ahora mismo, las víctimas del Caso Almería no están incluidas lógicamente hasta que el informe, ya elaborado, se haga público en los próximos días. Si el informe plantea que todas las víctimas son iguales, unas y otras, pues las víctimas del Caso Almería tendrán la misma apreciación”. “Ha habido y habrá una actualización de la indemnización en función del coste vida desde el año siete hasta el año 26, incluso los que han recibido las indemnizaciones con antigüedad”.

Fernando Martínez López, secretado de Estado de Memoria Democrática / A. Torres

La familia de García Caparrós recibirá 250.000 euros, tras el Real/Decreto del Gobierno. La familia malagueña no solicitó ayuda en su momento y ahora el Gobierno de España ha estado atento y sensible para hacerle justicia, tras tanto sufrimiento. Se espera que ocurra igual con las familias del Caso Almería. La vicepresidenta María Jesús Montero afirmó que la decisión era “la fórmula más adecuada para dar una respuesta justa y necesaria para dignificar la figura del joven malagueño”.  Hubo medios de comunicación que dieron por hecho que las familias de Juan Mañas Morales de 24 años, natural de Pechina, y sus compañeros de Santander Luis Montero García y Luis Cobo Mier, las tres víctimas del caso Almería, recibirían una indemnización y que el tema se iba a tratar en el último Consejo de Ministros. El dolor de todas las víctimas del terrorismo es para siempre.  Francisco Javier Mañas, hermano de Juan, felicita a la familia de Manuel José García Caparrós. “Esperamos la empatía para que las familias del Caso Almería descansemos de alguna manera, al margen de reconocer que este Gobierno fue el primero en pedir perdón a las familias en el acto de la Subdelegación del Gobierno con asistencia de nuestra madre María que a los pocos meses falleció”.  Desde Santander, Javier Diego Montero, sobrino de Luis Montero, una de las víctimas, ha manifestado: “Confiamos en la comisión y haga su trabajo, aunque con retraso, nos ilusiona que en los próximos días se cumpla lo que se nos dijo en la Subdelegación del Gobierno en Almería, en enero de 2023”. 

La primera reacción política, tras el Consejo de Ministros del pasado martes, fue de la coordinadora provincial de Izquierda Unida (IU), María Jesús Amate, quien lamentó que la reforma dejara fuera a las víctimas del Caso Almería. “Estamos profundamente decepcionados. Seguiremos peleando desde IU y desde el grupo Sumar como le explicamos al Gobierno”. También, el coordinador federal de IU y candidato de Por Andalucía a la presidencia de la Junta de Andalucía, Antonio Maillo, ha reclamado que el nuevo marco legal reconozca a las víctimas de la represión hasta el 1 de enero de 1983 y a los jóvenes del Caso Almería, “asesinados vilmente por agentes de la Guardia Civil y que sus familias tienen que ser reconocidos también como víctimas de terrorismo de Estado”. La exsenadora Martirio Tesoro, que ha colaborado con las familias de las víctimas, ha manifestado: “No es solo por cuestión de dinero, sino que nuestro estilo es evitar discriminación y desigualdades”. 

Recordamos que el Consejo de Ministros aprobó el pasado martes un decreto-ley que reconoce como víctimas a las familias de quienes fallecieron o sufrieron lesiones incapacitantes en defensa y reivindicación de las libertades y derechos democráticos. Se explicó que el marco temporal anterior, establecido por la Ley de Memoria Democrática de 2007, comprendía desde el 1 de enero de 1968 hasta el 31 de diciembre de 1977. Se extiende este reconocimiento hasta el momento de la instauración de la Constitución, incorporando así a quienes quedaron fuera del periodo inicialmente previsto. La norma establece el derecho a recibir una indemnización de 250.000 euros por cada víctima fallecida, que podrá ser percibida por hijos, cónyuge o personas que convivieran con la víctima en una relación análoga. Se busca equiparar las compensaciones a las otorgadas a las víctimas del terrorismo y garantizar la reparación integral de quienes defendieron la democracia. García Caparrós, joven malagueño de 18 años, murió por un disparo de un policía durante una manifestación en apoyo a la autonomía de Andalucía, el histórico 4 de diciembre de 1977. 

El Gobierno de Zapatero contempló en la Ley 52/2007 el destino de 135.000 euros para la familia de cada víctima. En Almería pudo acogerse la familia del estudiante de Biología, Javier Verdejo Lucas (Almería, 1958-1976), quien intentó pintar el lema “Pan, Trabajo y Libertad” y acabó tiroteado por un guardia civil “sobre las 24 horas del día 13 de agosto de 1977…), según la nota oficial de aquellos días. No hubo detenidos, ni procesados. El periodista Miguel Ángel Blanco denunció que su compañero, Manuel Gómez Cardeña, fue detenido por cubrir una de las manifestaciones que se produjeron por la muerte de Verdejo que estremeció a Almería. No terminó de hacer la pintada, cayendo herido de muerte. 

Leer la ciudad

Ignacio
Ortega 

Contemplo, asombrado, las fotos majestuosas de la ciudad de Almería que brotan en mi Instagram, impulsadas por algún algoritmo que parece ignorar que vivo aquí sin el agotador ejercicio de figurar en ella. Instagram no sabe que, para mí, vagar por la ciudad es una lectura anónima: observo rostros, leo paisajes, describo escenas y detengo la mirada en detalles que esa red social nunca podría comprender.

Hay quien descubre Almería a través de una alocada carrera de fotografías; pero a mí me gusta descubrirla caminando al atardecer, cuando la luz del día concede una tregua y la ciudad muestra sus contradicciones, revela sus cicatrices y deja entrever su inconsciente colectivo. Es la hora en que alguien puede regalarte una mirada que no cabe en una instantánea de Instagram.

A veces, para curarme de la mirada áspera de la marginalidad de algún barrio que acabo de recorrer -y del deterioro que lo infecta, ya sea por la falta de acción municipal o por el abandono vecinal- subo a lo más alto de La Chanca. Desde allí descubro la ilusión de la luz dorada del poniente y el aire limpio del atardecer, un bullir de colores primorosos que parecen burbujear de electricidad.

Caminar cansa, sí, pero no solo por la distancia. Cansa porque a cada esquina la ciudad se te revela en la mirada distinta -más distraída, más segura- de quienes habitan el centro o las zonas residenciales.

A veces, para no cansarme, bajo la vista y me concentro en mi propio andar, pero descubro las imperfecciones de la ciudad bajo mis pies: aceras torcidas, baldosas vencidas, grietas que serpentean como heridas olvidadas. Y comprendo que la ciudad también se escribe ahí abajo, en esas líneas torcidas que obligan a caminar con cuidado.

Voy y vengo cada día por los entresijos de la ciudad absorbiendo, como una planta más, la luz del día, con las manos en el bolsillo y un periódico bajo el brazo. Me siento en cualquier banco del parque, leo hasta que las noticias de un mundo sin tregua me tragan.

La escuela peripatética de Aristóteles ponía el énfasis en la experiencia de deambular como forma de explorar el aprendizaje y reflexionar sobre la vida. Pero prefiero callejear por los territorios de esta ciudad y registrar en cada paso esa forma de escritura que me dictan los rayos de sol sobre ese cielo tenso, liso, como una tela azul extendida sobre un paisaje aparentemente inofensivo.

Escribir la ciudad y caminarla es una especie de cantera que utilizo como cuaderno. En ese cuaderno anoto las cicatrices del presente; y en cada una de ellas encuentro el dolor de sentirla herida. Porque caminar una ciudad no es recorrerla: es, también, leerla.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es   La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es   Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-,   Diario de Almería , que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluza: