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Generali sigue los pasos de Crédit Agricole: entra en el banco de Cajamar con un 9,9%

Emilio Ruiz
@opinionalmeria

La aseguradora italiana Generali ha acordado tomar una participación del 9,9% en Banco de Crédito Social Cooperativo (BCC), la entidad cabecera del Grupo Cajamar, por unos 150 millones de euros. La operación, comunicada el 2 de octubre a la CNMV y pendiente de autorizaciones, se prevé cerrar en el segundo semestre de 2027 y dará a Generali un representante en el consejo de administración.

No es cierto, sin embargo, que Generali haya comprado el 9,9% de Cajamar, como ha titulado la agencia Europa Press y han reproducido numerosos medios, entre ellos La Voz de Almería. Cajamar es una cooperativa de crédito. No tiene accionistas, sino socios, y su capital no se negocia ni se transmite como el de una sociedad anónima. Lo que suscribe Generali es una ampliación de capital en BCC, el banco que actúa como cabecera del grupo y del que las entidades de Cajamar son, con diferencia, el principal accionista.

La diferencia no es solo jurídica. El dinero no cambia de manos entre socios antiguos: entra como fondos propios nuevos en la cabecera. Por eso el propio grupo estima que la operación elevará su ratio de solvencia phased-in desde el 16,6% de finales de junio hasta el 17,6%. Una compraventa de acciones ya emitidas no habría reforzado el capital del banco.

El esquema repite, casi al milímetro, el de Crédit Agricole. En junio el banco francés acordó también un 9,9% de BCC por un importe similar, mediante ampliación de capital, con asiento en el consejo y con acuerdos comerciales en custodia, factoring, leasing y renting. Aquella entrada elevaba entonces la solvencia phased-in al 17,1%. Con Generali, BCC suma en pocos meses dos socios internacionales del 9,9% cada uno, mientras las entidades del Grupo Cajamar conservan más del 78% del capital.

El sentido de la operación está en la alianza, no en un cambio de control. Generali es el socio asegurador de referencia del grupo desde 2004, a través de las joint ventures de seguros generales y de vida. El consejero delegado de BCC-Grupo Cajamar, Manuel Yebra, la ha descrito como “un movimiento natural después de una buena relación de más de 22 años” y ha vinculado la llegada de accionistas internacionales al crecimiento futuro. 

Para Generali, la inversión -que ejecutará Generali España dentro de su cartera y sin impacto material en su propia solvencia- consolida a España como mercado europeo prioritario y blinda una de las bancaseguros más longevas del país, con especial interés en el ahorro-vida.

En la práctica, el grupo almeriense refuerza capital y abre el consejo a su aseguradora histórica sin ceder el timón cooperativo. El control sigue en las cajas del grupo.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es  La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es  Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-, Diario de Almería, que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluza:




Belén Esteban en '¡De Viernes!': cuál es mi cámara y poco más

Emilio Ruiz
@opinionalmeria

Telecinco sabía que tenía entre manos uno de esos escasos caramelos que últimamente aparecen en sus parrillas. El regreso de Belén Esteban había llevado una semana antes a ¡De Viernes! hasta un extraordinario 18,7% de cuota de pantalla y 1.130.000 espectadores, liderando la noche y mejorando en ocho puntos el dato del programa de la semana anterior. Este viernes la cadena volvió a vestirse de gala para recibirla, ahora sí, en plató. Y el público respondió todavía mejor: 19,7% y 1.228.000 espectadores, el segundo mejor dato histórico del espacio.

Belén Esteban, anoche en ¡De Viernes! / Telecinco

Nada se había dejado al azar. Durante toda la semana Telecinco convirtió a Belén Esteban en protagonista transversal de su programación. Supervivientes All Stars dedicó buena parte de una de sus galas a las reacciones provocadas por su entrevista: Víctor Janeiro habló de ella desde Honduras, también lo hizo Rosa Benito y el asunto terminó trasladándose al plató, donde intervinieron Rosario Mohedano, Beatriz Trapote y Terelu Campos. Aquella entrega alcanzó un 15,1%, su mejor cuota de la temporada hasta ese momento. Hasta Jorge Javier Vázquez aprovechó el programa para invitar públicamente a Jesulín de Ubrique y María José Campanario a participar en Supervivientes y para abrir las puertas de Mediaset a Julia Janeiro. El mensaje era evidente: había que alimentar el segundo «Belenazo».

Y llegó Belén. Eufórica, consciente del recibimiento que había tenido siete días antes y entrando en un plató de Telecinco por primera vez desde la desaparición de Sálvame. Era la Belén de las grandes ocasiones: gestual, expansiva, rápida y perfectamente consciente de dónde estaba cada cámara. Ni siquiera llegó a faltar aquella pregunta que durante años formó parte de su personaje televisivo: «¿Cuál es mi cámara?».

La puesta en escena prometía una noche histórica. El contenido, bastante menos. Porque después de una semana de cebos, respuestas, amenazas de demandas, vídeos desde Honduras y reencuentros anunciados como explosivos, buena parte de la entrevista consistió en volver sobre terrenos suficientemente transitados. Belén insistió en que Andrea le había autorizado a hablar, volvió sobre la relación entre padre e hija, reiteró que su problema fundamental era con Jesulín y respondió a Julia Janeiro asegurando que no quería una guerra con ella. A la joven, de hecho, le reconoció su simpatía y únicamente le reprochó públicamente los insultos que le había dirigido: «No me vuelvas a insultar. Yo no soy una payasa».

Frente a ella, una mesa de periodistas que tenía delante a uno de los personajes más rentables de la historia reciente de Telecinco, pero de la que costaba obtener algo verdaderamente nuevo. Preguntas sobre asuntos conocidos, respuestas conocidas y recuerdos que el espectador veterano podía casi completar antes que la propia invitada. Mucha expectación acumulada durante siete días para demasiado poco descubrimiento.

Lo que sí abundó fue la publicidad. Tanta, que la propia Belén terminó convirtiendo los cortes en parte del espectáculo. Cuando le anunciaron una nueva pausa reaccionó sorprendida y, después de varias interrupciones, ironizó con que Mediaset debía de estar ganando mucho dinero porque había «más anuncios que en La tienda en casa». Telecinco parecía decidida a exprimir comercialmente una noche excepcional para una cadena que viene atravesando serias dificultades de audiencia y que cerró septiembre con uno de sus peores arranques de temporada.

Y el espectador aguantó. Aguantó anuncios, cebos, pausas y reiteraciones esperando ese instante glorioso que justificara permanecer delante del televisor hasta bien entrada la madrugada. Esa frase que al día siguiente ocuparía titulares. Esa revelación que explicara una semana entera de promoción. Pero el momento no llegó.

Había además un ingrediente añadido. Apenas unas horas antes del programa, Jesulín de Ubrique y María José Campanario habían difundido, a través de sus abogados, un comunicado en el que desmentían «de manera categórica e íntegra» las manifestaciones realizadas por Belén Esteban la semana anterior y sostenían que los hechos relatados no se correspondían con la realidad. El escrito anunciaba además que analizarían el conjunto de sus intervenciones y estudiarían las acciones legales que pudieran corresponder si entendían vulnerados sus derechos al honor, la intimidad o la propia imagen.

La advertencia añadía todavía más expectación a la noche. ¿Respondería Belén? ¿Subiría el tono? ¿Habría nuevas acusaciones? Nada de eso ocurrió con la intensidad que podía esperarse.

Es probable que, después de lo visto, los abogados de la familia Janeiro-Campanario tengan bastante menos material nuevo que estudiar del que podían imaginar al redactar su comunicado. Belén no protagonizó una escalada contra la familia y, cuando habló de Julia Janeiro, combinó el reproche por haberla llamado «payasa» con palabras mucho más amables hacia ella.

Al final, la gran paradoja de la noche fue esa: ¡De Viernes! consiguió un extraordinario éxito de audiencia con un programa que ofreció bastante menos de lo que había prometido. Telecinco ganó la batalla de los audímetros; Belén Esteban demostró, tres años después, que continúa teniendo una extraordinaria capacidad para convocar espectadores; y el público esperó pacientemente una bomba que nunca terminó de explotar.

Por cierto, Beatriz Trapote, esposa de Víctor Janeiro, posiblemente se estará preguntando hoy qué pintaba ella en ese programa. Un jugoso caché no invita a cualquier acción. Los espectadores le recordarán hoy por unas palabras, que se podía había ahorrado, sobre el supuesto déficit de alimentación de Belén Esteban y el uso por ésta de una faja.

PD: A las 2:30 de la madrugada, al llegar a su casa, Beatriz Trapote toma conciencia de su traspiés y graba un vídeo en el que reconoce que no ha estado afortunada en sus apreciaciociones sobre la alimentación y la faja de Belén Esteban, por lo que pide perdón. 

La dura reprimenda de Antonio Albert al padre de Rocío Flores

Tania Artajo
@opinionalmeria

Antonio Albert ha publicado este 2 de octubre en The Objective una columna que empieza hablando de Belén Esteban, Jesulín de Ubrique y el “belenazo” de audiencia en Telecinco, y acaba convirtiendo a Antonio David Flores en el blanco de la reprimenda. El título lo dice casi todo: “Antonio David llama «pelotazo» a lo de Belén Esteban, ¿y lo suyo con Rocío Carrasco?”.

El artículo de Antonio Albert

El giro llega cuando Albert deja el plató y señala al exmarido de Rocío Carrasco. “El caso de Antonio David Flores clama al cielo”, escribe. Lo describe como el agente que abandonó la Guardia Civil tras una condena de la Audiencia Provincial de Barcelona por malversación de caudales públicos -él, según recoge el columnista, no recurrió porque “era imposible compaginar mi vida profesional con la personal”- y como el marido “invitado a abandonar los platós” después de la acusación de maltratar a su esposa y de usar a sus hijos contra ella. Esa acusación, recuerda Albert, la mantuvo Rocío Carrasco en la docuserie de Telecinco que, tras la sentencia por revelación de secretos de una menor (su hija, Rocío Flores), ha desaparecido incluso de la web de la cadena. El diagnóstico del periodista es seco: Flores “tiene montado un tinglado en YouTube que debe alimentar a toda costa”.

De ahí el reproche central. Flores ha tachado de “pelotazo” el reencuentro mediático de Belén con Jesulín. Para Albert, sumar a su causa al de Ubrique y abrir una polémica con “la patrona” es “matar dos pájaros de un tiro”, por muy incoherente que resulte el juego: “su programa se basa en verter bilis y odio contra una madre ausente, pero ahora centra su tiro en una mujer que se queja de un padre ausente”.

La frase más dura va en segunda persona. “Manda narices, querido, que has estado años viviendo de tu exmujer, de tu exsuegra, incluso del extorero que se casó con ella y al que amenazabas con destapar secretos que ya sabemos todos”. Albert añade que, aunque no haya sentencia por violencia vicaria, “no puedes negar que has usado a tu hija como material propagandístico para tu propia promoción”. Y remata el contraste entre el “pelotazo” ajeno y lo que él llama los “hostiones” propios: “tienes el papo de hablar de pelotazos ajenos cuando has vendido tus hostiones […] sin pudor alguno, al contrario, regodeado en ellos con falsos aires de víctima”. La coda es de tono: “no puedes evitar que te traicione el tono de quien espera con ansia cobrarse venganza”.

El cierre no es más suave. Mientras Belén Esteban “triunfa en las primeras ligas”, Antonio David Flores “busca aire desesperadamente en el inframundo”, con “un entramado de streamers sicarios” a su servicio. Albert los deja “condenados a los hostiones” en su intento de saltar al mundo de los pelotazos.

No hace falta compartir el estilo de Albert -directo, hiriente, de tú a tú- para ver qué está haciendo: usar la palabra que Flores aplica a Belén Esteban y devolvérsela, con Rocío Carrasco y Rocío Flores como argumento. La reprimenda no va tanto contra el comentario del día como contra una carrera construida, según el columnista, a costa de la exmujer, de la exsuegra y de la propia hija.

SOS vivienda

Fátima Herrera
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Almería

La expulsión de Maricarmen de su piso en Madrid ha puesto rostro a la emergencia habitacional que azota nuestro país. También en Almería un juez investiga por coacciones al propietario de un inmueble, tras cortar el suministro de agua y de luz a otra anciana para forzar su salida. 

Son las dos caras de una misma moneda: la indefensión a la que se empuja a nuestros mayores cuando el derecho constitucional al techo se convierte en especulación. Tanto en Madrid como en Andalucía, los gobiernos autonómicos del PP han decidido atrincherarse en el boicot ideológico, negándose a desplegar la Ley Estatal por el Derecho a la Vivienda. Esta legislación brindaría un escudo, al exigir la mediación obligatoria, frenar los desalojos de personas vulnerables y permitir la declaración de zonas tensionadas para limitar los alquileres desorbitados, impidiendo que las familias deban destinar más del 30% de sus ingresos al pago de un hogar. En nuestra capital, el Ayuntamiento agrava el problema. 

La empresa municipal Almería XXI se ha convertido en una promotora más, compitiendo con el sector privado. La alcaldesa apuesta por el modelo de «precio limitado», diseñado para rentas anuales de hasta 58.800 euros, sacando al mercado viviendas protegidas que superan los 220.000 euros. Las consecuencias son demoledoras: desde el año 2019, tres de cada cuatro adjudicatarios (el 75%) acaban renunciando a los pisos al no poder acceder a la hipoteca, provocando que la mitad de las viviendas terminen en manos de particulares que ni siquiera habían participado en el procedimiento. 

Entretanto, el Plan Municipal de Vivienda duerme en un cajón, el prometido Observatorio de la Vivienda sigue sin activarse y las ayudas municipales al alquiler resultan ridículas. Las únicas promociones asequibles y en alquiler son las de Costacabana, con la ayuda del Gobierno de España. Entre el asedio a una anciana y el desahucio de Maricarmen media el mismo desprecio institucional. Almería debe aplicar ya la Ley de Vivienda para no expulsar a sus vecinos.