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'El Sótano Club': el programa del que todos hablan y casi nadie ve

Emilio Ruiz
@opinionalmeria

El Sótano Club se ha convertido en uno de los programas que más comentarios genera en las redes sociales y en determinados círculos televisivos. Una notoriedad que contrasta con sus discretos resultados de audiencia. El espacio de Ten comenzó sus emisiones el pasado abril con un 0,9 % de cuota de pantalla y 69.000 espectadores, pero pronto descendió hasta registros que rondaban el 0,4 % y el 0,5 %. En septiembre experimentó una ligera recuperación, con jornadas próximas al 1 %, aunque sin abandonar su condición de programa minoritario. Paradójicamente, su repercusión mediática parece multiplicar varias veces su audiencia real.

El Sótano Club / Foto: Ten

La principal apuesta del formato ha sido Alba Carrillo, rodeada de un heterogéneo grupo de colaboradores entre los que figuran Marta Riesco, Alberto Guzmán, Jorge Yorya, Iggy Rubín, Samantha Hudson y Anna Gurguí. Una combinación de periodistas, comunicadores y personajes mediáticos que ha convertido el plató en un escenario propicio para las controversias. Tanto Marta Riesco como Alberto Guzmán han asumido ocasionalmente la presentación del programa, sustituyendo a Carrillo durante sus ausencias.

Pero lo sucedido el jueves 15 de octubre superó cualquier polémica anterior. Mientras los colaboradores comentaban una información relacionada con Shakira, Alba Carrillo abandonó inesperadamente el plató, visiblemente afectada y entre lágrimas. Sus compañeros quedaron desconcertados. Jorge Yorya intentó justificar la ausencia alegando que la presentadora se encontraba indispuesta y Alberto Guzmán terminó haciéndose cargo de la conducción del espacio.

Poco después, Carrillo comparecía en la presentación de La Séptima, una nueva cadena televisiva en la que trabajará a partir de noviembre. Allí anunció su decisión de abandonar El Sótano Club, argumentando que inicialmente había pensado compaginar ambos proyectos, pero que finalmente prefería concentrarse en uno solo.

La explicación, sin embargo, no despejó las incógnitas. Al día siguiente, Carrillo realizó una intervención en Instagram en la que aseguró que llevaba semanas informando a los responsables del programa de sus intenciones y que tenía previsto despedirse de los espectadores el viernes. Según su versión, fue la cadena quien decidió suspender aquella emisión.

También abordó sus relaciones con los compañeros. Reconoció haber bloqueado a Marta Riesco y manifestó que no deseaba mantener trato con ella, vinculando su distanciamiento a cuestiones personales relacionadas con Rocío Carrasco. Por el contrario, negó cualquier enfrentamiento con Alberto Guzmán, al que presentó como una persona de su máxima confianza y con quien pretende contar en su próxima aventura televisiva.

Pero Marta Riesco ofreció una versión radicalmente distinta. Primero aseguró públicamente que nada de lo contado por Alba era cierto. Posteriormente, en Directamente Kiko, el programa que Kiko Hernández presenta en YouTube, explicó que había luchado mucho por conseguir un puesto de trabajo en televisión y que, precisamente por prudencia y por preservar su situación profesional, prefería no pronunciarse sobre lo ocurrido. Se limitó a reiterar que Alba Carrillo no estaba diciendo la verdad y a señalar que sus compañeros del programa estaban con ella.

Una declaración significativa, no tanto por lo que cuenta como por lo que deliberadamente calla. Riesco sostiene que existe otra versión de los hechos, pero evita desarrollarla. Su silencio, justificado por razones profesionales, deja abiertas numerosas preguntas.

También Alberto Guzmán intervino en Directamente Kiko, ofreciendo una reflexión que parece apuntar a la forma en que se gestionó la crisis. Aseguró que, ante determinadas situaciones problemáticas, es necesario mantener el temple y que, en esta ocasión, ese temple había faltado. Reconoció haber hablado con Alba Carrillo, que le había trasladado, según él, tanto cuestiones en las que coincidía como otras en las que discrepaba.

Guzmán aportó además un detalle que matiza las explicaciones de la presentadora: confirmó que Alba lo había bloqueado inicialmente en Instagram, aunque posteriormente lo desbloqueó. Un episodio que contrasta con la imagen de absoluta normalidad que Carrillo había trasladado sobre su relación con él.

Anna Gurguí tampoco ha permanecido al margen de la polémica. A través de su cuenta de X, ha salido públicamente en defensa de Marta Riesco, considerando injustas las acusaciones dirigidas contra ella. La ha definido como una de las mejores compañeras que ha tenido, además de una gran profesional, luchadora e incansable. Gurguí ha lamentado que en numerosas ocasiones se haya intentado desacreditar a Riesco por su pasado, convirtiéndola en un blanco fácil. Un respaldo público que cobra especial relevancia después de que la propia Marta asegurase que sus compañeros estaban de su parte. La intervención de Gurguí pone de manifiesto que la controversia ha trascendido el enfrentamiento entre la presentadora y la periodista, aunque sigue sin aclarar qué sucedió realmente entre bastidores.

Mientras tanto, el futuro inmediato de El Sótano Club permanece rodeado de incertidumbre. Ten suspendió la emisión del viernes 16 de octubre, anunciando cambios en el programa y prometiendo su regreso el lunes 19. Sin embargo, no aclaró quién se pondrá al frente del espacio ni qué modificaciones pretende introducir.

Tanto Marta Riesco como Alberto Guzmán han asegurado en Directamente Kiko que el lunes estarán en el plató de Ten, aunque desconocen quién asumirá la presentación. Una circunstancia especialmente llamativa porque ambos han desempeñado anteriormente esa función. Ni siquiera quienes deben participar en el programa parecen conocer cómo será su regreso.

Y aquí reside la gran paradoja de esta historia. Después de tantas declaraciones, explicaciones, reproches y desmentidos, seguimos sin saber qué ocurrió realmente aquel jueves. ¿Por qué abandonó Alba Carrillo el plató llorando? ¿Qué desencadenó su reacción? ¿Por qué Marta Riesco sostiene que la presentadora falta a la verdad? ¿A qué se refiere Alberto Guzmán cuando habla de la falta de temple? ¿Qué ocurrió entre los integrantes del equipo? ¿Y por qué Ten decidió suspender la emisión del viernes?

Las preguntas son muchas y las respuestas, escasas. Sabemos que Alba Carrillo se marcha, que Marta Riesco cuestiona su versión, que Alberto Guzmán reconoce discrepancias con ella y que la cadena prepara cambios cuya naturaleza todavía desconocemos. Pero los puntos oscuros de esta historia siguen siendo muchos más que los claros.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es  La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es  Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-, Diario de Almería, que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluza:




Bolita de queso

Fátima Herrera
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Almería

Me ha conmovido profundamente el vídeo que un joven almeriense compartió desde su cuenta de Instagram, denominada «Bolita de queso». En él denunciaba la carrera de obstáculos que sortea a diario su prima para llegar al colegio en silla de ruedas, obligada a esquivar zanjas, desniveles y baldosas levantadas por la falta de un itinerario accesible. Encoge el corazón, pero sobre todo despierta una profunda indignación: ¿cómo explicarle a estos chicos que la alcaldesa riega de millones el Paseo de Almería, mientras el resto de la ciudad se cae literalmente a pedazos? 

Es la realidad cotidiana de nuestros barrios. Hace poco, conversando con vecinos del Barrio Alto, me transmitían su frustración por no poder dar un simple paseo sin temor a tropezar. Para nuestros mayores, muchos de los cuales viven solos, salir a la calle es el único puente con la vida y una acera rota es una condena al aislamiento. Guardo en la memoria la imagen de un anciano descansando sobre su propio andador porque en todo su entorno no hay ni un solo banco donde sentarse. Y ocurre igual con los parques infantiles, que en su inmensa mayoría carecen de una mínima sombra bajo la que refugiarse. 

La misma indolencia municipal se palpa en Pescadería-La Chanca. Allí las familias viven con miedo constante por la velocidad a la que circulan los coches: los niños y niñas no pueden jugar tranquilos, y apenas hay mayores que se atrevan a sacar la silla al fresco en las noches de verano. Llevan años reclamando unos simples resaltos para ralentizar el tráfico, una medida económica y rápida que el Ayuntamiento sigue ignorando. 

Las grandes transformaciones de Almería no llegarán de la mano de inversiones pensadas para la foto. Llegarán cuando arreglemos la acera que lleva a una niña al colegio, cuando pongamos un banco para quien necesita descansar y cuando devolvamos la tranquilidad a nuestras calles. La Almería real no cabe en el feed de la alcaldesa; late en cada esquina olvidada y merece, de una vez por todas, ser cuidada. PD: Enhorabuena “Bolita de queso” por tu valentía.

Legionarios de Almería: “¡A por los rojos!”

Nuria Torrente
@opinionalmeria

El pasado 12 de octubre, Día de la Fiesta Nacional, varios legionarios de la Brigada de la Legión con base en la Álvarez de Sotomayor de Viator (Almería) participaron en el desfile militar de Madrid. Tras el acto, en el autobús que los recogía en la plaza de Colón para devolverlos a su acuartelamiento almeriense, se produjo una escena que se ha hecho viral: los soldados, de uniforme, corearon el nombre del activista Vito Quiles y reaccionaron con vítores, risas y puños en alto cuando este gritó “¡A por los rojos!”. El propio Quiles difundió la grabación en sus redes sociales el mismo día, acompañada de una felicitación por la Hispanidad y un mensaje electoral sobre los comicios del 29 de noviembre: “El 29-N España tendrá a los dirigentes políticos que merece. Vamos a por todas”.

Recreación elaborada por Grok

La secuencia se grabó a bordo del vehículo que transportaba a miembros de la Brigada “Rey Alfonso XIII” II de La Legión (BRILEG), unidad con sede permanente en Viator desde mediados de los años noventa. La base Álvarez de Sotomayor, creada en 1924 como campamento de tránsito para las tropas que iban y volvían de la guerra de África y convertida décadas después en sede de la Legión, es una de las instalaciones militares más emblemáticas de la provincia. Allí se ubican el Tercio Don Juan de Austria 3.º y otras unidades de la brigada, que este año han tenido una presencia destacada en el desfile del 12 de octubre, incluyendo la exhibición de vehículos de combate 8x8 Dragón. La unidad mantiene una estrecha vinculación con Almería, donde ha celebrado recientemente aniversarios fundacionales y centenarios de banderas históricas.

Vito Quiles, nacido en Elche en 2000, es un activista e influencer de extrema derecha conocido por su actividad en redes sociales, sus entrevistas callejeras provocadoras y su vinculación con la formación Se Acabó la Fiesta de Alvise Pérez. Ha trabajado en medios digitales de orientación ultraderechista y ha protagonizado reiterados incidentes en el Congreso de los Diputados, lo que le ha costado expedientes y la retirada de acreditación. En el vídeo aparece rodeado de legionarios que lo jalean mientras lanza la consigna “¡A por los rojos!”, una expresión de fuerte carga histórica que remite a la retórica de la Guerra Civil y del bando sublevado contra los republicanos y las fuerzas de izquierda.

El Ejército de Tierra abrió una investigación interna al día siguiente, el 13 de octubre, en cuanto tuvo conocimiento de la grabación. Las pesquisas se encuentran en fase preliminar y buscan identificar a los militares implicados y determinar si su conducta vulnera el deber de neutralidad política. Fuentes del Ministerio de Defensa han calificado la actuación de inaceptable. La Ley Orgánica de Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas tipifica como falta grave (o muy grave en casos de reiteración o especial gravedad) “efectuar con publicidad manifestaciones o expresar opiniones que supongan infracción del deber de neutralidad política o sindical”. Las sanciones previstas para este tipo de faltas incluyen multa económica de ocho a quince días, arresto de quince a treinta días, pérdida de destino o, en el caso de alumnos de centros de formación, la baja en el mismo.

La neutralidad política es un principio básico del régimen disciplinario militar en democracia. Las Fuerzas Armadas deben permanecer ajenas a la confrontación partidista, especialmente en un contexto electoral como el actual, con elecciones generales previstas para el 29 de noviembre. El vídeo, al mostrar a militares de uniforme respaldando públicamente a una figura política de extrema derecha y una consigna de marcado contenido ideológico, plantea un problema de imagen institucional y de disciplina. La investigación deberá aclarar las circunstancias concretas —quiénes participaron activamente, si hubo autorización o conocimiento de mandos, el grado de espontaneidad— y decidir si procede la apertura de expedientes disciplinarios individuales.

ara Almería, el episodio tiene un eco particular. La Legión forma parte del paisaje militar y social de la provincia desde hace décadas. La base de Viator ha sido escenario de actos conmemorativos, jornadas de puertas abiertas y visitas institucionales, y sus unidades participan regularmente en desfiles nacionales. La difusión de estas imágenes contrasta con esa presencia institucional y con el esfuerzo de la brigada por proyectar una imagen de profesionalidad y modernización, como se ha visto con la incorporación de los vehículos Dragón.

El caso recuerda que la disciplina militar incluye límites claros a la expresión política pública. Mientras la investigación avanza por los cauces reglamentarios, el vídeo sigue circulando y generando debate sobre los límites entre el entusiasmo espontáneo de los soldados y el deber de neutralidad que obliga a todo militar en activo.

El bronce de La Chanca

Ignacio Ortega
@opinionalmeria

Suelo terminar mis paseos en La Chanca, en Los Sobrinos, donde huele a café malo y a gasoil del puerto, que es el buen olor de allí dentro. A las ocho, Leo va por el segundo carajillo; yo pido un café con leche. Leo y yo nos hicimos amigos a fuerza de encontrarnos y echar a andar juntos, que en La Chanca viene a ser casi lo mismo. Aquella mañana echamos a andar y nos paramos delante de la escultura de bronce en la glorieta de Pescadería.

Son tres figuras de bronce: una mujer con un niño de la mano y, un poco más adelantado, un marinero mirando al mar. La mujer tiene la mano a media altura, como si despidiera a alguien. Leo se acercó a la placa pequeña de abajo y la leyó en voz baja, moviendo los labios. Cuando terminó, se quedó mirándola. Le pregunté si le gustaba. Me dijo que no, que bien podían haberla puesto hace cincuenta años, cuando aún quedaban marineros.

Leo nació en el 37 y aprendió a leer entre el viejo Pósito, donde apuntaban los jornales a lápiz, y una maestra de miga que cobraba en perras gordas y boquerones. A los diez años ya salía a la mar con su padre y su abuelo. Aprendió a oler el viento en los botes de traíña, a leer el color del agua y a encontrar bajo la superficie la mancha oscura del pescado. “Nosotros no teníamos papeles. Teníamos nariz”, me dijo una vez. Muertos su padre y su abuelo siguió trabajando para un patrón que le aseguraba que estaba dado de alta en la mutua. Era mentira.

Delante de la mujer de bronce me dijo que no le gustaba aquella escena de espera. Su mujer se había pasado media vida esperándolo en la puerta, sin saber si volvía. “Ahora ya es tarde”. Se quedó mirando al niño.

Era un niño de bronce, con los pies descalzos sobre el pedestal. No miraba al mar, sino a la madre. Leo lo observó un rato y dijo: “Va descalzo. Se ve que se les olvidó ponerle las chanclas”.

Me hizo sonreír. A él no sé si le hizo gracia decirlo. Alargué la mano y toqué el bronce, que quemaba con el sol de la mañana. El bronce, al menos, no mentía.

Cuando levanté la vista, Leo ya había apoyado las dos manos en el bastón y tiraba la calle Cordoneros arriba sin esperarme.