Emilio
Ruiz
De
las tres ramas que parten del tronco del sector bancario español, bancos, cajas
de ahorros y cooperativas de crédito, solamente estas últimas, que aglutinan en
torno al 5 % de cuota de mercado, no han recibido ayudas públicas. Algunas
cajas rurales se han fusionado, otras han establecido sistemas institucionales
de protección, otras simplemente han sido absorbidas, o vendidas –como es el reciente
caso de Caja Rural Mota del Cuervo-, pero ninguna ha tenido que pedir el auxilio
al Estado para superar la difícil situación económica que atraviesa nuestro
país.
El modelo de Cajamar cumple con los deseos de Luis de Guindos |
No
obstante, Luis de Guindos, el ministro de Economía, le tiene echado el ojo a las
cajas rurales. Tal como están ahora no le gustan nada y quiere que emprendan el
mismo camino que las cajas de ahorros: su conversión en bancos. “El Gobierno
realizará en los próximos meses –manifestó recientemente en el Congreso de los
Diputados- una actualización del régimen jurídico de las cooperativas de
crédito”. La traducción de la palabra ‘actualización’ no ofrece dudas para
los expertos: actualización es bancarización.
Un sector muy atomizado. Actualmente
conviven en España 63 cooperativas de crédito, 59 de las cuales son cajas
rurales, que se aglutinan en torno a dos grupos. Uno de ellos está encabezado
por Cajamar. Lo forman 32 entidades que han constituido recientemente el Banco
de Crédito Social Cooperativo (BCSC). El otro es el llamado Grupo Caja Rural,
integrado por 27 entidades que son igualmente propietarias del Banco
Cooperativo Español (BCE).
La
diferencia entre un grupo y otro es sustancial: mientras el propósito del primero
es unir sinergias y consolidar sus balances en el BCSC –parte del grupo
consolida actualmente en Cajamar- el segundo pretende que el BCE solamente les
una en estrategias y ciertas operaciones, pero sin consolidación de cuentas.
Dos formas de entender el cooperativismo
financiero. El Grupo Cajamar y el Grupo Caja Rural entienden el
cooperativismo financiero de manera muy distinta. Este último aboga por el
mantenimiento del sistema actual, enormemente atomizado. Cajamar cree que el
futuro pasa por la unión de recursos. El modelo de la caja almeriense cumple
los deseos del Gobierno. Es a al modelo del Grupo Caja Rural al que Luis de
Guindos quiere poner fin.
Desde
el Grupo Caja Rural se considera que el sistema puesto en marcha por la caja
almeriense conduce inevitablemente hacia la liquidación del modelo actual de
las cajas rurales. Y se llega incluso a afirmar que tras el propósito del
Gobierno lo que se esconde es el temor de que Cajamar no vaya a superar los
exámenes de solvencia del Banco Central Europeo, que se realizarán después del
verano.
Manuel
Gutiérrez, director de Comunicación de Cajamar, se ha manifestado de forma
contundente sobre estas insinuaciones del Grupo Caja Rural. Desmiente que haya
problema alguno en la caja almeriense. Es más, no duda de que si el sector ha
salido indemne de la reestructuración financiera ha sido gracias a que Cajamar “ha
engullido” veinte pequeñas entidades que habrían tenido que ser intervenidas.
El Grupo Caja Rural no está por la labor de concentración |
“Cajamar aprobará los test de estrés del
BCE”. Luis Rodríguez, presidente del Banco de Crédito Social Cooperativo,
no tiene duda alguna de que Cajamar va a aprobar los test de estrés del BCE. “Si
bien las ratios de Cajamar se deterioraron con el rescate de Ruralcaja en 2012,
ahora mismo disfrutan de una situación saneada, con una ratio de capital
(tier1) del 11,3 % a febrero”, afirma. Respecto a la tasa de morosidad, situada
por encima del 17 % al cierre del ejercicio 2013, Rodríguez argumenta que se
debe al último decreto de revisión de los créditos refinanciados. “Pero esa
tasa ya está remitiendo”.
Frente al inmovilismo, Cajamar mueve ficha.
Frente al inmovilismo del Grupo Caja Rural, el BCSC nace con vocación de
liderar la unión del sector. Y por ello quiere fortalecerse económicamente. El
próximo mes de junio se va a realizar una ampliación de capital de en torno a los
300-500 millones de euros. Es probable que esta ampliación sea suscrita por la
aseguradora Generali, socia de Cajamar en seguros y en fondos de inversión.
Cajamar reduciría su participación del actual 91 por ciento al 60 ó 70 %.
“La bancarización es la muerte”. Raúl
Lorenzo, secretario general de la Asociación Española
de Cajas Rurales –asociación que une a “los otros”, que dirían en Cajamar-, considera
que estos movimientos de Cajamar suponen la bancarización del sector y, por
consiguiente, su muerte. “No es así –replica Manuel Gutiérrez- porque no se van
a traspasar los activos, que quedarán en cada entidad. Cada una de ellas
mantendrá sus órganos de gobierno y su marca. La diferencia está en que el
negocio se consolida y se mutualizan los beneficios, que se repartirán en
función de los recursos propios”.
El proyecto
bancario de Cajamar no liquida el modelo actual de cajas rurales. Por el
contrario, garantiza su supervivencia. Cada caja va a seguir con su consejo
rector, sus socios, su director general, su asamblea y sus clientes, que seguirían
siendo clientes de la caja, no del banco. “El banco se ha creado –dice Luis
Rodríguez- para poner en común la solvencia y que la caja más pequeña pueda
afrontar cualquier tipo de operación de financiación. Hay cajas rurales que si
no estuvieran bajo el paraguas de un grupo no podrían operar”.
No dudo que tengamos el apoyo del Gobierno, de no ser así nos hubieran hecho tener la misma cobertura de la mora que otras entidades (65 por ciento) frente al 43 por ciento de mora que hemos dotado, pero eso no nos tiene que cegar de hacia dónde nos están dirigiendo. Ahora Cajamar nos dice a los cooperativistas que quiere crecer ampliando el capital en 500 millones. En mi opinión, con dicho dinero pretenden salvar el test de estrés de la Autoridad bancaria Europea, ya que en la situación actual es probable que no lo superemos. Por eso harán la ampliación antes del test. Eso de que vamos sobrados de solvencia y que pasaremos el test sin problemas no es del todo cierto, estos test ponen a las entidades ante situaciones imprevistas (como la bajada del Producto Interior Bruto al 6%) y cuantifican como se verá afectada la entidad financiera. Con los datos actuales parece ser que Cajamar no saldría muy bien parada. Pero esto no termina aquí, veo una pérdida clara de valor de la inversión de los cooperativistas, si la cabecera es el banco y entran 500 millones, el capital será de 1500 millones, que se nutrirá básicamente de los beneficios que obtengan las cajas rurales del grupo, los cooperativistas de dichas cajas rurales han desembolsado más de 2.300 millones de capital, es decir, a las cajas rurales les llegará la retribución de aproximadamente 2/3 de sus beneficios ya que el resto se lo llevarán los que supuestamente acudan a la ampliación, no entiendo donde está el negocio para los cooperativistas. ¿Qué necesidad tiene Cajamar de ceder 1/3 de sus beneficios futuros?. Eso sí, los directivos de Cajamar dirigirán el Banco agrícola más grande de España y el Gobierno habrá conseguido que entren en España otros 500 millones. ¿Por qué no nos piden el dinero a los cooperativistas y por lo menos no entregaremos parte de nuestro negocio a precio de ganga?.
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