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Manca finezza

Ignacio Ortega
@opinionalmeria

Dicen que Bettino Craxi se marchó de España con una frase breve como un veredicto: “manca finezza”. Falta finura. Y uno imagina a Felipe González acompañándolo por los pasillos largos de una democracia recién estrenada, enseñándole las costuras aún visibles del traje, orgulloso de la hechura y, a la vez, consciente de los hilos sueltos que todavía colgaban.

España era entonces un país que aprendía a pronunciarse a sí mismo. Había una prisa noble por ser moderno y parecer Europa. Pero en esa prisa se confundió velocidad con consolidación, como si bastara llegar para haber llegado bien. En esa aceleración no solo se perdía el matiz, sino el tiempo necesario para que las decisiones adquirieran forma y no solo dirección. La política como oficio de orfebres y no como herrería. Ahí, en ese filo, cabe la frase de Craxi.

González, que entendió como pocos el poder de la palabra, eligió la eficacia frente al arabesco y entendió que gobernar era avanzar, cerrar acuerdos y domar inercias. Y lo hizo. Pero también dejó

al final de su mayoría absoluta escenas concretas -la gestión del desgaste político, la acumulación de sombras que nunca terminaron de aclararse- episodios donde el fondo avanzó más rápido que la forma, sin tiempo para sedimentar del todo las consecuencias. Y la “finezza” -esa delicadeza que no es debilidad, sino precisión- quedó arrinconada, como un lujo inapropiado.

Es precisamente esa ausencia de finura la que hoy asoma en los aspavientos de González hacia la actual dirección de su partido, el PSOE. No tanto por lo que dice, sino por el modo en que lo expresa: entrevistas donde la discrepancia se convierte en descalificación o silencios que pesan más que los argumentos. No es solo un problema de estilo, sino de efecto político en la cohesión interna de un espacio ya tensionado.

Resulta paradójico que quien exigió lealtad de hierro hoy la dispense con cuentagotas, olvidando que el líder del PSOE, Pedro Sánchez, encarna la legitimidad de las siglas que él mismo ayudó a levantar. No hay “finezza” en el desdén público hacia su sucesor cuando ese gesto, más que corregir el rumbo, contribuye a erosionarlo desde dentro.

Y son dolorosas sus últimas advertencias. Anunciar una abstención en las próximas generales como “forma política de oposición” no es una lección de Estado ni de partido, sino un despropósito. Supone intervenir en el equilibrio político desde fuera del terreno de juego, sin asumir el coste directo de ese movimiento. Y así, Felipe no solo falta a la cortesía debida a su secretario general, sino que se desliza hacia un papel más ruidoso que influyente.

Ahí queda la frase, como quedan las buenas frases: suspendida en el aire de una época, esperando a que Felipe la escuche de verdad. Y quizá su vigencia consista precisamente en eso: en recordarnos que la política no se mide solo por lo que consigue, sino por el modo en que lo deja todo colocado cuando abandona la escena.

Como un despacho apagado a última hora, con los papeles aún abiertos sobre la mesa, la luz encendida en una sala vacía y la sensación de que alguien acaba de salir sin cerrar del todo la puerta.

Y cuando la recuerdo, ya no habla ni de entonces ni de ahora. Habla de un modo de hacer política que decide, en silencio, si una democracia es solo eficaz… o también digna de ser recordada.

Manos de mujer

Fátima Herrera
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Almería

Las manos de las mujeres almerienses son el motor invisible de nuestra tierra. Manos curtidas en los almacenes de manipulado de frutas y hortalizas, manos de las trabajadoras del servicio de Ayuda a Domicilio y las manos anónimas que cuidan a mayores y dependientes en su propio hogar, a la espera de un apoyo institucional de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento que nunca llega. Sin ellas, Almería se detiene. 

No es casual que las primeras citas de María Jesús Montero como candidata socialista a la Presidencia de la Junta en nuestra provincia hayan sido con ellas para conocer de primera mano su dura realidad. Las mujeres del manipulado reclaman condiciones laborales dignas, jornadas que no superen las 40 horas, sueldos por encima del salario mínimo y el fin de los avisos la noche de antes, una práctica abusiva que les impide conciliar. 

No deja de sorprender la nula empatía de los dirigentes del PP, empezando por su candidato a la Junta, Moreno Bonilla, hacia una realidad que duele solo de oírla. Y ponerse de perfil no es la solución. Como también sucede con las profesionales de Ayuda a Domicilio, que llevan demasiado tiempo reclamando mejoras laborales. 

Y eso, por no hablar de quienes cuidan en casa a sus familiares, la mayoría mujeres, que en muchos casos se ven obligadas a dejar sus trabajos para hacerse cargo de un padre o de una madre enfermos. Es trágico e inhumano que, en demasiadas ocasiones, cuando por fin se concede el recurso, el familiar ya haya fallecido. 

En todas estas historias personales atravesadas por la injusticia hay un denominador común: el hecho de ser mujer y el abandono de las políticas sociales desde que el PP de Moreno Bonilla gobierna Andalucía. Frente a ello, el inquebrantable compromiso de María Jesús Montero de apoyarlas en sus reivindicaciones laborales y acabar con las listas de espera de la Dependencia: ya es hora de cuidar a quienes nos cuidan y garantizar que esas “manos de mujer” tengan los derechos que merecen.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-, Diario de Almería, que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluzas:




No al tranvía del Poniente

Coordinadora Ecologista
Almeriense

La Coordinadora Ecologista Almeriense ha manifestado su postura contraria al  proyecto de tranvía o tren de cercanías hacia el Poniente almeriense desde la Capital pues produciría un gran impacto ambiental en los acantilados del Cañarete que es una zona protegida como Zona de Especial Conservación (LIC ES6110008 Sierras de Gádor y Eníx). Estos ecosistemas semiáridos presentes en este espacio y en las zonas bajas de la vertiente sur albergan una gran diversidad de hábitats de interés comunitario, muchos de ellos prioritarios.

Zona de protección

Valores ambientales.

Vegetación y flora relevante:

Entre las especies de flora destaca la presencia de varias especies prioritarias: mastuerzo de Gádor (Coronopus navasii), comin de Gádor (Seseli intricatum), los matorrales arborescentes de Ziziphus (que está además considerado endémico del sureste ibérico y amenazado) y el azafrán de Almería (endemismo iberoafricano).

Fauna relevante:

El espacio cuenta con una elevada diversidad faunística, destacando el grupo de las  aves, y entre ellas: el águila real (Aquila chrysaetos), el águila-azor perdicera (Hieraaetus fasciatus), el búho real (Bubo bubo), el halcón peregrino (Falco peregrinus) y numerosas especies esteparias como la cogujada montesina (Galerida theklae), la carraca europea (Coracias garrulus), la bisbita campestre (Anthus campestres), la terrera común (Calandrella brachydactyla), la alondra totovía (Lullula arborea) y la alondra ricotí (Chersophilus duponti). Además, como fauna endémica y amenazada está el caracol chapa.

En cuanto a los mamíferos, destaca la presencia de la cabra montés (Capra  pyrenaica) o el murciélago ratonero patudo (Myotis capaccinii). Se encuentran  también variedad de reptiles como el galápago leproso (Mauremys leprosa).

Hábitat de interés comunitario (HIC):

Se han identificado 22 HIC, de los que cinco tienen carácter prioritario: «Estepas salinas mediterráneas (Limonietalia) (1510*)», «Matorrales arborescentes de Ziziphus (5220*)», «Zonas subestépicas de gramíneas y anuales del Thero-Brachypodietea  (6220*)», «Manantiales petrificantes con formación de tuf (Cratoneurion) (7220*)» y «Pinares (sud-) mediterráneos de pinos negros endémicos (9530*)».

Coste económico.

Considerando, además, su elevadísimo coste, ya que estos acantilados, de unos 8 Km, son de roca.

Alternativa.

Para descongestionar el tráfico entre la Capital y el Poniente proponen como alternativa la ejecución de un buen plan de autobuses desde Almería a Adra, que recoja todo el flujo automovilístico de la zona. Para facilitar el acercamiento desde todas las localidades del Poniente hasta el trayecto del autobús colocar aparcamientos disuasorios en todo el recorrido. Sumando campañas de concienciación para dejar la dependencia del automóvil (hay quien lo utiliza hasta para ir a mear). 

Asimismo, desde la Coordinadora Ecologista Almeriense piden a los promotores de esta idea que antes de hablar piensen lo que dicen pues para proponer barbaridades ya tenemos a nuestros políticos.

Anita Matamoros ahora es Anita Giaever: identidad, raíces y una ley que lo permite

Nuria Torrente
@opinionalmeria

La influencer Anita Matamoros ha decidido dar un paso que, más allá de lo estético o lo profesional, abre una interesante reflexión jurídica y social: priorizar el apellido materno -Giaever- frente al paterno -Matamoros-. Bajo el nombre artístico de “Anita Giaever”, la hija de Makoke y Kiko Matamoros no solo busca diferenciarse en el mundo de la interpretación, sino también preservar un legado familiar de origen noruego.

Leticia Requejo comenta en Telecinco el cambio del orden de los apellidos de Anita Matamoros / Telecinco

Detrás de esta decisión hay dos cuestiones clave que conviene aclarar: es perfectamente legal alterar el orden de los apellidos en España y, además, existe la posibilidad de eliminar uno de ellos si concurren determinadas circunstancias.

Cambiar el orden de los apellidos: un derecho reconocido

Desde la aprobación de la Ley 20/2011 del Registro Civil, los ciudadanos españoles pueden elegir el orden de sus apellidos. En concreto, esta norma consagra el principio de igualdad entre progenitores, eliminando la tradicional prevalencia del apellido paterno.

Así, cualquier persona mayor de edad puede solicitar ante el Registro Civil la inversión del orden de sus apellidos, pasando, por ejemplo, de “Matamoros Giaever” a “Giaever Matamoros”. No se trata de un mero alias artístico, sino de un cambio con plenos efectos legales si se tramita formalmente.

En el caso de Anita, su uso de “Giaever” como primer apellido en el ámbito profesional encaja dentro de esta posibilidad, aunque, por ahora, lo haya adoptado principalmente como nombre artístico.

¿Es posible eliminar el apellido “Matamoros”?

La legislación española va un paso más allá. La misma Ley 20/2011 del Registro Civil, junto con su desarrollo reglamentario, permite el cambio de apellidos -incluida su supresión- cuando existen “justos motivos”. Entre esos motivos, la normativa y la práctica administrativa reconocen supuestos como:

Apellidos que resulten objetivamente ofensivos o ridículos.

Aquellos que puedan generar perjuicios o connotaciones negativas.

Aquí es donde entra el debate sobre el apellido “Matamoros”. Aunque históricamente extendido en España, su literalidad puede considerarse hoy potencialmente problemática o malsonante en determinados contextos sociales. En consecuencia, no sería jurídicamente descabellado que se solicitara su sustitución o eliminación, siempre que se argumente adecuadamente ante el Registro Civil.

Identidad, marca personal y herencia cultural

Más allá del marco legal, la decisión de Anita apunta a una tendencia creciente: la construcción consciente de la identidad. En un mundo donde la marca personal es clave, el nombre deja de ser un elemento pasivo para convertirse en una herramienta estratégica.

Pero en su caso hay un componente añadido. Al priorizar “Giaever”, no solo se diferencia profesionalmente, sino que reivindica sus raíces maternas y garantiza que ese apellido -menos común en España- no desaparezca en futuras generaciones.

En definitiva, lo que podría parecer una simple elección estética es, en realidad, un ejemplo de cómo la legislación española permite adaptar la identidad personal a las circunstancias vitales, culturales y profesionales de cada individuo. Anita Giaever -o Matamoros, según el contexto- no solo cambia de nombre: pone sobre la mesa un derecho que muchos desconocen.