Antonio Felipe Rubio
Periodista
⏩La presencia de Almería en Fruitlogistica
es imprescindible y determinante para
mantener el tono de las relaciones esenciales entre vendedor y comprador. El
germen de las ferias nace, precisamente, en el comercio (exposición, canje,
venta…) de productos agrícolas y ganaderos que culminaban el periodo de
recolección o cría con la citada feria que solía concluir con una fiesta de
naturaleza religiosa o pagana.
Evidentemente, hoy a Alemania nadie va a
vender un serón de alfalfa o un carretón de papas; aunque el producto,
seleccionado y vistosamente expuesto, es un argumento más para la misión comercial. Ahora, son las
relaciones directas un complemento -digamos un amigable y protocolario
encuentro- entre los intervinientes del trato comercial que se viene ejerciendo
durante todo el año a través del teléfono, internet y las actuales y eficientes
vías de comunicación y, durante ese periodo de transacciones, surgen algunos
roces que suelen suavizarse en estos encuentros personales, amén de la apertura
de otras líneas de negocio.
La agricultura, entendida como un sector estratégico, cuenta con un dopaje o intervencionismo político que la ha dejado sin capacidad de maniobra para desenvolverse con autonomía suficiente
Estas relaciones -entendidas desde
orígenes meramente comerciales- se han venido prodigando con un gran componente
político e institucional que, a veces, suele superar en número la presencia de
verdaderos representantes del sector agrícola; es decir, se ven más políticos
que agricultores u operadores comerciales. Y es que la agricultura, entendida
como un sector estratégico, cuenta con un dopaje o intervencionismo político que la ha dejado sin
capacidad de maniobra para desenvolverse con autonomía suficiente.
Las producciones masivas requieren una
serie de infraestructuras que escapan a las posibilidades del productor que,
sea sólo o en compañía (asociaciones, cooperativas, comunidades de regantes,
etc.), nunca alcanza las capacidades necesarias para realizar trasvases de
cuenca, embalses, centrales de energía… o las relaciones comerciales y
políticas arancelarias con países terceros. Estas infraestructuras quedan en
manos de las decisiones políticas que, en función de las necesidades y las
“oportunidades” se adoptan y materializan o se posponen y son foco de
continuadas reivindicaciones.
Una vez más, el campo está en lucha por
los precios que, a duras penas, alcanzan niveles de coste de producción.
Además, las contingencias meteorológicas que han producido daños en cosechas e
invernaderos, vienen a recrudecer los problemas y a redundar en las pérdidas.
Ante esta situación, el ministro Planas vino a Almería para “descubrir” que
para evitar males mayores lo mejor es suscribir una póliza con una compañía de
seguros que diese cobertura a los daños acaecidos. Así, con esta genialidad y
otra serie de compromisos anunciados, se ha disparado la conflictividad en un
sector que, en gran medida, ha venido confiando en dirigentes “progresistas,
defensores de la clase trabajadora…” y adminículos sindicales como la UGT, que
con tal de proteger al gobierno de Sánchez, se dirige a los agricultores en
lucha como “derecha terrateniente
carca”. Cualquier ruido que turbe la paz social bien estipendiada
se torna en descalificaciones tan insultantes. Un amigo agricultor me decía
“voy esta tarde a la sede y les rompo mi carné en sus narices”, y le dije, “no
conseguirás nada. Tu cuota de afiliado no les importa a los sindicatos que
siempre van a estar subvencionados por el gobierno que les cobija. Y si tú no
pagas, lo haremos el resto de contribuyentes anónimos”.
Ahora, el Gobierno social comunista “decreta” que el grave problema de los precios radica en los grandes almacenes. O sea, que la crisis de los precios para el Gobierno es culpa de Carrefour y Mercadona
El desparpajo humillante de la nueva casta
de la izquierda y la extrema izquierda queda reflejado en sus altos dirigentes
políticos y sus sicarios sindicalistas. Ahora, el Gobierno social comunista
“decreta” que el grave problema de los precios radica en los grandes almacenes.
O sea, que la crisis de los precios para el Gobierno es culpa de Carrefour y
Mercadona.
El mayor porcentaje va a la
exportación, y es ahí donde tenemos los problemas de competencia desleal de
países extracomunitarios y presión de las grandes centrales de compras europeas
que han encontrado en los bajos precios del norte de África o Turquía el
argumento para apretarnos hasta la extenuación… Habrá que ver qué nos depara
esta edición de Fruitlogistica en cuanto a dignificación de los precios y algo
más de respeto hacia el sector. Mientras tanto, el Gobierno desviando la culpa
hacia Dia, Alcampo… y los “huevos de Manolo”.
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