La historia se
remonta a enero de 2019. Conforme explica Noticias de Trabajo, una auditoría
interna de Cajamar detectó en una sucursal de Murcia que su director había
realizado disposiciones de dinero, por un total de 6.900 euros, de la cuenta de una clienta de avanzada edad sin que esta
estuviera presente. El empleado en cuestión simuló la firma de la
clienta en varios documentos y otros justificantes los destruyó porque ni
siquiera llegaron a ser firmados. La entidad procedió al despido del empleado
por causas disciplinarias.
Tras no haber acuerdo de conciliación, el director despedido acudió al Juzgado de lo Social, que tampoco lo amparó. Finalmente el asunto ha llegado al Tribunal Superior de Justicia de Murcia, que ha declarado que el despido es procedente porque el despedido vulneró de forma reiterada los protocolos internos de la entidad, el código de conducta y el convenio colectivo aplicable, motivo suficiente para aplicar la sanción máxima. El tribunal concluyó –según informa el citado medio- que el trabajador cometió un incumplimiento grave y culpable, con abuso de confianza y transgresión de la buena fe contractual, lo que justificaba plenamente el despido. Por tanto, confirmó la procedencia del mismo, sin derecho a indemnización, aunque sí con acceso a la prestación por desempleo, ya que cuenta con más de 17 años cotizados.
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