Donald Trump ha
iniciado una guerra comercial de tintes cósmicos que será palpable a partir de
mañana y que, a pesar de los innumerables
vaticinios, nadie conoce a ciencia cierta las repercusiones para la
Unión Europea y España en general y Almería en particular. Para lo que el
Decreto presidencial norteamericano ha sido ya una bomba de relojería ha sido
para las Bolsas de todo el mundo con una caída media del 3%, aunque los
mercados son una timba que igual que caen, vuelven a subir.
De momento,
todos los portavoces de la Administración europea, española y representantes
empresariales de la provincia transmiten una calma tensa y una tendencia
esperar las consecuencias a medio plazo. En teoría, la primera derivada, según
distintos analistas provinciales, es que las empresas repercutan el 20% del
arancel en el precio final para el consumidor, con lo cual los damnificados
serían los propios ciudadanos norteamericanos y la empresa exportadora ya que
sufriría una caída de la demanda al subir los precios.
También hay que
tener en cuenta que, en una economía global, aunque haya países productores con
menos exposición a los aranceles estadounidenses, a la postre, sufrirán
consecuencias de un enfriamiento
global de la economía: como ejemplo, si Jaén sufre por el aceite,
Almería sufre por la menor llegada de turistas de aquella provincia.
Con los datos en
la mano, ante este huracán de
inquietud transaccional, hay que señalar que Almería exportó en
2024 a EEUU por valor de 441 millones de euros, principalmente piedra natural y derivados, productos
manufacturados, yeso, aceite, conservas y algunos palets hortícolas de pimiento.
Teniendo en cuenta que el Producto
Interior Bruto (PIB) almeriense estimado fue de algo más de 21.000
millones en 2023, la repercusión de las ventas en USA de Almería sobre su PIB
apenas alcanza el 1%.
En cualquier
caso, el órdago de Trump ha generado incertidumbre en la economía almeriense,
según la Cámara de Comercio de
Almería. Aunque en algunos casos las tarifas se mantienen sin cambios,
en otros se prevé un aumento que afectará a la competitividad de los productos
en el mercado estadounidense. Por tanto, pese a que en un primer momento se
espera un freno en las exportaciones y una paralización parcial del mercado,
este impacto podría ser temporal.
En el caso de
los productos que Almería exporta a Estados Unidos, si bien el encarecimiento
derivado de los aranceles puede reducir inicialmente el consumo, esto no
implicaría un abandono definitivo de estos productos por parte del mercado
estadounidense. A medida que el sector se adapte a la nueva situación, se prevé
que las exportaciones recuperen estabilidad, aunque con ajustes en los
volúmenes y en la planificación de pedidos. La diferenciación y calidad de los
productos almerienses, así como la apuesta por la innovación, seguirán siendo
factores diferenciadores para mantener la demanda.
La institución
cameral que preside Jerónimo Parra explica
que “Las empresas almerienses siguen a la espera de que se definan con claridad
las medidas arancelarias y su impacto real en las exportaciones. Mientras
tanto, la incertidumbre sigue marcando el rumbo de los negocios con EE.UU., un
mercado muy estratégico para muchos productores de la provincia.
El sector que
más puede sufrir las consecuencias de los nuevos aranceles del 20% impuestos
por Trump es la piedra natural almerienses y sus productos derivados fabricados
por Cosentino en Cantoria bajo
las marcas Silestone y Dekton. Desde la multinacional almeriense, su directivo Santiago Alfonso, expresaba ayer
que “es pronto para emitir conclusiones, puesto que falta analizar la letra
pequeña del decreto presidencial. La primera valoración lógica que se hace es
que este arancel incrementará el coste de nuestros productos en un 20% y eso
lastra la competitividad”. Por su parte, Rafael Ubeda, productor y comercializador de aceite de oliva de
Tabernas explica que “las ventas en EEUU han descendido al bajar la producción
por la sequía. Los anteriores aranceles nos afectaron bastante”.
Los empresarios
almerienses agrupados en Asempal consideran
que los aranceles anunciados por la Administración Trump supondrán un
encarecimiento de los costes para las empresas, alimentarán la inflación y
generarán un efecto contractivo en los mercados. “Una política arancelaria que
no beneficia a nadie, ni a Europa ni a Estados Unidos, y que añade más
incertidumbre a un contexto global ya de por sí complejo”, apuntan.
“Estas nuevas
medidas, unidas a los riesgos del actual escenario geopolítico, nos obliga a
estar muy atentos. Estamos inmersos en un cambio de paradigma que afecta a la
economía, a la seguridad y a la competitividad empresarial, con elementos clave
que ya no pueden obviarse, como la ciberseguridad o los impactos de la
inteligencia artificial”, añaden.
“Aunque es pronto para evaluar el impacto
directo que puedan tener estas medidas sobre la economía almeriense, sí podemos
anticipar que todos los mercados van a verse afectados en una suerte de efecto
dominó. No podemos olvidar que los principales clientes para Almería son los
países europeos, como Alemania, Francia, Países Bajos, que previsiblemente
sufrirán más estas consecuencias por sus altos niveles de exportación a Estados
Unidos” expresan desde la institución comandada por Cecilio Peregrín.
“La respuesta a
estas medidas debe venir de Europa. Ahora necesitamos más Europa que nunca. Una
Europa fuerte y cohesionada, que actúe con una sola voz. Es el momento de
avanzar hacia una verdadera unión europea, con más coordinación, más unidad y
más normas que miren hacia las empresas europeas, que protejan su
competitividad y refuercen su capacidad de crecer”.
“La UE, como el mayor mercado mundial, debe actuar con firmeza, inteligencia y agilidad, defendiendo a las empresas, combatiendo la competencia desleal de terceros países y eliminando trabas burocráticas que lastran nuestro desarrollo”.